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Arquidiócesis de Piura y Tumbes se unen al Rezo del Rosario por la paz.

La jornada de oración fue presidida por el Arzobispo Metropolitano, Monseñor Luciano Maza Huamán, en respuesta al llamado del Santo Padre León XIV.

En una emotiva manifestación de fe y unidad eclesial, cientos de fieles de la Arquidiócesis de Piura participaron en el rezo del Santo Rosario de la Aurora realizado el pasado 30 de mayo en la Plaza de Armas de Piura. La jornada fue presidida por el Arzobispo Metropolitano de Piura, Monseñor Luciano Maza Huamán, quien se unió al pueblo de Dios para elevar una oración especial por la paz del mundo.

La convocatoria respondió al llamado realizado por el Santo Padre León XIV, quien invitó a las comunidades católicas a intensificar sus plegarias por la reconciliación entre los pueblos, el cese de los conflictos y la construcción de una cultura de paz basada en el respeto a la dignidad humana y la fraternidad universal.

Desde las primeras horas de la mañana, los fieles se congregaron en el corazón de la ciudad para participar de esta tradicional expresión de piedad mariana. Familias enteras, jóvenes, adultos mayores, movimientos apostólicos y agentes pastorales se unieron en una sola voz para meditar los misterios del Santo Rosario y encomendar a la Santísima Virgen María las necesidades de la Iglesia y del mundo.

Durante la jornada, Monseñor Luciano Maza recordó que la oración constituye una de las herramientas más poderosas con las que cuentan los creyentes para afrontar los desafíos de nuestro tiempo. Asimismo, animó a los presentes a convertirse en constructores de paz en sus hogares, centros de trabajo y comunidades, promoviendo el diálogo, el perdón y la solidaridad.

La Arquidiócesis de Piura reafirmó, a través de esta iniciativa, su compromiso de responder a los llamados de la Iglesia universal y de promover espacios de oración comunitaria que fortalezcan la fe y la esperanza de los fieles. Asimismo, se elevó una especial súplica por las regiones afectadas por conflictos armados, crisis humanitarias, violencia y divisiones sociales.

La celebración concluyó con una invocación a María, Reina de la Paz, para que continúe acompañando a la humanidad en la búsqueda de caminos de reconciliación y entendimiento mutuo. Los participantes renovaron su compromiso de ser testigos del Evangelio y de contribuir, desde sus realidades cotidianas, a la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria.

Con este significativo encuentro de oración, la Iglesia de Piura se unió a millones de católicos en todo el mundo que, confiados en la intercesión de la Virgen María, siguen elevando sus plegarias por el don de la paz, uno de los anhelos más profundos de la humanidad.