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“OS DARÉ PASTORES SEGÚN MI CORAZÓN”

XXXIV Aniversario del Seminario Arquidiocesano “San Juan María Vianney” en Piura

10 de agosto de 2023 (Oficina de Prensa). – En las vísperas del día en que la Iglesia recuerda a San Juan María Vianney, Patrono de nuestro Seminario Arquidiocesano que lleva su nombre y se encuentra puesto bajo su protección, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa de Fiesta por el 34° Aniversario del Seminario. Concelebraron la Santa Misa, el R.P. Carlos Vargas Núñez, Rector del Seminario, quien estuvo acompañado del R.P. Augusto Humberto Almeida Aquino, Vice-Rector y del R.P. Marcio Ferreira de Abreu, Director Espiritual, así como de varios sacerdotes de nuestra Arquidiócesis.

Participaron también los diáconos y seminaristas, sus familiares y profesores, los colaboradores y bienhechores de nuestro Seminario Arquidiocesano, además de los jóvenes que se encuentran en estos momentos haciendo el Pre-Seminario, primera etapa en su discernimiento vocacional hacia el sacerdocio. Cabe destacar que, toda la gran familia de nuestro Seminario Arquidiocesano ha venido viviendo una Semana Jubilar con ocasión de la Memoria de su santo patrono, el Santo Cura de Ars, cuyo ejemplo guía el camino de formación de nuestros seminaristas que se preparan día a día para que el Señor Jesús lo sea todo en sus vidas, siguiendo siempre el lema de nuestro Seminario: “Pastores dabo vobis iuxta cor meum” (“Os daré pastores según mi corazón”).

Durante su Homilía, nuestro Pastor, dirigiéndose a los seminaristas, les dijo: “Queridos hijos, la presencia del Señor en nuestras vidas, es a veces silenciosa y misteriosa, pero Él siempre está ahí y nunca nos abandona, porque nos ama. Los animo a que aprovechen este tiempo para afianzar su vocación, es decir, la elección que Jesús ha hecho de cada uno de ustedes. Esfuércense por formarse cada vez mejor en los cuatro pilares de la vida del Seminario que son: la vida espiritual, el estudio, la vida comunitaria y el apostolado. Vivan este tiempo como una oportunidad para crecer en una más profunda y personal sintonía con Cristo lo cual es clave para que la vocación vaya edificándose con solidez. Ustedes están en el Seminario para convertirse en pastores a semejanza de Jesús el Buen Pastor; para ser como Él y actuar como Él en medio de su rebaño, guiando y apacentado a sus ovejas. Crezcan cada día en el servicio a la Iglesia; en el servicio evangelizador; en el servicio de la comunión y de la unidad; en el servicio fraterno y solidario; y sobre todo en el servicio de la caridad a los más pobres y necesitados. Los exhorto a cooperar activamente con la gracia de Dios en su proceso de formación aquí en el seminario, de manera que puedan responder con mayor generosidad al llamado que el Señor les hace”.

En otro momento, Monseñor Eguren destacó la figura de San Juan María Vianney, como modelo de lo que todo sacerdotes debe ser: “La vida de San Juan María Vianney es un ejemplo de todo lo que un sacerdote debe aspirar a ser. Siguiendo ese ejemplo fórmense para ser sacerdotes santos. No olviden que el sacerdote es el primero que ha de responder a la llamada a la santidad que Dios dirige a todos los bautizados. Cuando el sacerdote aspira seria y responsablemente a la santidad, toda la Iglesia resplandece. Por ello la importancia de retornar siempre a la gracia misma de nuestra vocación, meditar en la inmensa bondad y en el amor infinito de Cristo que se ha fijado en nosotros y nos ha llamado por nuestro nombre. Hoy en día el principal anhelo de nuestros fieles cristianos es que el sacerdote sea un especialista en promover el encuentro con Cristo, quieren ver en nosotros al mismo Jesús en todo momento, pero principalmente en la Santa Misa. Nunca olviden que el modelo de vida de un sacerdote influye poderosamente en los demás. Tengan siempre presente que la oración es la fuente que mantiene vivo el sacerdocio. Si no hay oración diaria y perseverante, Jesús estará ausente de nuestras vidas. Como San Juan María Vianney, que su secreto para una vida feliz sea siempre darlo todo y no conservar nada. Démosle a Jesús todo nuestro amor. No tengamos miedo de entregarnos a Él con absoluta generosidad. De ahí y sólo de ahí, brota la fecundidad del ministerio sacerdotal”.

Finalmente, nuestro Arzobispo, se dirigió a los jóvenes del pre-seminario: “Queridos jóvenes, recuerden que el llamado de Dios se dirige siempre a una persona concreta con nombre y apellido, por tanto, es una elección personal de amor. El Señor quiere entrar en tu vida y cada uno de ustedes desde su libertad deben decidir si se lo permite o no. Frente al llamado del Señor la actitud correcta es la fe, es decir el saber fiarse, el acoger, el entregarse. Confíen siempre en el Señor y acojan su llamado. Son muchos los jóvenes a quienes Jesús llama de manera personal y concreta para que sean sus sacerdotes, pero no todos escuchan el llamado del Señor o le responden generosamente. No tengan miedo de dejar entrar a Jesús en sus vidas y entregarse a Él. Es entendible que ante el llamado de Dios, aquel que es escogido experimenta su indignidad, su pequeñez, y es que la vocación nunca es fruto del mérito personal. El Señor llama a su compañía a los que Él quiere. Por pura gratuidad suya nos mira con amor y nos llama. No tengan temor de darle un Sí generoso, no tengan duda de que el resultado será una vida llena de abundancia y fecundidad, de alegría y felicidad sin fin”.

Como se sabe, el don del seminario es un tiempo destinado a la formación y al discernimiento. Esta formación, comprende el ámbito humano, espiritual y cultural. Y tiene como objetivo más profundo, hacer conocer íntimamente a Dios que en Jesucristo nos ha mostrado su rostro. Pedimos a todos los fieles piuranos y tumbesinos sus intensas oraciones al Señor para que, por intercesión de San Juan María Vianney, patrono de los párrocos, suscite abundantes y santas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en nuestra Iglesia particular, así como por la perseverancia y maduración vocacional de estos jóvenes, para que su respuesta al llamado del Señor Jesús sea siempre generosa.

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