Locales

LOS TIEMPOS DE NUEVA EVANGELIZACIÓN EXIGEN APÓSTOLES AUDACES Y GENEROSOS DEL EVANGELIO

 07 de julio (Oficina de Prensa).- Hoy a las 11:00 a.m. en la Templo “Nuestra Señora del Rosario” de Pueblo Nuevo de Colán, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Solemne Eucaristía en la cual celebró los 100 años de la llegada y entronización de la Venerada Imagen de Nuestra Señora del Carmen a la parroquia, así como también los 100 años de creación de la “Sociedad Virgen del Carmen”. Durante la Misa estuvo presente la imagen de Nuestra señora del Carmen así como la venerada imagen de nuestra “Mamita Meche” quien llegó para llenar de bendiciones de amor y caridad a todos los fieles católicos de este lugar como parte de su peregrinación al interior de nuestra Arquidiócesis. Concelebró esta Misa el párroco R.P. Omar Castrillo Martínez.

En su homilía Monseñor Eguren manifestó: “En el Evangelio de hoy (Lc 10, 1-12 ; 17-20) el Señor nos da varias indicaciones de cómo anunciarlo a Él. En primer lugar nos pide rezar. Sin la oración, que es encuentro personal con Él, no es posible darle a conocer a los demás. La oración debe ser siempre lo primero en nuestra vida cristiana. Pero en concreto nos pide rezar por las vocaciones. Cuánta necesidad hay hoy en día en la Iglesia y en particular en Piura de santos y sabios sacerdotes; cuánta hambre de Dios a ser saciada. Roguemos con insistencia al Señor porque la cosecha es abundante y los obreros pocos. Promovamos las vocaciones, animemos a nuestros jóvenes a que busquen el Plan de Dios en sus vidas, a que no tengan miedo de entregarle al Señor Jesús todo su corazón, toda su vida, porque en hacer su voluntad está la fuente de la auténtica libertad y felicidad.”

 Luego remarcó: “En la persona de los 72 discípulos, estamos representados todos. Porque los bautizados y confirmados estamos llamados en nuestra particular vocación y estilo de vida a anunciar a Cristo con valor, radicalidad y humildad, aunque ello pueda acarrearnos persecución y sufrimiento, porque como nos dice el Señor somos como corderos en medio de lobos. Pero también debemos anunciarle con la confianza puesta en Él y no en nosotros mismos o en nuestros medios materiales. Para el apóstol que tiene fe no hay nada imposible. Y junto con esta confianza puesta en Él, nada ni nadie debe distraernos en nuestra misión de proclamar la Buena Nueva a tiempo y a destiempo. El verdadero apóstol debe de arder en deseos de anunciar a Cristo, debe de arder por la misión de extender el reino expulsando al demonio de su vida y del mundo de hoy, debe de arder en deseos de salvar las almas. Pero no nos engañemos, sólo el santo es el mejor apóstol. Los tiempos de nueva evangelización exigen apóstoles audaces y generosos del Evangelio.”

 Al finalizar su homilía exhortó a los fieles presentes: “Nadie mejor que María, Madre de Dios, ha encarnado las características del verdadero apóstol de Cristo. Nadie como ella sintió la urgencia de la salvación y por eso le dio un “SÍ” sin demoras y sin reserva alguna al mensajero divino. Nadie como ella caminó presurosa por las montañas para llevar a Cristo a la casa de Isabel. Nadie como ella nos lo dio en Belén y en la Cruz. Nadie como ella vivió su vocación en la más absoluta confianza en la Palabra de Dios y en la dinámica de la provisionalidad. Ella es la Inmaculada Madre de Dios que ha aplastado y aplastará para siempre la cabeza de la serpiente infernal. Que Pueblo Nuevo de Colán hoy, como hace 100 años atrás, la siga amando e invocando en su maternal advocación de Nuestra Señora del Carmen.”

 

 

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