VIVE LA AVENTURA DE AMAR Y DE SER AMADO ¡DILE SÍ A LA VIDA Y NO AL ABORTO!

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06 de setiembre de 2015 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al Domingo XXIII del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura ante una gran cantidad de fieles.

4Al iniciar su homilía y reflexionando sobre el mensaje del evangelio, Monseñor Eguren manifestó: “El evangelio de hoy domingo (ver Mc 7, 31-37) nos presenta la milagrosa curación que Jesús hace de un sordo y mudo, es decir, de un hombre incomunicado, incapaz de oír (acoger) y de hablar (darse). El sordo mudo representa al ser humano esclavo del pecado, pecado que nos vuelve incapaces de vivir la comunión, la acogida y la entrega para la cual hemos sido creados. No hay que olvidar que lo que define al ser humano es que es un ser para el encuentro con Dios, consigo mismo y con los hermanos. El pecado nos frustra, volviéndonos como el sordo mudo: personas prisioneras, viviendo en el encierro. Es cierto que el pecado original es un misterio, pero sin este misterio el ser humano se vuelve en un misterio aún más inexplicable e incomprensible”.

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“Jesús – agregó nuestro Pastor – curando al sordo mudo se nos presenta como el Salvador del ser humano, como el autor de la nueva creación: “todo lo ha hecho bien” (ver Gen 1, 3-31 y 2 Cor 5, 17). No hay que olvidar que entre los signos que acompañarían al Salvador estaban que los sordos oirían y los mudos recobrarían el habla. Jesús devuelve a la persona humana la semejanza perdida por culpa del pecado original. En Él recuperamos la capacidad de amar y de ser amados, de acoger y de ser capaces de donarnos, de liberarnos de la prisión de nuestro egoísmo. En una palabra, en Cristo recobramos la capacidad de abrirnos y de vivir en la comunión, ya que la persona humana no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás”.

Monseñor Eguren recordó a los presentes que “fue en el santo bautismo cuando Jesús a través de su ministro sagrado también tocó nuestros oídos y labios y nos dijo: ¡Ábrete! Así nos devolvió la capacidad de ser personas para el encuentro. Hoy a través de su Palabra y del don de la Eucaristía nos vuelve a decir: ¡Ábrete! Vive la apasionante aventura de amar y de ser amado”.

Jornada por la Vida

2Al concluir su homilía nuestro Arzobispo, en el marco de celebrarse hoy 6 de setiembre en todo el Perú la XXI Jornada por la Vida, exhortó a todos los católicos a unirse en una firme defensa de toda vida humana, especialmente la del Niño por nacer: “Hoy celebramos en todo el Perú la “Jornada por la Vida” y somos invitados a reafirmar nuestro Sí a la Vida y nuestro No al aborto. Amar la Vida es siempre ocuparse del otro, es desear su bien. Cada vida humana es don de Dios-Amor, y es sagrada desde el primer instante de su existencia ya que lleva consigo la imagen de su Creador. Sólo Dios es Señor de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural. Ninguna persona, bajo ninguna circunstancia, puede decidir sobre la vida de otro, más aun cuando ese otro es el ser más indefenso y vulnerable de todos: el Niño por nacer. La vida desde su concepción debe ser salvaguardada con el máximo cuidado hasta su fin natural con la muerte. El aborto es un  crimen abominable. Decir Sí a la Vida y No al aborto es vivir en la dimensión del amor que es apertura”.

7Monseñor Eguren continuó diciendo: “Hoy bajo el falso derecho a decidir, hay presiones en el Perú para aprobar el aborto por violación. A ello digamos NO. No es progresista resolver un problema eliminando una vida que es sagrada desde su concepción. Ello es más bien la conducta de los mafiosos como ha denunciado recientemente el Papa Francisco. En una violación a donde siga la concepción hay dos víctimas que proteger y cuidar: la madre y su hijo. No castiguemos al niño inocente matándolo sino al violador. La violación es un acto execrable y violento que debe ser condenado y castigado, pero el aborto no va a solucionar el problema, no va a sanar a la mujer, sino que le añadirá al dolor de la violación, la herida imborrable del aborto. Finalmente nadie puede ser discriminado por la forma como ha sido concebido. Más bien debemos crear las condiciones para que las mujeres embarazadas en situación de crisis, encuentren en nosotros acogida y acompañamiento para llevar adelante su embarazo con la alegría de saberse amadas”.

domingo 6 septiembre, 2015