SÓLO JESÚS CALMA LA SED DE INFINITO, GRACIAS SAN JUAN DE DIOS POR CALMAR LA SED DE AMOR, GRACIAS MUJER POR SER MUJER

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08 de marzo (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, ante una gran cantidad de fieles congregados en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura celebró la Santa Misa correspondiente al Tercer Domingo de Cuaresma, y que se ofreció en acción de gracias por los 40 años la labor solidaria y de caridad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Piura. Estuvieron presentes los Hermanos de la Orden Hospitalaria Benigno Chahuillco y Yerson Correa que tienen a su cargo la Clínica San Juan de Dios y el Centro de Reposo en nuestra ciudad, así como los directivos, trabajadores, damas voluntarias, cooperadores y bienhechores de esta importante obra.

5En su homilía, Monseñor Eguren reflexionó sobre el Evangelio del día: “Queridos catecúmenos y hermanos todos, el Evangelio de hoy (Jn 4,5-42) nos presenta el hermosísimo encuentro de vida entre Jesús, quien es el agua viva, y la samaritana. El diálogo de Jesús con la mujer junto al pozo de Sicar es un progresivo descubrimiento de la identidad de Jesús: para la mujer primero Jesús es un caminante cansado y sediento, después lo reconocerá como un judío y un profeta, y finalmente como el Hijo de Dios capaz de saciar la sed de infinito y felicidad que tiene su corazón y el nuestro. Pero el Evangelio no termina con el descubrimiento de quién en Jesús, concluye con la adhesión de vida de la mujer a Cristo, con su conversión y fe en el Señor, y como consecuencia de lo anterior en el anuncio del Señor Jesús como el Salvador del mundo. Queridos catecúmenos y hermanos todos, que este tiempo de Cuaresma sea para todos nosotros un camino para conocer a Jesús, ya que Él y sólo Él es la fuente de agua viva capaz de limpiarnos de nuestros pecados y de saciar la sed de infinito y la nostalgia de felicidad que tiene nuestro corazón”.

3Más adelante nuestro Pastor se dirigió también a los Hermanos, directivos, trabajadores, voluntarios y amigos de la Orden de San Juan de Dios presentes en la misa para celebrar el 40° aniversario de su presencia en Piura: “Quisiera a nombre de la Arquidiócesis Metropolitana de Piura agradecer a la Orden de San Juan de Dios por los cuarenta años de ininterrumpida e infatigable labor en medio de nosotros. Siguiendo el ejemplo de vuestro santo fundador, cuya fiesta hoy recordamos, a lo largo de estos años se han entregado con verdadero amor cristiano, con hospitalidad, calidad, respeto y espiritualidad a atender a nuestros niños con discapacidad y a nuestros enfermos mentales. Han sabido suplir las carencias materiales con un suplemento de caridad. Después de cuarenta años aún hay mucho por hacer. Baste ver nuestras calles para ver cómo crece en ellas el número de hermanos y hermanas nuestros con enfermedades de la mente, así como también crece la necesidad de la atención de niños y adolescentes aquejados con discapacidades motrices. Por ello pido a las autoridades y a la sociedad piurana, que no demos nunca la espalda a esta obra de Dios y de solidaridad cristiana. Le pedimos a San Juan de Dios que nos alcance del Señor un gran amor hacia los enfermos y los pobres. Que cada uno de nosotros pueda ser como el santo de Granada, la caricia del amor de Dios ahí donde hay sufrimiento y necesidad, porque «todo lo que hicisteis con cada uno de estos mis hermanos enfermos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). En Cuaresma, el Señor nos llama a ello”.

2Antes de finalizar nuestro Arzobispo envió su cordial saludo y dirigió unas significativas palabras a todas las mujeres al celebrarse el Día Internacional de la Mujer: “El día de hoy también celebramos el Día de la Mujer. Por ello quisiera invitarlos a que demos gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo, el cual se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la humanidad. Y quiero que lo hagamos con las palabras de San Juan Pablo II, quien como ninguno destacó el «genio femenino», es decir, aquella «riqueza» propia que aporta la mujer: como la grandeza de su maternidad tanto física como espiritual, la delicada sensibilidad frente a las necesidades y requerimientos de los demás, la capacidad de darse cuenta de los posibles conflictos y de solucionarlos, su gran capacidad de acogida, sacrificio y comprensión. En suma, el «genio femenino» describe una especial capacidad de amar, propia de la mujer. Por todo ello:

-Te doy gracias mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

-Te doy gracias mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega al servicio de la comunión y de la vida.

-Te doy gracias mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

-Te doy gracias mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del «misterio», a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas en humanidad.

-Te doy gracias mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, el Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta «esponsal» que expresa maravillosamente la comunión que Él quiere establecer con su criatura.

-Te doy gracias mujer, ¡po4r el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas”.

Luego de la homilía, Monseñor Eguren llevó a cabo el rito de los Primeros Escrutinios con los catecúmenos que se están preparando para recibir los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la gran noche de la Vigilia Pascual.

domingo 8 marzo, 2015