SANTA MISA POR EL 194° ANIVERSARIO DEL GRITO LIBERTARIO DE PIURA – 2015

Hace 194 años, los piuranos de aquel entonces, conscientes del momento histórico que se vivía en el Perú y adelantándose a la proclamación de la Independencia de nuestra Patria en seis meses, con coraje, valor y determinación se reunieron en este recinto sagrado de San Francisco de Asís para decidirse por la Independencia. Cuenta la historia que después de haber tomado esta trascendental decisión era necesario jurarla, es decir asumir el deber de respetarla y hacerla respetar con cabal responsabilidad.

Algunas versiones de la época señalan que la proclamación y la jura de la Independencia se dieron el mismo día 4 de enero de 1821. Otras crónicas más bien advierten que después de tomada la decisión por la Independencia el día 4, fue más bien el día 6 de enero, fiesta de la Epifanía del Señor o Pascua de Reyes, el día en que se juró la libertad de Piura la que fue saludada por una salva de veintiún cañonazos y con una Misa de acción de gracias solemnizada con el himno del Te Deum. Es relevante señalar que tan importante decisión se tomó en un recinto sagrado, en este mismo templo de San Francisco de Piura que hoy nos acoge, y que la jura de la Independencia se selló con la celebración de una Santa Misa. Nuestros antepasados eran muy conscientes que sólo Dios, que se ha revelado plenamente en la persona de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, es el verdadero garante de la libertad.

Y es verdad hermanos. Sólo en la medida en que servimos al Señor y somos obedientes a sus mandamientos permanecemos en la verdad y así somos auténticamente libres. Sólo en la medida en que nos adherimos al Señor Jesús, nuestro libertador (ver Gal 5, 1), el hombre vive una vida conforme a su verdadera dignidad y le da a su libertad su verdadero sentido y fin: El amor y el bien. No hay libertad por la libertad. Ello sería el vacío. La libertad es para el amor y para el bien.

Qué gran lección nos dejaron nuestros antepasados como don Miguel Jerónimo Seminario y Jaime, Manuel del Valle, Pedro León y Valdez, Miguel y Tomás Arellano, Buenaventura Raygada y José Manuel López, entre otros: Sólo en nuestra fe cristiana seremos capaces de construir la Piura justa, reconciliada y próspera que todos anhelamos. La forja de Piura no puede darse al margen de la fe cristiana, la cual sella su identidad desde su fundación hace 483 años, sino necesariamente dentro de ella y desde ella.

Saludo a las nuevas autoridades

Comenzamos este año 2015 con la alegre noticia de contar con nuevas autoridades en nuestra Región, Provincias y Distritos, así como en las diversas instituciones tutelares del Estado. Ello es siempre motivo de esperanza. Mi saludo más cordial a todos los que han recibido de Dios y del pueblo el encargo de dirigir los destinos de nuestra Región y Gobiernos locales en los próximos cuatro años. Junto con mi amistad les aseguro mis oraciones y les hago llegar mi ofrecimiento personal y el de la Iglesia, de colaborar activamente con ustedes para trabajar por el bien común de Piura, sirviendo al bien de la persona humana que es un bien sobre todo de naturaleza espiritual, y que demanda exigencias sociales, culturales, políticas y religiosas.

La Iglesia no es ni quiere ser un agente político. A ella no le corresponde la tarea de actuar directamente para construir un orden justo en la sociedad, esto corresponde a los fieles laicos que desde su fe cristiana actúan políticamente como ciudadanos bajo su propia responsabilidad. Pero al mismo tiempo la Iglesia tiene un profundo interés por el bien de la comunidad política, cuya alma es la justicia, y le ofrece su contribución específica en dos niveles. En primer lugar iluminando el quehacer político con su Doctrina Social. Dicha doctrina, argumentada a partir de lo que está de acuerdo con la naturaleza de todo ser humano, contribuye a hacer que se pueda reconocer eficazmente, y luego también realizar, lo que es justo. De otro lado la Iglesia despierta las conciencias, alimenta y fortalece las energías morales y espirituales, las cuales son indispensables para anteponer las exigencias de la justicia a los intereses personales, o de una clase social, o grupo o partido.1

Queridas Autoridades piuranas: Estoy seguro que ustedes se esforzarán según el máximo de sus posibilidades y capacidades para hacer una gran gestión en beneficio de todos, con una especial atención y solicitud por los más pobres, indefensos y necesitados; y que lo harán, desde su condición de cristianos, con generosidad y valentía, iluminados por la fe y por el Magisterio de la Iglesia, y animados por la caridad de Cristo.

Asimismo mí llamado a todos los piuranos a que colaboremos con nuestras nuevas autoridades. Dejemos de lado los egoísmos y los intereses de grupo ya que todos somos piuranos y Piura es nuestra casa y tarea común, es decir responsabilidad de todos. Quiero sí pedirles a todos los piuranos mucha unidad. Es doloroso constatar en algunas circunstancias nuestra desunión, conformismo y hasta indiferencia en la defensa y promoción de ciertos proyectos absolutamente necesarios para el desarrollo integral de nuestra Región. Que como otras regiones del Perú, sepamos exigir con serenidad pero con firmeza y unidad, es decir con paz pero con decisión, lo que Piura en justicia requiere.

La autoridad como servicio

Todos los que ejercemos la autoridad tenemos que comprender que la esencia de ésta es el servicio a los demás. Así lo enseña con esclarecedoras palabras el Papa Francisco, dirigiéndose en primer lugar a los miembros de la Iglesia y también a toda autoridad: “El verdadero poder es el servicio. Cómo lo hizo Él, (Cristo), que no vino para ser servido, sino para servir, y su servicio ha sido el servicio de la Cruz. Él se humilló hasta la muerte, la muerte en la Cruz, por nosotros, para servirnos a nosotros, para salvarnos. Y no hay otro camino para seguir adelante. Para el cristiano, ir adelante, progresar, significa abajarse. Si no aprendemos esta regla cristiana, nunca, nunca seremos capaces de entender el verdadero mensaje de Jesús sobre el poder”.2

Mi deseo para ustedes autoridades de Piura a que tengan en todo momento la sabiduría de vivir su puesto de mando como puesto de servicio, conscientes que la persona humana no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás.3 Cuidémonos de no caer en lo que el Papa Francisco recientemente con notable realismo ha descrito como “enfermedades de la curia vaticana” pero que también pueden ser un peligro para cualquier autoridad, como son entre otras la enfermedad de sentirse indispensable, la enfermedad de la rivalidad y la vanagloria, la enfermedad de la murmuración, es decir de ser sembrador de división y cizaña, la enfermedad de la ambición, la enfermedad de la indiferencia hacia los demás, y la enfermedad de la mala coordinación, es decir de no vivir la comunión y el mutuo apoyo y ayuda, ya que de lo que se trata es de beneficiar a los demás y no a uno mismo, y bajo esa premisa lo importante es hacer la obra de bien no importando quién finalmente la realice.4

Desterrar la corrupción

En los últimos meses, el Perú viene siendo sacudido por una serie de escándalos de corrupción. Nuestra querida Piura lamentablemente no es ajena a esta triste lacra. La corrupción abarca todos los niveles de la vida social. La corrupción hace daño a la democracia, traiciona la justicia social, siembra desconfianza respecto a las instituciones públicas, causando un progresivo menosprecio de los ciudadanos por la política y sus representantes, y sobre todo trae sufrimiento, especialmente para los miembros más pobres e indefensos de la sociedad. Ella produce una quiebra moral que es mucho peor que cualquier crisis económica. El Papa Francisco la define así: “La corrupción es un mal más grande que el pecado. Más que perdonado, este mal debe ser curado. La corrupción se ha convertido en algo natural, hasta el punto de llegar a constituir un estado personal y social relacionado con la costumbre, una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en los contratos públicos, en toda negociación que implique agentes del Estado. Es la victoria de las apariencias sobre la realidad y de la desfachatez impúdica sobre la discreción respetable. Sin embargo, el Señor no se cansa de llamar a la puerta de los corruptos. La corrupción nada puede contra la esperanza”.5

Mi llamado a las autoridades de Piura a trabajar incansablemente por derrotar a la corrupción recuperando la honestidad, mediante la promoción de los valores y la moral. La honestidad es tarea de todos y ella debe enseñarse y vivirse sobre todo en la familia, pero también en el aula, la oficina, el taller, la fábrica, el cuartel, el navío, la ciudad y el campo. Hay que romper con la corrupción ahí donde se encuentre. Estoy seguro que en esta lucha todos estaremos unidos.

Promover y defender la familia y la vida humana

Asimismo los convoco a una decidida promoción y defensa de la familia. Una sociedad herida en sus familias no tiene futuro. Si queremos un presente y un porvenir para Piura, necesitamos poner gran atención, cuidado y promoción a la célula fundamental de la sociedad. Fundada en el amor y abierta al don de la vida, la familia lleva consigo el destino mismo de la sociedad. Ella contribuye a un futuro de paz.

De la Familia brota el oxígeno puro de los valores verdaderos. Debemos entonces esforzarnos por proteger y promover la familia fundada en el matrimonio, que en el don recíproco del varón y de la mujer crea un clima adecuado donde el hijo puede nacer y crecer convenientemente. Es necesario que la familia se convierta en el centro de toda política social.

Igualmente los convoco a la defensa de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural. Una sociedad debe sentirse orgullosa de garantizar el derecho a la vida de sus miembros más débiles e indefensos como son los niños por nacer. Es una exigencia fundamental de justicia y solidaridad, y fundamento genuino de paz.

Por todo ello les pido que estén atentos y vigilantes antes los peligros de propuestas políticas y legislativas que contradigan los valores fundamentales y los principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social.6

Solemnidad de la Epifanía del Señor y Congreso Eucarístico 2015

Queridos hermanos, todo Año Nuevo que comienza siempre trae consigo el interrogante acerca de las alegrías y dolores que en él viviremos. Aunque el año 2015 que acabamos de comenzar pueda traer consigo dificultades y desafíos, los exhorto a que no tengamos miedo. Fijémonos en el ejemplo de los Magos venidos de Oriente cuya fiesta hoy celebramos.

Ellos eran hombres de gran valor y su valor les venía de la humildad de su fe: “Se necesitaba tener valentía para recibir el signo de la estrella como una orden de partir, para salir hacia lo desconocido, lo incierto, por los caminos llenos de multitud de peligros al acecho. Podemos imaginarnos las burlas que suscitó la decisión de estos hombres: la irrisión de los realistas que no podían sino burlarse de las fantasías de estos hombres. El que partía apoyándose en promesas tan inciertas, arriesgándolo todo, sólo podía aparecer como alguien ridículo. Pero, para estos hombres tocados interiormente por Dios, el camino acorde con las indicaciones divinas era más importante que la opinión de la gente. La búsqueda de la verdad era para ellos más importante que las burlas del mundo, aparentemente inteligente”.7

Que como ellos vivamos el Año Nuevo con la confianza puesta en el Señor quien no nos abandona nunca y siempre nos guía y cuida. No olvidemos que sólo quien tiene a Dios tiene esperanza. Asimismo los invito a prepararse y a colaborar generosamente en la organización y celebración del X Congreso Nacional Eucarístico y Mariano que se realizará en Piura del 13 al 16 de agosto próximo.

Después de 55 años nuestra Ciudad y Región vuelven a ser sede de un evento eclesial de tan importancia que nos podrá en el centro de todas las miradas y atenciones, tanto nacionales como internacionales. Será una gran ocasión para que desde Piura el Señor bendiga al Perú entero y para que nuestra Patria pueda redescubrir Piura y el norte de nuestro país, tierra cálida de fe, de generosa amistad, de ricas tradiciones y costumbres y de profunda cultura y erudición.

Que María Santísima, a quien los piuranos llamamos con ternura y confianza filial “La Mechita”, nos cubra con su manto maternal, nos libre de las insidias del enemigo, y aparte de nosotros la mentira, el pesimismo, la desunión, el egoísmo y las envidias, y más bien nos alcance de su Divino Hijo, el Señor Jesús, los dones de la verdad, del amor, la reconciliación, la unidad, la esperanza, la alegría y el servicio, que es lo mejor que podemos dejar en herencia a las nuevas generaciones de piuranos.

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 04 de enero de 2014

Solemnidad de la Epifanía del Señor

1. Ver S.S. Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Italiana, Verona, 19-X-2006.2. S.S. Francisco, Meditaciones Diarias, 21-V-2013.3. Gaudium et spes, n. 24.4. Ver S.S. Francisco, Discurso a la Curia Romana con ocasión de las felicitaciones navideñas, 22-XII-2014.5. S.S. Francisco, Discurso a una Delegación de la Asociación Internacional del Derecho Penal, 23-X-2014.

6. Ver S.S. Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Italiana, Verona, 19-X-2006.

7. S.S. Benedicto XVI, Homilía en la Solemnidad de la Epifanía, 06-I-2013.

miércoles 18 febrero, 2015