San Miguel Arcángel

PATRONO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE PIURA

San Miguel Arcangel
 

San Miguel y Simbología

“El más noble de los ángeles, que lucho y venció a Lucifer y a los ángeles rebeldes expulsándolos del cielo. En varias ocasiones ayudó a aquellos que fueron fieles a Dios”

Su nombre, Mika-El en hebreo, significa ¿Quién como Dios? (en Latín Quis ut Deus?), siendo el vencedor de quien quiere igualarse a Dios.

Es el jefe de las milicias celestiales y defensor de la Iglesia.  Como brazo ejecutor de la justicia divina, es el principal vencedor de Satanás (el dragón del Apocalipsis) y los ángeles rebeldes, por lo que se le suele representar, teniendo derrotado a sus plantas al enemigo infernal.

Aparece por regla general con atavío de soldado o de caballero, que sostiene la lanza (o la espada) y un escudo ornamentado con una Cruz o con su nombre.

En algunas ocasiones la espada es de fuego, por lo que a veces se le confunde con el ángel puesto por Dios como guardián del paraíso, tras la expulsión de Adán y Eva (Gen. 3,24).

Por otra parte, el propio arcángel desempeña un papel en el juicio particular de las almas, procediendo al pesaje de las mismas representadas como una figura humana de cuerpo entero, en un platillo de la balanza, cuyo peso indicará si sus actos la hacen merecedora de la gloria o del castigo eterno. Cuando pesa las almas, Miguel se parece más a un ángel que a un caballero.

CONFRÓNTESE:
 Daniel 10, 13-21; 12,1.
Epístola de San Judas, 9.
Apocalipsis 12, 7.

San Miguel y Piura

“En esta batalla vieron muchos, así de los nuestros como de los indios, que cuando pasaba la batalla entre ellos, había en el aire otros dos campos armados, uno acaudillaba San Miguel con su espada y rodela, otro el demonio y sus secuaces; y que al punto que cantaron los Castellanos la victoria, se acabó la otra batalla, y hubo un gran torbellino de viento oyéndose en el aire unas tremendas voces que decían `Venciste Miguel, ¡vencístenos!’ De aquí tomó Pizarro la devoción a este Arcángel, y prometió llamar de su nombre la primera ciudad que poblase, y lo cumplió”

(Fernando de Montesinos. Anales del Perú. Página 69)

Existen diferentes versiones que justificarían la razón por la que nuestra ciudad lleva el nombre de San Miguel. Raúl Porras y José Antonio del Busto, lo atribuyen a una especial devoción de Francisco Pizarro al Arcángel, vinculada con el nombre de la calle en que nació o con la Iglesia en que habría sido bautizado. Igualmente se piensa que pudo influir el hecho que, el descubrimiento del Pacífico Sur –expedición en la que participó junto a Vasco Núñez de Balboa y que habría sido el inicio de su interés por llegar a tierras incaicas- se dio el 29 de septiembre de 1513, festividad de San Miguel Arcángel. Todas estas teorías no descartan que, en los inicios de la conquista de este  territorio, recurriese al auxilio del Jefe de las Milicias Celestiales para hacer frente a los peligros que asechaban.

El cronista tardío Fernando de Montesinos, atribuye el nombre de nuestra ciudad a la aparición milagrosa del Arcángel combatiendo y venciendo al demonio a la par que los españoles luchaban contra los señores de la Isla de Puná (Ecuador). Montesinos indica que esta aparición habría motivado a Francisco Pizarro a prometer darle el nombre del Arcángel a la primera ciudad que fundara.

Cabe aclarar que esta visión -descrita en las líneas iniciales y de la que habrían sido testigos españoles y nativos-, no significa que los hispanos sean los ángeles y los aborígenes los demonios, sino que graficaría básicamente el combate espiritual por las almas de cada ser humano y en particular la de los aborígenes, quienes, como consecuencia de la difusión del Cristianismo, gozarían de la gracia de ser hijos de Dios por el Bautismo, situación que no sería del agrado de los demonios.

A lo largo de sus traslados, la ciudad cambió de nombre de acuerdo a sus topónimos, pero en tres de sus cuatro traslados, conservó el nombre del Arcángel. El 17 de febrero de 1588, el Virrey D. Fernando Torres y Portugal, conde del Villar, al autorizar el traslado definitivo de la ciudad e indicar el nombre que debe llevar dice lo siguiente: os mando que a la ciudad que habéis de trasladar y fundar, conforme a la orden de comisión que mía llevasteis para este efecto, le pongáis por nombre San Miguel conforme se pide por parte de los dichos vecinos, dejando como habéis de dejar el Puerto de Paita con el nombre de San Francisco de Buena Esperanza. Puerto de Paita que ha tenido y tiene, y no dejéis de lo así cumplir por alguna manera.

San Miguel en las Sagradas Escrituras

En el Antiguo Testamento

San Miguel aparece como el guardián de la nación hebrea.

En el libro de Daniel, Dios envía a San Miguel para asegurarle a Daniel su protección.

“Y ahora volveré a luchar con el príncipe de Persia…Nadie me presta ayuda para esto, excepto Miguel, vuestro príncipe, mi apoyo para darme ayuda y sostenerme”, Daniel 10,13.

“En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo”, Daniel 12,1.

El pueblo del profeta eran los judíos. Por lo tanto, es aceptado que el ángel que el Señor había asignado a los Israelitas en los días de Moisés, para guiarles a través del desierto y llevarlos por las naciones idólatras que destruiría por medio de ellos, es el mismo San Miguel.

En el libro del Éxodo el Señor dijo a los Israelitas:

“He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. Pórtate bien en su presencia y escucha su voz: no le seas rebelde, que no perdonara vuestras transgresiones, pues en el esta mi Nombre. si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios. Mi ángel caminara delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré. No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitaras su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas. Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios”, Ex. 23,20.

San Miguel recibió de Dios el encargo de llevar a término sus designios de misericordia y justicia para su pueblo escogido. Vemos como Judas Macabeos antes de iniciar cualquier batalla en defensa de la ley y del Templo clamaba la ayuda de San Miguel y le confiaban su defensa:

“En cuanto los hombres de Macabeos supieron que Lisias estaba sitiando las fortalezas, comenzaron a implorar al Señor con gemidos y lagrimas, junto con la multitud, que enviase un ángel bueno para salvar a Israel…. Cuando estaban cerca de Jerusalén apareció poniéndose al frente de ellos un jinete vestido de blanco, blandiendo armas de oro. Todos a una bendijeron entonces a Dios misericordioso y sintieron enardecerse sus ánimos”, 2 Mac. 11,6.

“Tu, soberano, enviaste tu ángel a Exequías, rey de Juda, que dio muerte a cerca de ciento ochenta y cinco mil hombres del ejercito de Senaquerib. Ahora también, Señor de los cielos, envía un ángel bueno delante de nosotros para infundir el temor y el espanto. ¡Que el poder de tu brazo hiera a los que han venido blasfemando a atacar a tu pueblo santo!”, 2 Mac. 15,22.

En la actualidad, los judíos invocan al Arcángel Miguel como el principal defensor de la sinagoga y como protector contra sus enemigos. En la fiesta de la expiación concluyen sus oraciones diciendo: “Miguel, príncipe de misericordia, ora por Israel”.

En la Nueva Alianza

La posición de San Miguel es también muy importante en el N.T. donde continúa su poderosa defensa. Con sus ángeles, libra la batalla victorioso contra Satanás y los ángeles rebeldes, los cuales son arrojados del infierno. Es por eso venerado como guardián de la Iglesia.

“Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron pero no prevalecieron y no hubo ya en cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero”, Apocalipsis 12,7-9.

La carta de Judas se refiere a San Miguel en batalla contra Satanás.

El honor y la veneración a San Miguel, como testifican los padres de la Iglesia, ha sido parte esencial de la vida de la Iglesia desde sus inicios. Se le han atribuido un sin numero de beneficios espirituales y temporales. El emperador Constantino, atribuyó a este arcángel, las victorias sobre sus enemigos y por ello le construyo cerca de Constantinopla una magnifica iglesia en su honor. Esta se convirtió en lugar de peregrinación y muchos enfermos recibieron sanación gracias a la intercesión de San Miguel.

San Miguel y la Eucaristía

Se nos enseña en la Tradición que San Miguel preside el culto de adoración que se rinde al Altísimo y ofrece a Dios las oraciones de los fieles simbolizadas por el incienso que se eleva ante el altar. La liturgia nos presenta a San Miguel como el que lleva el incienso y esta de pie ante el altar como nuestro intercesor y el portador de las oraciones de la Iglesia ante el Trono de Dios. En el Canon #1 de la Misa: “que tu ángel presente ante Ti las oraciones de tu Iglesia”

Es muy interesante notar en las apariciones marianas que han incluido manifestaciones de San Miguel, que su relación con la Eucaristía, y a la adoración debida a Jesús Eucarístico y a la Santísima Trinidad:

Fátima: En 1916 se les aparece el ángel por primera vez. Se arrodilla en tierra inclina la frente hasta el suelo y pidió que oraran con el: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no Te aman”.

Segunda aparición: “¡Rezad, rezad mucho. Los corazones de Jesús y María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente oraciones y sacrificios al Altísimo!”

Tercera aparición: Se aparece con un cáliz en sus manos sobre el cual esta suspendida una Hostia, de la cual caían gotas de sangre al cáliz. Dejando el cáliz y la hostia suspensos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces: “Santísima Trinidad, Padre , Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores”.

Después se levantó y dio la Hostia a Lucia, y el contenido del Cáliz a Jacinta y Francisco, diciendo al mismo tiempo: “Tomad el Cuerpo y bebed la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.

San Miguel, defensor de los moribundos

San Miguel continúa su ministerio angélico en relación a los hombres hasta que nos lleva a través de las puertas celestiales. No solo durante la vida terrenal, San Miguel defiende y protege nuestras almas, él nos asiste de manera especial a la hora de la muerte ya que su oficio es recibir las almas de los elegidos al momento de separarse de su cuerpo.

En la liturgia la Iglesia nos enseña que este arcángel esta puesto para custodiar el paraíso y llevar a el a aquellos que podrán ser recibidos ahí. A la hora de la muerte, se libra una gran batalla, ya que el demonio tiene muy poco tiempo para hacernos caer en tentación, o desesperación, o en falta de reconciliación con Dios. Por eso es que en estos momentos se libra una gran batalla espiritual por nuestras almas. San Miguel, está al lado del moribundo defendiéndole de las asechanzas del enemigo.

Anécdotas

San Anselmo cuenta de un religioso piadoso que a punto de morir recibía grandes asaltos del demonio. El demonio se le apareció acusándole de todos los pecados que había cometido antes de su bautismo (tardío). San Miguel se aparece y le responde que todos esos pecados quedaron borrados con el Bautismo. Entonces Satanás le acusa de los pecados cometidos después del Bautismo. San Miguel le contesta que estos fueron perdonados en la confesión general que hizo antes de profesar. Satanás, entonces, le acusa de las ofensas y negligencias de su vida religiosa. San Miguel declara que esos han sido perdonados por sus confesiones y por todos los buenos actos que hizo durante su vida religiosa, en especial la obediencia a su superior, y que lo que le quedaba por expiar lo había hecho a través del sufrimiento de su enfermedad vivida con resignación y paz.

En los escritos de San Alfonso de Ligorio encontramos: “Había un hombre polaco de la nobleza que había vivido muchos años en pecado mortal y lejos de la vida de Dios. Se encontraba moribundo y estaba lleno de terror, torturado por los remordimientos, lleno de desesperación. Este hombre había sido devoto de San Miguel Arcángel y Dios en su misericordia permitió que este arcángel se le apareciera. San Miguel le alentó al arrepentimiento, diciéndole que había orado por él y le había obtenido mas tiempo de vida para que lograra la salvación. Al poco rato, llegan a la casa de este hombre 2 sacerdotes dominicos, que dijeron se les había aparecido un extraño joven pidiéndoles que fueran a ver a este hombre moribundo. El hombre se confesó con lágrimas de arrepentimiento, recibió la Santa Comunión y en brazos de estos dos sacerdotes murió reconciliado con Dios”.

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel,

defiéndenos en la batalla.

Sé nuestro amparo contra las perversidad y asechanzas del demonio.

Reprímale Dios, pedimos suplicantes,

y tu príncipe de la milicia celestial

arroja al infierno con el divino poder a Satanás

y a los otros espíritus malignos

que andan dispersos por el mundo

para la perdición de las almas.

Amén.

 

Galería

Archangel Michael. Mosaico de James Powell. St Johns Church, Wiltshirearound 1888-1915

Archangel Michael. Mosaico de James Powell. St Johns Church, Wiltshirearound 1888-1915

Virgen con el Niño y San Miguel arcángel. Rutilio Manetti.

Virgen con el Niño y San Miguel arcángel. Rutilio Manetti.

San Miguel Arcángel luchando contra Lucifer, ubicado en el Museo Nacional de Arte, ubicado en la Ciudad de México, DF, México. Fotógrafo Tacho Juarez Herrera.

San Miguel Arcángel luchando contra Lucifer, ubicado en el Museo Nacional de Arte, ubicado en la Ciudad de México, DF, México. Fotógrafo Tacho Juarez Herrera.

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Caída de los ángeles. Frans Floris. 1544.

Caída de los ángeles. Frans Floris. 1544.

Ciudad del Arcángel Miguel con otros ángeles y santos. Icono ruso. 1741.

Ciudad del Arcángel Miguel con otros ángeles y santos. Icono ruso. 1741.