¿YO PERMANEZCO EN JESÚS O ESTOY LEJOS DE ÉL?

Arzobispo se pronuncia sobre los casos Alfie Evans y Eyvi Ágreda

29 de abril del 2018 (Oficina de Prensa).- En el V Domingo de Pascua, una gran cantidad de fieles se congregó en la Basílica Catedral de nuestra ciudad para participar de la Santa Misa que presidió Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio del día, nuestro Pastor resaltó: “Con la comparación de la vid y de los sarmientos (ver Jn 15, 1-8), Jesús nos quiere mostrar cuál es nuestra verdadera relación con Él. Es una relación vital que supera con creces a la simple correspondencia de un maestro con su discípulo. Si no estamos unidos a Él simplemente no tenemos vida, como el sarmiento que si no está unido a la vid se seca. Por eso en este V Domingo de Pascua es bueno preguntarnos con el Papa Francisco: ¿Yo permanezco en Jesús o estoy lejos de Él? Incluso el Santo Padre nos cuestiona más al respecto diciéndonos: ¿Seré acaso un sarmiento hipócrita, de aquellos que ponen «cara de estampita» en la Misa, pero luego viven la semana como si fuesen paganos? Queridos hermanos y hermanas: La vida cristiana consiste en permanecer en Jesús, y aquel que no está unido a Él termina muriendo. Por tanto es vital y esencial, estar adheridos al Señor. Sólo así recibimos de Jesús su amor, su misma vida divina, su gracia, la vida eterna. ¿Cómo permanecemos en Jesús? Orando, acercándonos a los sacramentos de la confesión y de la eucaristía, y amando filialmente a su Madre María como Él ama, porque si bien Jesús nos señala a María como nuestra Madre, María siempre nos lleva más plenamente a Él”.

“Pero con la comparación de la vid y de los sarmientos -continuó Monseñor Eguren- el Señor nos quiere enseñar además que no hay posibilidad de ser realmente fecundos en la vida si no estamos vitalmente unidos a Él. El Señor sentencia radicalmente esta realidad diciéndonos hoy: «Sin Mí, nada podéis hacer». Podremos hacer muchas cosas como comer, beber, construir, llevar adelante proyectos, diseñar negocios, etc., pero sin Él no podemos hacer nada que tenga trascendencia para la eternidad, y nuestro destino es la eternidad. Sólo unidos a Jesús podemos llegar a ser en todo semejantes a Él y hacer las mismas cosas que Él hacía: Obrar el bien, ayudar a los demás, orar al Padre, curar a los enfermos, ayudar a los pobres, tener la alegría del Espíritu Santo, etc. Es decir hacer las obras que nos abren las puertas del Cielo y de la vida eterna”.  

El drama de una humanidad deshumanizada: Alfie Evans y Eyvi Ágreda 

En otro momento de su homilía, nuestro Arzobispo se refirió también a dos casos que se han convertido en mediáticos y han concitado la atención de millones tanto en el mundo entero como en nuestro país: “Quisiera esta mañana llamar a la atención de ustedes sobre dos trágicos hechos que han sucedido esta semana y que revelan la seria crisis de valores y el desprecio creciente por la vida humana y la dignidad de las personas por la que está atravesando nuestro mundo y el Perú. En concreto son los casos del niño de 23 meses de edad Alfie Evans, condenado a muerte en Liverpool, Inglaterra, por los tribunales ingleses quienes a pedido del hospital donde se hallaba internado le negaron la posibilidad de una atención médica humana desconectándolo de su respirador y retirándole su alimentación básica, es decir lo condenaron a morir por asfixia y hambre. A ello se añadió la prepotencia de una justicia abusiva que les negó a sus padres el derecho de poder llevarlo a Roma, Italia, donde el Papa Francisco le había ofrecido al pequeño Alfie atención médica en el hospital del “Bambino Jesús” del Vaticano. Incluso el gobierno de Italia le había concedido para tal fin a Alfie la nacionalidad italiana. Condenamos este hecho de crueldad e inhumanidad, donde a un inocente se le ha privado de su derecho fundamental a la vida, donde no se ha tenido consideración con su dignidad de persona la cual se mantiene en cada fase de la vida, ya sea cuando ésta está sana o cuando se encuentra a punto de morir. Aquí lo indignamente es que ha prevalecido el beneficio económico: A Alfie se le ha dejado morir para ahorrar. A toda esta indignación se suma el hecho que la justicia les negó a los padres de Alfie, Thomas y Kate, su derecho a la patria potestad para trasladar a su hijo a otro lugar donde se le podía dar mejor atención médica”.

“Me pregunto: ¿En qué mundo vivimos en dónde se trata a una vida humana inocente como una cosa? ¿En qué mundo vivimos dónde prima lo económico sobre la dignidad de una persona y su derecho fundamental e inalienable a la vida? ¿Dónde los padres no tienen la patria potestad, es decir el derecho a decidir sobre sus menores hijos?  ¿Es este el mundo en el que queremos vivir donde el ser humano reemplaza a Dios y decide quien vive y quien muere, donde el Estado se impone sobre la familia, institución natural que lo precede? Ciertamente la batalla final entre Jesús y el demonio se dará en torno a la familia y a la vida. Recemos hoy en esta Misa por Alfie y sus padres. Que su sacrificio nos recuerde cuan crucial es para el futuro de la humanidad la defensa de la familia y la vida”.

“El otro caso indignante y que merece toda nuestra condena ha ocurrido en el Perú, para ser más precisos en Lima con la señorita Eyvi Ágreda, una joven de apenas 22 años de edad, vilmente atacada por un celoso acosador quien lanzándole gasolina le prendió fuego. Con el 60% de su cuerpo quemado —cabeza, rostro, cuello, brazos, pecho y vientre—, la luchadora Eyvi permanece con diagnóstico reservado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Guillermo Almenara de Lima. Sus lesiones son muy severas y a Eyvi le esperan por lo menos 10 cirugías reconstructivas pero las heridas del alma difícilmente podrán curarse. ¿Hasta cuándo tendremos que tolerar esta violencia contra la mujer en el Perú? Piensa, podría haber sido tu hija, tu hermana o tu enamorada. Piura no es ajena a esta realidad de violencia contra la mujer y tristemente registra índices muy altos de ella. Condeno este repudiable ataque contra Eyvi y en ella contra todas las mujeres que a diario son víctimas de la violencia, y con el Papa Francisco afirmo: «Son muchas las situaciones de violencia que quedan silenciadas detrás de tantas paredes. Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia… Luchemos contra esa plaga que afecta a nuestro continente americano y en particular al Perú que son los numerosos casos de feminicidio”. Más bien demos gracias a las mujeres, a las madres y a las abuelas por hacer más humana y acogedora nuestra sociedad. También hoy recemos por Eyvi, por su pronta recuperación, y por todas las mujeres víctimas de la violencia”, concluyó nuestro Pastor.  

domingo 29 abril, 2018