¡VIVAMOS EL NUEVO AÑO EN COMPAÑÍA DE LA MADRE DE DIOS!

Arzobispo de Piura celebra Misa por el 2020

31 de diciembre de 2019 (Oficina de Prensa).- Una multitud de fieles se congregaron la noche de hoy en la Basílica Catedral de Piura para participar de la Santa Misa y Te Deum de fin de año, en el marco de la celebración de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios. La Eucaristía que fue presidida por nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., fue especialmente ofrecida en acción de gracias a Dios por todos los dones recibidos, para pedir perdón por los errores cometidos durante el año que termina e implorar su bendición durante el nuevo año que comienza. Antes de finalizar la celebración eucarística se cantó el tradicional himno del «Te Deum» como agradecimiento al Señor Jesús por el año que finaliza.

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor destacó que: “La Iglesia nos invita hoy a celebrar a María, Madre de Dios. Bajo su guía y protección damos gracias a Dios por todos los dones recibidos en el año que termina y pedimos su bendición para el Nuevo Año. Asimismo rogamos el día de hoy de manera especial por el don de la paz. Todos estos motivos se unen bien en Santa María, Madre de Dios, porque Ella es la Reina de la Paz, y por medio de Ella, el Señor derrama sobre nosotros su bendición que es fuente de alegría y sobre todo de amor”.

La bendición es un deseo de bien

En otro momento y reflexionando en el mensaje de las lecturas, Monseñor Eguren resaltó que al comenzar este nuevo año se abre una oportunidad perfecta para renovar nuestra adhesión y amor filial a María Santísima: “En la primera lectura (ver Nm 6, 22-27), hemos escuchado como Dios prescribe la forma como Aarón y sus descendientes han de bendecir a su pueblo. Bendecir significa poner a una persona en una relación positiva con Dios, para que de esta manera toda su vida esté orientada al bien. Sólo viviendo orientados a Dios, es decir en comunión con Él, la vida y las cosas se orientan correctamente, es decir caminarán de la forma adecuada, y se superarán las dificultades. Ahora bien, gracias a su maternidad divina y espiritual, María es capaz de ponernos en comunión con el misterio de Dios, y así alcanzarnos su bendición. Por eso si le profesamos una tierna piedad filial, María nos alcanzará la bendición del Señor. Los piuranos somos particularmente conscientes de la necesidad de contar con la bendición de Dios Uno y Trino. Por eso la pedimos siempre. Esta es una devoción que no debemos perder nunca, sino más bien cuidar y cultivar. Al hacerlo, hagámoslo pidiendo la intercesión de María, Madre de Dios y nuestra”.

María es la Madre del Verbo encarnado, que es Dios

Nuestro Arzobispo Metropolitano reflexionó también sobre la necesidad de que todos los católicos iniciemos el nuevo año alabando y glorificando a Dios por todo su amor, evidenciado en el haberse hecho hombre y nacer entre nosotros para salvarnos: “Nos aprestamos a celebrar un nuevo año, el 2020. La pregunta que surge espontánea en nosotros es: ¿2020 años de qué? La respuesta es del nacimiento de Cristo. Por eso San Pablo nos ha dicho en la segunda lectura: «Cuando llegó la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo nacido de mujer» (Gal 4, 4). El Señor Jesús, el Hijo de Dios ha entrado en nuestra historia hace 2020 años para transformarla en historia de salvación, para ser el único Camino a recorrer, la única Verdad a ensayar, la única fuente de Vida de la cual beber. Fuera del Señor Jesús no hay felicidad, libertad, alegría, y reconciliación. Por eso al comienzo del año hay que renovarle nuestra fe y adhesión, poner en Él toda nuestra confianza, y no en los amuletos, las cábalas, la hechicería, las cartas, los horóscopos, los baños de florecimiento, los amarres, etc”.

“Asombrémonos y alegrémonos como los pastores -continuó Monseñor José Antonio- que el Verbo eterno del Padre, haya entrado a nuestra historia por medio de María. Como ellos comprendamos, a la luz de la fe, el sentido profundo de la maternidad divina de María: Ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús, que es persona divina, es Madre de Dios”.

Reina de la paz, ruega por nosotros

Finalmente nuestro Pastor exhortó a los presentes a orar siempre por la Paz: “Al comenzar el año le pedimos también a Santa María, Reina de la Paz, que nos atraiga este don de su Hijo para el Perú y para el mundo entero. Oremos en particular, por todos los países donde no reina la paz, para que pueda establecerse en ellos la concordia y la reconciliación, y así facilitar a todos la unión con Dios y con los hermanos en el amor”.

Pidamos también por aquellos hermanos en la fe que hoy en día son perseguidos y hasta martirizados por su fe en Cristo. Como nos ha dicho recientemente el Papa Francisco «Quizás nos cueste creerlo, pero hoy hay más mártires que en los primeros siglos. Son perseguidos porque a esta sociedad le dicen la verdad y anuncian a Jesucristo». Recemos para que las comunidades cristianas, en especial aquellas que son perseguidas, sientan la cercanía de Cristo, sientan nuestra oración fraterna, y tengan sus derechos reconocidos, sobre todo el derecho a la libertad religiosa”, concluyó Monseñor Eguren.

martes 31 diciembre, 2019