“VENIMOS DE LA TRINIDAD Y NUESTRO DESTINO ETERNO ES ELLA, EL ENCUENTRO CON DIOS COMUNIÓN DE AMOR”

13 de junio de 2017 (Oficina de prensa).- En las vísperas de la fiesta de la Santísima Trinidad, 346 jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., durante la Santa Misa celebrada en el coliseo del Colegio Don Bosco de nuestra ciudad. La Eucaristía fue concelebrada por el Vicario General Mons. Luciano Maza Huamán, el P. Ángel Carbajal Valdéz S.D.B., Director del Colegio y el P. Pedro Da Silva Guerra, responsable de la preparación de los confirmandos. Los jóvenes estudiantes pertenecientes a los colegios “Nuestra Señora de Lourdes”, “San Gabriel”, “San José de Tarbes”, “Salesiano Don Bosco” y al Oratorio Salesiano “María Auxiliadora”, participaron con gran devoción y piedad filial, acompañados de sus padres, padrinos, familiares y catequistas. 

Al iniciar su homilía nuestro Pastor les dijo: “Hoy celebramos las vísperas de la gran fiesta de la Santísima Trinidad, a quien tenemos presente siempre, sobre todo cuando hacemos la señal del cristiano que es la señal de la Cruz, diciendo: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Un solo nombre, porque uno solo es Dios; tres Personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque cada una de ellas es el mismo y único Dios; y la señal de la cruz porque en ella se manifestó plenamente la Trinidad: el amor del Padre que nos entregó a su Hijo Único, el amor del Hijo que nos amó hasta el extremo, y la efusión santificadora del Espíritu Santo”.

“La fiesta de la Trinidad -continuó Monseñor Eguren- nos manifiesta el misterio más íntimo de Dios que no es soledad sino comunión perfecta e infinita de amor, y amor que se vuelca sobre el hombre. En la Trinidad tiene su origen el amor, el amor del Padre que nos ha sido manifestado plenamente en la cruz de Cristo y que se nos comunica por la acción del Espíritu Santo, sobre todo por medio de los sacramentos. Un amor creador, salvador y santificador de la persona humana. Y lo más asombroso: éste amor se derrama incesantemente sobre nuestras vidas. De la Trinidad venimos y nuestro destino eterno es Ella, el encuentro pleno con Dios comunión de amor”.

“El Espíritu Santo que ustedes van a recibir hoy en plenitud con la riqueza de sus siete dones, es quien los conducirá hacia el bien, el amor y la verdad que tienen un rostro y nombre propios: Jesucristo, nuestro Señor. La misión del Espíritu Santo en nuestra vida es la de llevarnos al encuentro con Cristo. A partir de hoy ustedes jóvenes tendrán que ser dóciles a la acción del Espíritu que busca llevarlos a Jesús y en Él a la verdad que los hará libres, al amor que colmará sus vidas de sentido y al bien que hará cosas maravillosas no solamente en sus vidas sino sobre todo en la vida de los demás”, acotó nuestro Arzobispo.

“Queridos jóvenes, es mi deseo que a partir de su confirmación en que se convierten en cristianos maduros, crezcan en la amistad con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Denle toda su vida a Cristo y sean en todo semejante a Él. Cuando uno le entrega a Jesús su vida descubre que la propia libertad crece. La amistad con Cristo nos exige buscar en todo momento lo que Él quiere de nosotros, es decir, buscar el plan de sabiduría y amor que Él tiene preparado para ti. Sólo a través de la búsqueda y posterior acogida de ese plan, se puede alcanzar la felicidad y la salvación. Pero también la amistad con Cristo nos exige ser miembros vivos de la Iglesia, sobre todo valientes testigos suyos y en Él de la Trinidad. Porque aquel que da testimonio de Cristo reafirma que el Padre nos ha amado a través de su Hijo y puede dar testimonio de ello gracias a la acción del Espíritu Santo”, concluyó nuestro Arzobispo.

 

 

Martes 13 Junio, 2017