“VEAN EN CADA ENFERMO A CRISTO MISMO, CON LOS RASGOS DE SU PASIÓN”

03 de septiembre de 2019 (Oficina de Prensa).- Nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., presidió la Santa Misa de acción de gracias al Señor con ocasión del 83° Aniversario de Creación del Seguro Social en el Perú (ESSALUD). La Eucaristía se realizó en la Basílica Catedral de Piura y contó con la participación del Dr. José Céspedes Medrano, Gerente de la Red Asistencial Piura de ESSALUD quien estuvo acompañado de la Dra. Milagritos Sánchez Reto, Directora del Hospital III José Cayetano Heredia de Piura, así como de los directores de los Hospitales, Centros de Atención Primaria, Centros de Salud, Centros de Salud Materno Infantil y Centros Médicos pertenecientes a la Red Asistencial Piura. Participaron también de la celebración los médicos, especialistas, enfermeras, obstetras, técnicos, personal administrativo y de servicios, pacientes y familiares de pacientes de ESSALUD en nuestra ciudad.

“Elevemos nuestra oración de acción de gracias al Señor por este nuevo aniversario institucional de la Seguridad Social en el Perú y como preámbulo a la celebración del 68° Aniversario del inicio de sus actividades en Piura. Ponemos como intención especial en el altar, el tan ansiado y necesario Hospital de Alta Complejidad que nuestra ciudad merece. La oración tiene que ser siempre el primer recurso, hay que poner nuestro trabajo y constancia, pero es a través de la oración que podremos alcanzar lo que necesitamos. Rendimos también un homenaje a los miembros de la gran familia de la Seguridad Social de Piura por el esforzado trabajo que realizan. Cada vez que visito el Hospital Cayetano Heredia, me sorprendo cómo a veces con tan poco, ustedes saber hacer mucho, sobre todo para con nuestros hermanos enfermos. Esto es algo que hay que destacar, porque a pesar de la falta de recursos y de equipos apropiados, nuestros médicos, enfermeras, obstetras, técnicos y especialistas siempre realizan todos los esfuerzos posibles para atender adecuadamente al enfermo y proteger su dignidad de persona humana”.

“El evangelio de hoy (ver Lc 12,32-48) se aplica hermosamente al trabajo que ustedes realizan. Jesús nos dice que hay que acumular tesoros en el cielo, tesoros que ni la polilla ni el óxido puedan corromper. Esos tesoros que, tanto cada uno de ustedes a manera personal, como en comunidad de ESSALUD deben comenzar a acumular, parten justamente de la atención caritativa, llena de humanidad y de actitud cristiana frente a la realidad de cada enfermo y su familia. Recordemos que a lo largo de su ministerio público, el Señor siempre tuvo una opción preferencial por los enfermos y desamparados: los recibía, pasaba largas horas con ellos, les imponía las manos y los curaba. Esta debe ser también para ustedes su opción de vida. Queridos hermanos, aniversarios como este son ocasión para renovarse en esta vocación y misión de servicio a la cual Dios les ha llamado y a la que ustedes han respondido generosamente. Cuanto más se entreguen al servicio a los enfermos con amor y dedicación, más gracias y bendiciones para llegar al cielo podrán acumular. Como lo decía San Juan de la Cruz: «al atardecer de nuestra vida de una sola cosa seremos examinados: de amor». Así como hayamos amado, así será nuestro cielo”.

“Pero hay un gran desafío que deben vencer y es que no pueden permitirse caer en la tentación de endurecer su corazón ante sus enfermos. Cada persona que tiene una enfermedad es diferente, trae su propio drama y tiene una historia que varía. A cada enfermo hay que acogerlo como si fuera el primero, el único y el último. Vean siempre en cada hermano enfermo a Cristo mismo con los rasgos de su pasión. Pónganse en el lugar de cada uno de ellos, porque nadie sabe en qué momento su salud se verá afectada. Recordemos lo que Jesús nos dice «donde está tu tesoro, ahí está tu corazón». En aquello que te interesa, es ahí donde está tu corazón, y el interés vuestro son los enfermos. Por ello, su corazón no debe estar apegado a los bienes de este mundo, sino con aquellos a quienes el Señor les ha confiado, para que en su nombre, los llenen con su amor”.

“Finalmente, estén siempre vigilantes y preparados para ese día en que el Señor nos llamará a su presencia. Estar preparados supone tener siempre un corazón convertido y en gracia, que en todo momento esté listo para acoger al Cristo que viene. No caigamos en la tentación de decir «ya mañana lo haré, aún tengo tiempo». Ustedes mejor que muchos saben que hay veces que, en fracciones de segundo se puede decidir el destino de una vida. Hay que saber aprovechar siempre el tiempo que tenemos. Y en esto vuestra labor también es muy sacrificada, porque para las emergencias no hay horarios y cuando éstas llegan, hay que dejar el descanso y aveces a la familia para estar vigilantes y alertas para cuidar de un hermano enfermo. Pese a ello, nunca pierdan esa actitud de prontitud, disponibilidad y generosidad en vuestro servicio”.

martes 3 septiembre, 2019