¡VAYAMOS A BELÉN Y VEAMOS LO QUE HA SUCEDIDO!

Arzobispo celebra Misa de Nochebuena y de Navidad

24 de diciembre de 2019 (Oficina de Prensa).– En medio de un clima de profunda alegría y fervor, una multitud de fieles se reunieron hoy en la Basílica Catedral de Piura, para participar de la Santa Misa de la Solemnidad de la Natividad del Señor que fue presidida por nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V. Tras la procesión de entrada, Monseñor Eguren descubrió e incienso la imagen del Niño Jesús, colocada delante del altar. 

En su homilía nuestro Pastor reflexionó sobre el verdadero sentido del Pesebre y cómo éste nos ayuda a profundizar en el sentido del nacimiento de Jesús: “Este año el Papa Francisco ha escrito una hermosa carta sobre el significado y valor del Pesebre, para alentarnos a preparar con amor y reverencia el Belén en nuestros hogares, centros de trabajo, hospitales, cárceles, escuelas y calles, y de esta manera profundizar en el misterio del nacimiento del Hijo de Dios de María Santísima. ¿Por qué el pesebre suscita tanto asombro y admiración? ¿Por qué nos conmueve tanto? Porque manifiesta el amor lleno de ternura de Dios por nosotros, por cada uno de nosotros. Él, el creador de cielo y tierra, se abaja a nuestra pequeñez para que ya nunca estemos solos. Como les escribí en mi reciente Exhortación Pastoral por Navidad: «Jesús, da a quien lo acoge la alegría que perdura, y a los pueblos que se abren a su amor, la unidad y la paz. La Navidad nos pide abrir el corazón a quien nos abre de par en par las puertas del Reino de los Cielos. Celebrar la Navidad nos exige adorar al Niño Dios, y hacerle espacio en nuestro corazón, convirtiéndonos a su amor, a ese amor que creó el cielo y la tierra y que da vida a cada criatura: A los minerales, a las plantas, a los animales; a ese amor que es la fuerza que atrae al hombre y a la mujer, y hace de ellos una sola carne, una sola existencia; a ese amor que regenera la vida, que perdona las culpas, que reconcilia a los enemigos, y que transforma el mal en bien»”.

Los personajes y las lecciones del Pesebre 

Monseñor Eguren destacó también la importancia de las diferentes imágenes que componen el Belén: “Esta Nochebuena, noche santa, noche de paz, como los pastores alentados por el anuncio del ángel, vayamos pues a Belén y veamos lo que ha sucedido (ver Lc 2, 15). Para ello contemplemos con ojos de fe el nacimiento a través de las diversas imágenes que lo componen, porque cada una de ellas tiene algo hermoso que anunciarnos y enseñarnos para nuestra vida cristiana: En el centro del Pesebre, y atrayendo nuestra mirada y atención, está Jesús, el Niño Dios, nuestro Salvador, esperando el homenaje de nuestra fe y amor. ¡Sí: Nuestro único Señor y Salvador es Jesucristo, el Hijo de Dios vivo! El nacimiento de Navidad nos recuerda que lo que más apreciamos en el cristianismo es al mismo Cristo, quien recostado entre pajas nos enseña el valor de las virtudes de la pobreza y la humildad, y nos manifiesta la inmensidad de su amor por nosotros, un amor capaz de hacerlo todo nuevo”.

«Junto al Niño Dios, -continuó nuestro Arzobispo- está la tierna compañía de su Madre Santa María y la vigilante mirada de San José, quienes nos enseñan cómo debemos adorar el misterio del Dios hecho hombre, y que a Jesús hay que acogerlo con todo nuestro corazón. En torno a ellos están los pastores. Ellos nos enseñan el valor de la vigilancia, del estar espiritualmente despiertos y ser sensibles a los signos de Dios, así como que sólo con reverencia uno puede acercarse al misterio de Dios. También cerca al pesebre están los Reyes Magos venidos de oriente, quienes traen sus dones de oro, incienso y mirra, para enseñarnos que a Jesús hay que regalarle lo mejor de nosotros mismos. El camino que recorrieron en medio de peligros, guiados por una estrella, simboliza la fe y la esperanza, que actúan como ancla y guía en todas las circunstancias concretas de nuestra vida, sean éstas de alegría o de dolor. Los animales que con mirada atenta contemplan al Niño recién nacido, especialmente el buey y el asno o piajeno como lo llamamos en Piura, nos recuerdan la enseñanza de Isaías: «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento» (Is 1, 3). Los animales del pesebre nos enseñan una triste realidad: Hay veces el ser humano tiene más endurecido su corazón al amor de Dios que los animales».

«Finalmente, muchos nacimientos muestran en su decoración los alrededores de una ciudad, buscando representar así a Belén (Casa de Pan), ciudad donde nacería el Mesías: «Pero tú, Belén de Efrata, aunque eres pequeña entre los millares de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel» (Miqueas 5, 2). Estos arreglos representan que la salvación que trae Jesús, mejor dicho que es el mismo Señor Jesús, hay que anunciarla y llevarla a los demás. Que hay que dar testimonio de nuestra fe en la vida pública. Seamos empresarios, comerciantes, políticos, obreros, estudiantes, maestros, etc., debemos dar con coherencia testimonio de los valores contenidos en el Evangelio, en el mundo y en nuestras actividades profesionales y laborales de cada día”, acotó Monseñor Eguren.

Antes de concluir su homilía, nuestro Pastor hizo un pedido: “Queridos amigos: Guiados por la estrella de nuestra fe, vayamos hoy a Belén y veamos lo que ha sucedido. Que la Navidad nos encuentre cada vez más parecidos a quien, en este tiempo, se ha hecho niño por amor a nosotros. Que cada nueva Navidad nos encuentre más sencillos, más humildes, más santos, más caritativos, más convertidos, más alegres, más llenos de Dios, como solía decir el Santo Cardenal John Henry Newman. ¡Una Santa Navidad para todos y desde ya un Año Nuevo lleno de las bendiciones del Señor Jesús y de Santa María!”.

Al final de la Eucaristía, Monseñor Eguren llevó la imagen del Niño Jesús en procesión hasta al hermoso Pesebre, especialmente preparado al interior de la Basílica Catedral, acompañado por los cuatros hijos de una familia piurana quienes llevaban consigo arreglos florales y frutos propios de nuestra tierra. Tras colocar al Niño Jesús en el Pesebre, todos se unieron en oración ante Él, entonando tradicionales villancicos de Navidad.

martes 24 diciembre, 2019