UN RÍO POR LA VIDA LLENÓ DE ESPERANZA LAS CALLES DE PIURA

Apoteósico I Corso y XI Festival y Marcha por la Vida – Piura 2018

05 de mayo de 2018 (Oficina de Prensa).- Una gran fiesta por la Vida se vivió en las principales avenidas de la ciudad que fueron tomadas por miles de piuranos que celebraron con lemas y vivas la defensa de la Familia y la Vida Humana, coreando a viva voz “Vida Sí, aborto No”. Este gran Corso, Marcha y Festival por la Vida ha sido sin lugar a dudas la fiesta por la Vida más multitudinaria, colorida y emocionante que ha vivido nuestra ciudad hasta el momento.

La actividad que se realizó para celebrar al Niño por Nacer, fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura quien estuvo acompañado por las principales autoridades políticas y civiles de nuestra ciudad así como también por los miles de piuranos que se reunieron desde las 4 de la tarde en el frontis de la Parroquia “Santísimo Sacramento” para caminar todos juntos hacia el Óvalo Grau y luego recorrer la Av. Loreto hasta llegar al Óvalo Bolognesi en donde se llevó a cabo el Festival por la Vida. Las principales calles de Piura se vieron colmadas de pancartas, globos de colores, pañuelos, gran entusiasmo y espíritu de compromiso por la Vida en un ambiente de celebración que congregó también a madres gestantes, niños, familias, y gran cantidad de jóvenes estudiantes de colegios y universidades, así como miembros de movimientos católicos, grupos parroquiales, instituciones, empresas y Hermandades. Este año la gran novedad fue el Corso por la Vida que estuvo conformado por vistosos carros alegóricos, hermosamente decorados con motivos alusivos a la defensa de la Vida y la Familia, que recorrieron las calles junto a las delegaciones, bandas de músicos, danza, teatro, grupos folclóricos y comparsas que llenaron aún más de color y alegría el ambiente festivo que se respiraba en la ciudad.

Monseñor Eguren dirigió unas palabras a los presentes y los exhortó diciendo: “Este I Corso y X Festival y Marcha por la Vida que hoy nos ha congregado nos lanza a la tarea de construir una cultura por la Vida, en primer lugar con nosotros mismos, pero también en el hogar, el centro de estudios, el trabajo, con nuestros vecinos, en la sociedad; y defender toda vida indefensa, comenzando por la más indefensa de todas que es la que está en el vientre materno, pero también la del niño que ha nacido, del discapacitado, del enfermo, del anciano, del inmigrante, del pobre, del necesitado. Como nos lo enseña el Papa Francisco, todas esas vidas vulnerables y frágiles que hoy la sociedad descarta, son las que siempre tenemos que defender y hacer objeto de nuestra opción preferencial de amor”. Luego impartió su bendición a las más de 200 madres gestantes presentes en la Marcha, quienes disfrutaron previamente de un gran show artístico y musical, recibieron hermoso regalos y presenciaron un vistoso espectáculo de fuegos artificiales que iluminaron los cielos de nuestra ciudad.

A continuación publicamos el mensaje completo de Monseñor Eguren con ocasión del I Corso y XI Festival y Marcha por la Vida – Piura 2018:

MENSAJE DEL ARZOBISPO DE PIURA CON OCASIÓN DE LA MARCHA Y FESTIVAL POR EL DÍA DEL NIÑO POR NACER 2018

Muy queridos hermanos y hermanas en Jesús resucitado, el Señor de la Vida:  

En nombre de los Niños por Nacer, los peruanos más pequeños e indefensos de todos, quiero darles las gracias por su presencia multitudinaria esta tarde en que todos nos hemos unido en este “I Corso y XI Festival y Marcha por la Vida”, para ser la voz de los que no tienen voz y así gritar a los cuatro vientos: “Vida y Familia, unidas por la esperanza”.

La mejor manera de defender la vida humana es cuando la damos a conocer en toda su hermosura. Que lo digan si no las numerosas madres gestantes que esta tarde nos acompañan con sus hijos en sus vientres.  Nunca hay que olvidar que Dios se ha hecho cercano a la humanidad, es decir cercano a cada uno de nosotros, al encarnarse en el seno de la Virgen María. Dios se ha hecho tan cercano a nosotros como lo es el hijo que una madre lleva en su vientre. Por eso servir a la causa de la vida humana y defenderla es servir a Dios.

Toda vida, desde la que está en el seno de la madre hasta que es anciana, incluso si ésta sufre, está enferma, o es incómoda, siempre debe ser acogida, amada y ayudada.[1]

Hace un siglo la Iglesia tomaba la defensa del trabajador, proclamando sus derechos amenazados en ese tiempo. Hoy sin dejar aquello, toma la defensa de los más amenazados, de los débiles e indefensos, de los descartados, en su derecho a la vida.  

Por eso la Iglesia da hoy su voz a los que no tienen voz: al Niño por Nacer, amenazado por el crimen abominable del aborto y la manipulación genética que extermina embriones; al Niño ya nacido pero indefenso, amenazado por el crimen del infanticidio; al enfermo, al anciano y al discapacitado, quienes son discriminados porque no producen ni consumen y hoy son víctimas de la eutanasia; al pobre y al inmigrante, sometidos al hambre, la miseria, la violencia, y las guerras, forzados en muchos casos a abandonar su tierra; al cristiano perseguido y martirizado por causa de su fe en Jesús. La Iglesia proclama con valentía que TODA vida humana, desde que es concebida hasta su ocaso natural, y a lo largo de todas sus etapas, tiene un carácter sagrado e inviolable que se lo da su dignidad de persona humana creada a imagen y semejanza de Dios.

Custodiar el sagrado tesoro de toda vida humana es el mejor modo de prevenir cualquier forma de violencia, es el camino más seguro para construir una genuina cultura de paz. No hay que cansarse en decirlo: El primer derecho de una persona es su vida. Desde el primer instante con la concepción, la vida del ser humano se caracteriza por ser vida humana, y por este motivo posee una dignidad propia y el derecho inviolable e inalienable a existir.

En nuestros tiempos asistimos a una gran paradoja o contradicción: Por un lado se le atribuyen a las personas nuevos derechos pero no siempre se tutela la vida como valor primario y derecho principal de cada persona. El derecho a la vida es el bien fundamental de cada ser humano y condición para todos los demás. Cada niño abortado tiene el rostro de Jesús, quien ya antes de nacer y después de nacido tuvo que experimentar el rechazo del mundo.     

Ciertamente el aborto es un drama en la vida de no pocas mujeres que terminan abortando por la falta de apoyo afectivo, social, o económico por parte de una cultura de muerte que nos va imponiendo esta práctica como un “derecho” en vez de lo que realmente es: El asesinato de una vida inocente. Nada, absolutamente nada justifica la eliminación deliberada de un ser humano inocente.

Las mujeres-madres que han pasado por el drama del aborto saben muy bien que éste deja en el corazón unas heridas muy profundas. Por eso esta tarde me dirijo a ti mujer que de repente has abortado. A pesar de ello el Señor te ama y no deja nunca de amarte, su misericordia es mayor que tu pecado, y en la confesión sacramental puedes encontrar la paz que tanto buscas, el abrazo del Padre rico en misericordia, y la esperanza y la serenidad de saber que tu hijo está en el Cielo esperándote, porque ahora vive en el Señor.[2] No te olvides que no hay pecado que Dios no pueda perdonar, y que el Papa Francisco, quien piensa con amor en las mujeres que sufren por haber pasado por un aborto, ha concedido hoy en día que cualquier sacerdote pueda perdonarte este pecado y así encontrar gracia, reconciliación y paz.

También me dirijo esta tarde a ti mujer que estás viviendo una maternidad inesperada. En nombre del hijo que llevas en tus entrañas te digo: “Mamá no me mates”. Ten el valor de tener a tu hijo, y busca ayuda y consejo con tus padres, en tu parroquia, con un sacerdote, o con una religiosa, o con un laico católico comprometido con su fe y con la Iglesia, que gracias a Dios los hay en gran número en nuestra Arquidiócesis. Tú tienes todo el derecho de recibir ayuda no sólo médica y psicológica sino sobre todo espiritual para que encuentres la paz y la seguridad, tanto tuya como de tu hijo. Con Santa Teresa de Calcuta también te digo: “No lo mates, dámelo a mí”. La Iglesia siempre estará dispuesta a recibir a cualquier niño. Pero no te olvides que tú también por tu bautismo eres Iglesia y por tanto sueño con que aquí esta tarde se encuentren muchas personas, muchas familias, dispuestas a acoger a cualquier niño a quien su madre después de darlo a luz no desease o pudiese quedarse con él.

Piura demostró el año pasado con el Fenómeno del Niño Costero una gran opción por la vida: padres salvando a sus menores hijos y a sus abuelos; médicos y rescatistas auxiliando vidas; civiles, clérigos y militares, llevando ayuda y consuelo a los miles de damnificados. Incluso en Nuevo Pedregal en el Bajo Piura, un niño nació en medio de la inundación y sus padres le pusieron de nombre “Moisés”, que significa “salvado de las aguas”. Entonces, ¿por qué no adoptar a un bebé si fuese necesario?

Finalmente, junto con la defensa de la vida promovamos ese bien insustituible en cualquier sociedad que es la familia, basada en el matrimonio entre un varón y una mujer. Sí, promovamos familias que sean hogar de los afectos más profundos, que sean cenáculos de comunión, de amor y de vida, verdaderas iglesias domésticas donde se rece y transmita la fe a los hijos. Familias en las que resplandezcan las dimensiones de paternidad y maternidad, de nupcialidad, de filiación y fraternidad, que son dimensiones del amor de Dios. Y no nos olvidemos: junto con los Niños por Nacer y los hijos, cuidemos a los abuelos, porque los niños y los abuelos son la esperanza de un pueblo. Hay que cuidar a los abuelos, porque ellos tienen la sabiduría y la memoria que los niños y los jóvenes necesitan para llevar adelante a su pueblo.

Que en este mes de Mayo, mes de María, Aquella que llevó en su vientre en circunstancias nada fáciles a su divino Hijo Jesús desde que fue un embrión humano hasta que nació en un establo en Belén, y después lo acompañó al pie de la Cruz y el día de la Resurrección, cuide, bendiga y proteja a todos los Niños por Nacer junto con sus madres. Que Ella cuide y bendiga a todas nuestras familias piuranas.

Queridos hermanos y hermanas: ¡Viva la Vida! ¡Vivan los Niños por Nacer! Porque “cada Vida, es un Don”. “Vida y Familia unidas por la esperanza”.  

San Miguel de Piura, 05 de mayo de 2018 

[1] Ver S.S. Francisco, Homilía Solemnidad de Santa María Madre de Dios, 01-I-2018.

[2] Ver San Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitae, n.99.

sábado 5 mayo, 2018