¿TIENES SED DE SU MISERICORDIA? ¿TE CONSUME LA SED DE ALCANZAR A LOS PECADORES?

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28 de febrero de 2016 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa correspondiente al III domingo de Cuaresma en la Basílica Catedral de Piura.

dosEn su homilía nuestro Pastor reflexionó sobre el encuentro entre el Señor Jesús y la mujer samaritana: “En atención a nuestros hermanos catecúmenos que estos domingos de Cuaresma vienen haciendo sus escrutinios con el fin de prepararse adecuadamente a recibir los sacramentos de la iniciación cristiana en la Pascua, a partir de hoy y en los restantes domingos de Cuaresma, seguiremos el Ciclo A de lecturas de este tiempo de misericordia y penitencia, lo cual les permitirá vivir mejor esta etapa de purificación e iluminación que es su catecumenado. Hoy reflexionaremos en el encuentro de Cristo con la Samaritana (ver Jn 4, 5-42). Es el encuentro entre dos sedientos: Por un lado el Señor Jesús, quien además de su sed física, producto de su arduo caminar proclamando el Reino de Dios, tiene sobre todo sed de la salvación del pecador: «Contemplad los campos, que están ya dorados para la siega». Y del otro, la Samaritana, una mujer pecadora e insatisfecha que tiene sed de encontrar la paz del corazón y el verdadero sentido de su vida: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed». Jesús la llevará poco a poco a que vaya descubriendo el misterio de quién es Él y a que comprenda que sólo Él puede darle el perdón, la paz y el sentido verdadero a su vida”.

seis“Es interesante – continuó diciendo nuestro Arzobispo – el itinerario de fe que recorre la Samaritana. En el encuentro, Jesús le va mostrando poco a poco el misterio de su Persona y así aviva en ella su nostalgia de infinito. Primero la Samaritana reconoce a Jesús como un judío, después como un profeta, más adelante lo confiesa como el Mesías esperado y finalmente como el Salvador. Queridos catecúmenos: La Cuaresma es un tiempo hermoso para conocer más y más a Jesús, y comprender que Él y sólo Él, es el «agua viva», capaz de saciar nuestra sed de felicidad y de eternidad. Ahora ustedes creen en Él y esa fe en Él es la que los llevará a beber de Él el día su bautismo y así recibir un agua que se convertirá en un surtidor que salta hasta la vida eterna”.

tresFinalmente, Monseñor Eguren exhortó a los presentes a abrirse al don de la misericordia divina y ser también testigos de la misericordia para aquellos que están alejados del Señor: “En este Jubileo de la Misericordia es consolador ver a Jesús sediento de nuestro corazón, sediento de nuestra conversión, de nuestra fe y amor. Pero preguntémonos: ¿Y yo, tengo sed de su misericordia? ¿Tengo deseos de dejarme abrazar por su amor? ¿Soy consciente de mi pecado como lo es la samaritana? («me ha dicho todo lo que he hecho») ¿Descubro la necesidad de su perdón? ¿Me avergüenzo de mi historia de miseria y de pecado y con todo veo que el Señor me es fiel y me tiende su mano para levantarme? Más aún, como testigo de la misericordia divina que se me pide ser en este Año Jubilar y siguiendo el ejemplo de Jesús, ¿me dejo “implicar” y “herir” por aquel hermano que vive en el pecado? ¿Cómo Jesús, venzo mis respetos humanos, rigideces y prejuicios, y me acerco a los pecadores necesitados de misericordia como Él lo hizo con una samaritana a pesar de ser un judío? A Jesús lo consume la sed de alcanzar a los lejanos y de salvarlos. ¿Nos consume a nosotros también esa misma sed?”, concluyó nuestro Arzobispo.

Luego de la homilía, Monseñor Eguren llevó a cabo el rito de los Primeros Escrutinios con los catecúmenos que se están preparando para recibir los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la gran noche de la Vigilia Pascual.

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domingo 28 febrero, 2016