¡TEN CONFIANZA! ¡TEN ÁNIMO! ¡VEN! ¡ACÉRCATE!

Santa Misa con el Señor de los Milagros

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18 de octubre de 2016 (Oficina de Prensa).- Con profunda fe, recogimiento y fervor, gran cantidad de fieles devotos se reunieron la mañana de hoy en el Atrio de la Basílica Catedral de Piura, para participar en la Santa Misa en honor al Señor de los Milagros, la cual fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y concelebrada por numerosos sacerdotes de nuestra Arquidiócesis. Terminada la celebración eucarística la venerada imagen de nuestro Cristo de Pachacamilla inició en hombros de los miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros de Piura su tradicional primer recorrido por las principales calles de nuestra Ciudad.

A continuación publicamos la homilía completa que Monseñor Eguren pronunció en la Misa de hoy:

Queridos hermanos y hermanas en el Señor de los Milagros:

primera-misa-hsmp-2El Evangelio que hemos escuchado (ver Lc 8, 42b-48), nos presenta a un personaje que sobresale por su fe y su audacia. Se trata de una mujer quien por doce años venía sufriendo grandes pérdidas de sangre, una enfermedad vergonzosa en los tiempos de Jesús, y que la ley de Moisés mandaba a quien la padecía, a que no tuviera contacto con los demás, porque se le consideraba una persona impura (ver Lv 15, 19-30). Es decir la pobre mujer estaba condenada a vivir excluida, incomunicada y aislada. Al decir del Papa Francisco, la mujer de nuestra historia era una persona descartada, quien al dolor de su enfermedad se le añadía el dolor de la soledad y el abandono.

primera-misa-hsmp-9San Marcos (ver Mc 5, 26) nos dirá que esta pobre mujer había consultado a muchos médicos, soportando tratamientos dolorosísimos, y que había gastado todo su dinero con la esperanza de curarse, pero que en vez de aliviarse había empeorado. Es decir además del dolor de su enfermedad y soledad, se agregaba a su vida la pobreza material. Pensemos por un momento en el drama de esta mujer: Está enferma, sola y sumida en la pobreza. Pero ella no desespera. Cree que Jesús puede curarla. Por grandes que son sus problemas sabe que no está totalmente sola, que Jesús puede acogerla y salvarla.

De otro lado, el Señor Jesús camina por en medio de una gran muchedumbre que según San Lucas le oprimía, sofocaba y empujaba. Esto fácilmente lo comprendemos porque igual sucede en nuestra procesión del Señor de los Milagros.

primera-misa-hsmp-12En eso con gran valentía, la mujer se le acercó por detrás con el deseo de tocarle el borde de su manto, pensando que con sólo hacerlo, quedaría curada. Y efectivamente el Evangelio nos dice que apenas tocó su manto, inmediatamente se detuvieron los flujos de sangre que padecía. Jesús entonces se detiene y se vuelve preguntando: “¿Quién me ha tocado?” Los discípulos y en particular Pedro, no pueden creer que Jesús haga esta pregunta cuando hay una multitud que lo estruja y aprieta en el camino. Pero Jesús sigue preguntando: “¿Quién me ha tocado? porque he sentido que ha salido poder de mí”. Entonces la mujer temblando se acercó a Él, se postró en tierra y le confesó a Jesús que había sido ella; y el Señor le dice alabándola: “Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz”.

primera-misa-hsmp-15Lo primero que hay que destacar en esta mujer es su fe y esperanza que la impulsan a acercarse donde Jesús. Una fe y una esperanza que revelan el ansia y anhelo de salvación que tenía esta mujer tanto en su cuerpo como en su corazón. Ella sabe que sólo Jesús puede curarla, que sólo el Señor puede salvarla. Hoy, somos muchísimos los aquí reunidos y lo serán muchos más cuando la procesión avance durante el día. Todos venimos esta mañana por un milagro, sea de salud, de trabajo, de conversión, de perdón.

primera-misa-hsmp-6Como la muchedumbre que seguía a Jesús en el Evangelio de hoy, también le apretaremos y buscaremos estar lo más cerca posible de su anda. Pero, ¿le tocaremos con fe? ¿Nos acercaremos a Jesús con humildad? Como la mujer del Evangelio, ¿le presentaremos a Jesús con fe y confianza nuestra vida, nuestra debilidad, nuestra enfermedad, nuestros pecados, para que Él nos cure y salve? Queridos hermanos: Nunca hay que olvidar que la oración llena de fe es la debilidad de Dios y la fortaleza del ser humano.

primera-misa-hsmp-8Yo los invito a todos en este día en que acompañamos a Jesús, el Señor de los Milagros, en su primer gran recorrido por nuestra querida ciudad de Piura, a acercarnos a Él con fe, con esperanza, con humildad, con la mirada siempre fija en su amor y en su ternura por nosotros. Podrás decirte a ti mismo: “No merezco estar delante de Él”. Pero la actitud de Jesús ante la mujer hemorroísa, nos debe alentar a acercarnos a Él siempre con confianza y serenidad.

primera-misa-hsmp-11Jesús no la rechaza sino que la mira con misericordia, con ternura y compasión. Jesús la acoge y le dirige su palabra, le dedica su tiempo y su atención, su cariño y su amor misericordioso. Abraza su miseria sanándola. Hoy el Señor de los Milagros desde la Cruz, sí esa Cruz a la subió por ti y por mí, nos dice: ¡Ten confianza! ¡Ten ánimo! ¡Ven! ¡Acércate! Para mí, tú no eres un descartado, un desechado, alguien sin importancia. Más bien eres para mí un hijo, una hija, un hermano, una hermana. ¡Ven, acércate! Porque este momento es el momento de la gracia y del perdón, es el momento de la misericordia.

primera-misa-hsmp-5Y como la mujer de hoy, debemos tener el coraje y el valor de ir delante de Jesús y pedirle perdón por nuestros pecados. No fue el manto lo que salvó a la mujer, sino su tocar con fe a Jesús. Los soldados que, durante la Pasión se sortearon el manto del Señor, lo tocaron sin ser por ello salvados.

Jesús, una vez más, con su comportamiento lleno de misericordia, indica a la Iglesia el camino, la dirección que debe tomar: Salir al encuentro de cada persona, especialmente de los excluidos y descartados por la sociedad, para que cada uno, pueda ser curado en el cuerpo, en la mente y en el espíritu, y así recupere la dignidad de hijos de Dios.

“Algunos dicen que las Procesiones hoy ya no tienen sentido. Sus sofismas, sus engaños no convencen a los que todos los años te acompañamos hermanados. Señor, hazles ver que este prodigio, que vive el Perú en octubre no es tradición, ni costumbre, es la FE de un pueblo entero, que te busca y que defenderá tu nombre, y el derecho de llevarte por las calles y las plazas, proclamando tus grandezas a los pasos de tus andas”. Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 18 de Octubre de 2016.
Santa Misa y Primera Gran Procesión 
del Señor de los Milagros

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Martes 18 Octubre, 2016