SOLO LA MISERICORDIA SALVARÁ AL MUNDO Y A PIURA

Toma de posesión del nuevo Párroco de la Catedral

23 de abril de 2017 (Oficina de Prensa).- En medio de sentidas muestras de alegría, la comunidad parroquial de San Miguel Arcángel – Catedral, acogió el día de hoy, Domingo II de Pascua o de la Divina Misericordia, a su nuevo párroco el R.P. José Eddy Sandoval Purizaca. La Santa Misa de toma de posesión fue presidida por nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., y estuvo concelebrada por los dos vicarios parroquiales, los presbíteros Jorge Olaya Rivera y Edward Siancas Cueva, y el R.P. Luis Tito Castillo Silva.

Ante una Catedral repleta de fieles, el Padre Sandoval hizo su Profesión de Fe y el Juramento de Fidelidad, y se comprometió a esforzarse por hacer de su Parroquia una auténtica comunidad cristiana de fe, de culto y de amor. Posteriormente el Padre Sandoval recibió las llaves de la iglesia y los lugares sagrados como el bautisterio, el confesionario, el libro de la Palabra de Dios y los utensilios para la celebración de la Eucaristía, como símbolo de su oficio de párroco. Durante su homilía, nuestro Arzobispo dijo: “Que no le falte a la grey el celo y el amor de su pastor y al pastor la obediencia y la solicitud de su grey. Querido P. José Eddy: tomas posesión el día en que la Iglesia celebra a la Divina Misericordia. Que tus fieles encuentren siempre en ti al pastor misericordioso, disponible en todo momento a acoger, escuchar, sanar, guiar, defender, y santificar a sus ovejas”. 

Solo la misericordia salvará al Mundo y a Piura  

Durante su homilía y refiriéndose a la Divina Misericordia, nuestro Arzobispo mencionó: “Como le dijo Jesús a San Faustina: «la humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina» (Diario, pág. 132). Para ninguno de nosotros en un secreto que el mundo vive momentos dramáticos en lo que el Papa Francisco ha denominado una III Guerra Mundial que se desarrolla por partes a lo que se suma el diabólico terrorismo internacional. Todo ello produce el dolor y el sufrimientos de millones de inocentes con sus familias. Por ello necesitamos dirigirnos con confianza a la misericordia divina, invocarla con el rezo de la coronilla y no cansarnos de decir especialmente cada día a las tres de la tarde: «Jesús, en Ti confío…Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal ten piedad de nosotros y del mundo entero». Sí hermanos y hermanas, los tiempos que vivimos son tiempos en los que el mundo entero necesita de la gran misericordia del Señor”.

Más adelante Monseñor José Antonio añadió: “Pero la sanación del mundo y de Piura nos exige no sólo invocar la misericordia divina, sino además que cada uno de nosotros sea misericordioso con los demás, sea instrumento de misericordia en la vida de los hermanos especialmente de los más necesitados. Hay aún mucho sufrimiento y dolor en Piura a consecuencia de los recientes desastres naturales. Hay miles de damnificados que aún necesitan seguir experimentando el bálsamo de la misericordia que trae consuelo, alegría y renueva la esperanza. Como dice el Papa Francisco, «un poco de misericordia, cambia al mundo, lo hace menos frío y un poco más justo». Si el fruto de la justicia es la paz, y la plenitud de la justicia es la misericordia, sólo la misericordia salvará al mundo y a Piura, y traerá la paz y la unidad que tanto anhelamos. Queridos hermanos y hermanas: los animo en este día de la Divina Misericordia a que frente al dolor de miles estemos dispuestos a abrazar con nuestro corazón el sufrimiento de nuestros hermanos que pasan hoy gran necesidad”.

“Que Jesús, la misericordia encarnada, y María, Madre de Misericordia, por la intercesión de Santa Faustina, nos ayuden a abrir la puerta de nuestro corazón a aquellos que hoy pasan necesidad para hacerles sentir que somos sus hermanos y todos hijos de un solo Padre. De esta manera a través de nuestras obras de amor misericordioso haremos visible al Señor resucitado, y seremos fermento de paz, de justicia y de amor así como de esperanza en un futuro mejor”, concluyó nuestro Pastor.        

La fiesta de la Divina Misericordia fue instaurada como fruto del Jubileo del Año Santo 2000 por San Juan Pablo II en lo que el Papa Francisco ha llamado «una hermosa intuición».          

domingo 23 abril, 2017