SIRVAN CON ÁNIMO A LA VERDAD Y A LA JUSTICIA

Misa en el 37° Aniversario del Ministerio Público 

16 de mayo de 2018 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V, Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa con ocasión del XXXVII Aniversario de creación del Ministerio Público. La Eucaristía se realizó en la Basílica Catedral de nuestra ciudad y contó con la participación del Dr. Guillermo Enrique Castañeda Otsu, Presidente de la Junta de Fiscales Superiores de Piura, quien estuvo acompañado de los señores fiscales superiores, adjuntos superiores, provinciales penales titulares, adjuntos provinciales penales, personal de medicina legal, personal administrativo y de servicios que laboran en el Distrito Fiscal de Piura.

Al iniciar su homilía nuestro Pastor saludó a los miembros que conforman la gran familia del Ministerio Público en nuestra ciudad: “Les dirijo a todos ustedes miembros del Ministerio Público – Distrito Fiscal de Piura, mi más cordial saludo y felicitación por celebrar el día de hoy el 37° aniversario de su creación. De manera especial saludo al Dr. Guillermo Castañeda Otsu, Presidente de la Junta de Fiscales Superiores. Ustedes desempeñan una importante misión en nuestra sociedad peruana al defender la legalidad; al prevenir y perseguir el delito; al defender al menor y a la familia; al velar por la independencia de los órganos jurisdiccionales y por la recta administración de justicia. Pido al Señor en esta Santa Misa que los ilumine y fortalezca para que con independencia y rectitud sirvan con ánimo a la verdad y a la justicia”.

Más adelante, Monseñor Eguren animó a los presentes a no caer en el desaliento ni en el temor en medio de su importante labor: “En la primera lectura de hoy tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles (ver Hch 18, 9-18), el Señor conforta a San Pablo con estas palabras: «No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo». No hay que olvidar que San Pablo se encuentra en Corinto, una ciudad comercial pero plagada de corrupción e inmoralidad. De esta manera Jesús quiere levantarle el ánimo a su Apóstol que en este ambiente y en medio de persecuciones debe anunciar el Evangelio. Estas palabras, el Señor también se las dirige el día de hoy a todos ustedes que a diario enfrentan la corrupción, el delito y el mal, para que no caigan en el desaliento y en el temor. Él está con ustedes. Por eso no se callen, sigan actuando, para que trabajando con honestidad y rectitud, la verdad y la justicia reinen en Piura”.

“En la misma lectura -continuó nuestro Arzobispo- el Señor le dice a su Apóstol otra frase para renovarlo en su misión y para que no desfallezca en ella: «Muchos de esta ciudad son pueblo mío». Interesante frase del Señor para referirse a Corinto, que como les decía era una ciudad muy pecaminosa. A veces puede sucedernos que estar tan frecuentemente en contacto con el mal, nos lleve a pensar que todos son iguales; que la verdad, la honradez, la justicia y la lucha por la defensa de la dignidad de la persona humana son un sueño irrealizable. La realidad es distinta. Hay mucha más gente buena, honesta y justa, que gente mala, corrupta e inmoral. «Muchos de esta ciudad son pueblo mío». Cuando trabajen por el bien y la justicia, piensen en esa inmensa mayoría de piuranos que desean que ustedes hagan de Piura una región donde se viva con justicia y paz. Para ello, cada uno de ustedes debe ser intachable. Sólo así el Ministerio Público de Piura será una institución eficaz, eficiente, autónoma e independiente”.

“Finalmente la lectura sobre la cual estamos meditando esta mañana, nos presenta también a Pablo perseguido y denunciado ante el procónsul romano Galión, quien al ver que la denuncia era religiosa desestima el caso. Como Galión podemos también nosotros caer en la tentación de separar la fe de la vida pública. No tengan vergüenza de su fe cristiana y de vivirla públicamente. Si son cristianos y viven como tales, la vida cristiana les ayudará a ser mejores fiscales, porque la vida cristiana potencia los valores y virtudes que ustedes están llamados a vivir: la lealtad, la justicia, el servicio, la honestidad, la imparcialidad, la integridad, la transparencia, la responsabilidad y la defensa de la igualdad entre el varón y la mujer. Si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta muy frágil. De ahí la importancia de no marginar a la fe de la vida pública. Si bien hay independencia entre religión y estado, debe de haber mutua cooperación como señala nuestra Constitución Política (ver Art 50)”, concluyó el Arzobispo.

miércoles 16 mayo, 2018