SIGAN A CRISTO REY Y NO AL MALIGNO

Arzobispo celebra Bodas de Oro de la Parroquia Cristo Rey y confirma a jóvenes

29 de noviembre de 2017 (Oficina de Prensa).- En el día en que la Iglesia celebra con júbilo la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, los fieles de la zona noroeste de nuestra ciudad, participaron con alegría y gratitud de la Santa Misa presidida por Monseñor José Antonio Eguren S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, con ocasión de celebrarse el 50° Aniversario de fundación de la Parroquia “Cristo Rey”. Concelebró el R.P. Joselito Salas Calderón, Párroco del lugar. En esta celebración eucarística nuestro Pastor también confirmó a más de 80 jóvenes de la comunidad parroquial, quienes estuvieron acompañados de sus padrinos, catequistas, familiares y amigos; y bendijo una nueva y hermosa imagen de Jesucristo que se encontraba bellamente decorada para la ocasión.

Al iniciar su homilía, Monseñor Eguren saludó a la comunidad reunida, destacando la importancia de esta fecha y el trabajo que todos sus miembros vienen realizando en esta zona: “Quiero en primer lugar dar gracias a Dios por los cincuenta años de vida que ha concedido a esta comunidad parroquial de Cristo Rey de Piura. Hoy también en nuestra oración recordamos a todos los que han colaborado a lo largo de estos años para que esta parroquia sea una comunidad de fe, de culto y de caridad: al Obispo que la creó, a los sacerdotes que han servido en ella buscando ser la presencia viva de Jesús el Buen Pastor, a los consagrados y consagradas que han trabajado pastoralmente aquí, y a todos los laicos que han realizado su vocación bautismal anunciando y edificando el Reino de Dios entre nosotros. Encomendamos especialmente a todos aquellos a quienes el Señor ya ha llamado a su presencia para que ya estén gozando de la felicidad de la gloria eterna”.

Cristo es un Rey muy peculiar

Nuestro Pastor resaltó también los rasgos de Jesucristo Rey del Universo: “Jesucristo es un Rey muy peculiar. Su trono es la Cruz, su testimonio la verdad, la ley de su Reino el amor, y su estilo de vida el servicio. Su poder no es como el del mundo. El poder de Jesús es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal, de vencer a la muerte; es el poder del Amor que sabe sacar el bien del mal, que sabe llevar la paz en medio del conflicto más violento y encender la esperanza en la oscuridad más cerrada”. 

“Cristo Rey nunca se impone, más bien siempre respeta nuestra libertad. Por eso ustedes jóvenes de la confirmación están escogiendo el día de hoy seguir libremente a Cristo como su Señor y Salvador, y no al maligno. Y lo hacen porque saben que nada ni nadie puede darles lo que sólo Jesús puede darles: la libertad verdadera, la felicidad, el verdadero sentido por el cual vale la pena vivir y la salvación eterna. Que hoy y siempre le sean muy fieles y leales a Jesús, nuestro Rey y Señor. Sólo así encontrarán el verdadero y único camino que conduce a la vida y a la salvación”, acotó nuestro Arzobispo.

Servir a Jesús en los Pobres

En otro momento de su homilía, Monseñor Eguren, exhortó a los jóvenes confirmandos a abrir su corazón al amor de Dios en los hermanos: “Cristo, nuestro Rey, quiere ser servido pero en los hermanos, especialmente en los más pobres y necesitados, en los excluidos, vulnerables y descartados, porque «cada vez que lo hicieron con estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron». Hoy al recibir al Espíritu Santo reciben al Amor personal que procede del Padre y del Hijo. Se convierten en las personas más poderosas de mundo, no porque tengan todas las riquezas, o todo el poder mundano, sino porque en ustedes morará el Amor. Efectivamente así nos lo afirma San Pablo: «el Amor de Dios, ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rom 5, 5). Que a partir de hoy este Amor se derrame desde ustedes hacia los demás en todas las circunstancias concretas de sus vidas. Para ello lleven una vida espiritual seria y responsable. Éste es el camino seguro para que el Espíritu Santo pueda desplegar la fuerza de su amor en sus vidas”.

Seremos juzgados de amor

Finalmente nuestro Pastor dijo a los presentes: “La fiesta de hoy nos recuerda también que este mundo llegará a su fin. Que nuestro Rey vendrá al final de los tiempos en majestad y gloria para juzgar a vivos y muertos. Sólo los que hayan amado serán dignos de entrar a su Reino. Como enseña San Juan de la Cruz: «en el ocaso de nuestras vidas de una sola cosa vamos a ser juzgados: de amor». La solemnidad de hoy, que pone punto final al presente año cristiano, es una ocasión para que nos examinemos seriamente en nuestra vida de amor a Dios, Uno y Trino, y a nuestros hermanos. Es decir, si Jesús viniese o me llamase hoy a su presencia, ¿merecería ser hallado digno del Cielo? Frente a tanta mundanidad y vanidad de nuestro tiempo, no olvidemos que este mundo y sus sucedáneos pasarán y que al final sólo quedará el amor (ver 1 Cor, 13, 13)”.

martes 28 noviembre, 2017