EL SEÑOR JESÚS DA LA PLENITUD A LA VIDA

Arzobispo hace nuevo llamado a la Solidaridad

12 de febrero de 2017 (Oficina de Prensa).- Ante una gran cantidad de fieles reunidos, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa correspondiente al VI Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, donde también administró el sacramento de la Confirmación a un grupo 89 jóvenes quienes estuvieron acompañados de sus padres, padrinos, catequistas y familiares. Concelebraron la eucaristía el R.P. Carlos Coronado, párroco del lugar y el R.P. Luis Tito Castillo.

Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio, nuestro Arzobispo dijo a los presentes: “Continuamos este domingo la lectura del Sermón de la Montaña (ver Mt 5, 17-37). En el Evangelio de hoy, el Señor se presenta como Aquel que no viene a cambiar la Ley de Dios dada a Israel por medio de Moisés, pero sí a darle su plenitud, es decir a darle su explicación auténtica y su sentido último y verdadero. Lo primero que hay que decir es que la palabra “mandamiento o ley” muchas veces nos suena como carga o imposición, pero no es así. Puede serlo en el caso de las leyes humanas, algunas de las cuales incluso pueden llegar a ser inicuas como aquellas a favor del aborto o el matrimonio homosexual, pero jamás en el caso de la ley y los mandamientos de Dios. Estos últimos responden a la verdad de nuestro ser y por ello son siempre camino auténtico de libertad y de vida. Si los obedecemos contribuyen a nuestra libertad, realización, felicidad y salvación, por eso en el salmo hemos cantado: «Dichoso el que camina en la voluntad del Señor»”.

“Lo que es interesante en el Evangelio de hoy -continuó Monseñor Eguren- es que Jesús, a diferencia del mundo que todo lo relativiza y tolera, radicaliza los mandamientos, es decir los lleva a su máxima exigencia. Así en el Evangelio de hoy, Jesús no sólo nos pide cumplir con los mandamientos más importantes, sino también con los más pequeños y sencillos. Nos exige que nuestra justicia sea mejor que la de los fariseos, es decir que no sólo obedezcamos los mandamientos formalmente sino que los vivamos con amor. Que no sólo no matemos al prójimo sino que ni siquiera nos enojemos o lo insultemos porque el insulto es ya una manera de «matar» al otro, y que si estamos peleados con alguien nos reconciliemos con él, es decir el cristiano debe rechazar la mediocridad y vivir la santidad”.

“Alguno podría preguntarse: ¿Y con qué autoridad Jesús radicaliza los mandamientos de Dios, es decir los lleva a su plenitud y nos pide que así los vivamos? La respuesta es simple pero a la vez profunda: Porque Él es Dios. Él es la segunda Persona de la Santísima Trinidad que se ha encarnado. Así lo revela Él mismo cuando en el Evangelio de hoy nos dice: «Pero Yo os digo». Ese «Yo» hace memoria y referencia al nombre de Dios en el Antiguo Testamento (ver Ex 3, 14).

“Finalmente hay dos enseñanzas muy radicales de Jesús en el Evangelio, que hoy en día están en abierta contradicción con el espíritu mundano lleno de falsa tolerancia: No al adulterio, ni siquiera con la mirada o el pensamiento, y no al divorcio, porque el matrimonio entre un hombre y una mujer es para toda la vida, exige la fidelidad hasta la muerte. El verdadero amor no existe si no es fiel. No hay pacto conyugal verdadero si no hay de por medio un compromiso que dura hasta la muerte. Sólo un matrimonio indisoluble será apoyo firme y duradero para la comunidad familiar que se basa precisamente en el matrimonio, además el divorcio debilita la moral pública. Estos valores fundamentales hay que vivirlos de manera absoluta: Que nuestro lenguaje sea siempre sí sí o no no, porque el pecado nos pone en estado de condenación eterna y esto es mucho peor que perder un ojo o una mano”, acotó nuestro Pastor. 

Nuevo llamado a la solidaridad

Al concluir su homilía, Monseñor Eguren reiteró su exhortación a la solidaridad y a la caridad cristiana para con nuestros hermanos que sufren en estos días las consecuencias de las lluvias y las inundaciones: “Una vez más, expreso mi cercanía espiritual con las víctimas y damnificados por las recientes lluvias e inundaciones que vienen ocurriendo en Piura y Tumbes. Solicito a las autoridades del Gobierno central y a las autoridades regionales y locales que hagan todo lo posible por prestar una ayuda rápida y eficaz a los damnificados que les ayude a superar estos momentos difíciles. Además mi pedido para que todos nosotros seamos solidarios con los que vienen sufriendo y pasando necesidad. En los próximos días Caritas Piura y Tumbes procederán a entregar cerca de 300 paquetes o kits de alimentos para igual número de familias y confiamos que en breve plazo podremos poner al servicio de las diversas comunidades que lo necesiten algunas motobombas que estamos en proceso de adquisición para la evacuación de las aguas en las zonas inundadas y cuencas ciegas. Que María Santísima cuide nuestra vidas y nos proteja de todo mal”.

Domingo 12 Febrero, 2017