SEMINARISTAS REALIZAN MISIONES EN ZONAS AFECTADAS POR LAS FUERTES LLUVIAS E INUNDACIONES

03 de agosto de 2017 (Oficina de Prensa).- Un grupo de 17 seminaristas del Seminario “San Juan María Vianney” de Piura fueron enviados de misión por nuestro Arzobispo a ocho parroquias de la Arquidiócesis para evangelizar y llevar la Palabra de Dios a las poblaciones más alejadas.

Los jóvenes seminaristas que actualmente cursan estudios de Teología recorrieron a lo largo de una semana diversas comunidades, caseríos y centros poblados en las jurisdicciones de las parroquias “San Francisco de Asís” (Bernal) y “San Martín de Tours” (Sechura) en la Vicaría del Bajo Piura;  “Santa Rosa de Lima” y “San Martín de Porres” en la Vicaría de Piura; “San Nicolás de Tolentino” en la Vicaría de Tumbes; “San Francisco Javier” (Querecotillo) y “San Andrés” (Tambogrande) en la Vicaría de Sullana; y “Señor de los Milagros” en la Vicaría de Talara. En varios de estos lugares han podido compartir su fe y anunciar el Evangelio a los pobladores damnificados que lo perdieron todo por las fuertes lluvias e inundaciones que afectaron fuertemente nuestra Región en meses pasados. 

El seminarista Francisco Albines Palacios nos comenta sobre su experiencia en esta misión que lo ha llenado de alegría, de gozo y de esperanza: “La misión consistió principalmente, en visitar cada una de las casas del distrito anunciando la buena noticia, allí nos encontramos con diferentes realidades, hermanos que sufren mucho no solo por la situación económica sino también por la falta de experiencia en cuanto al matrimonio, a la crianza de los hijos, y tantos otros factores. Pero frente a todos esos problemas estaba este anuncio, ver como Dios daba esta Palabra de esperanza y de consuelo a tantos hermanos que sufren, nos llenaba de alegría. Rezábamos el Santo Rosario en el centro de salud de la zona y lo ofrecimos especialmente por la salud e intenciones de los enfermos y madre gestantes que se encontraban allí. Tuvimos la oportunidad de visitar varios caseríos y centros poblados, por ejemplo en Rinconada llegamos hasta la capilla del lugar y ante la presencia de gran cantidad de público predicamos la Palabra de Dios. Pudimos ir también a las dos capillas más alejadas de la parroquia, Belisario y El Barco donde apoyamos al párroco con la preparación de la catequesis y se llevaron a cabo bautismos y primeras comuniones. Nos impactó profundamente la disponibilidad de estos hermanos por escuchar el anuncio de la buena noticia y esas ansias de estar con Dios a través de la Eucaristía, estos han sido momentos que me han llenado de alegría. Trabajamos con un grupo de más de setenta jóvenes que se vienen preparando para recibir el sacramento de la confirmación, a ellos les hablamos también sobre la apertura que deben tener siempre a la llamada vocacional que les hace el Señor al sacerdocio o a la vida consagrada”.

Luis Mariano López Abarca, Rony Fabian Peña Castillo y Jhody Hayro Castro Portocarrero, fueron enviados a realizar sus misiones en los caseríos de Hawai de Poechos y Cabo Verde Alto que pertenecen a la jurisdicción de la Parroquia “San Francisco Javier” en Querecotillo. Allí junto con a su hermano seminarista Denis Marin Aquino Sosa, que está realizando su año de pastoral en dicha parroquia y el R.P. Dergi Facundo Facundo, fueron testigos del hambre de Dios que tienen estos pueblos y la sensibilidad ante la precaria  situación en la que viven muchos de ellos: “En estos días hemos podido conversar con distintas personas: adultos, ancianos y enfermos; y en todos ellos hemos podido evidenciar que quieren sentir la presencia de Cristo a través de la cercanía del sacerdote. Dios nos inspiró la manera de llevar a cabo esta misión: puerta por puerta. Iniciábamos con la lectura del Evangelio y luego reflexionábamos sobre el mismo, centrándolo en la situación en la que se encontraba la familia visitada, culminábamos, rezando juntos el rosario para que Dios y la Virgen Santísima bendigan y ayuden a dicha familia. La evangelización nos ha dejado grandes testimonios, como el de aquella anciana que a pesar de las enfermedades que padecía (ya casi no escuchaba y veía con muchísima dificultad) nos manifestó su anhelo de irse al cielo, pues sentía que Dios la llamaba y que ella estaba preparada. A pesar de la pobreza en la que vivían, poseían una fe muy firme. En ellos hemos visto cumplida la palabra del Evangelio: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a los ingenuos». También nos impactó mucho el caso de una madre de familia que sufría mucho porque su hija se encontraba en situación de pecado al convivir con otra persona luego de haberse separado de su esposo. Mientras le anunciábamos el amor de Jesucristo, ella abrió su corazón y nos expresó dicho sufrimiento. Nosotros le ofrecimos una palabra de aliento y le mostramos que Dios a pesar del pecado nunca deja de amarnos y siempre hace algo nuevo en las personas. Esta señora terminó reconfortada y con ansias de conversar con su hija, hacerle ver su situación y darle una solución definitiva al problema. Esta experiencia de evangelización nos ha ayudado en nuestra vida cristiana y en la vocación a la que Dios nos ha llamado, porque nos invita a estar mejor preparados en las cuatro dimensiones de la que consta nuestra formación, y así dar una respuesta de fe a las situaciones que vive la sociedad de hoy. Estamos convencidos que hemos sido también evangelizados, de modo que tanto los pobladores como nosotros hemos podido notar la presencia y el actuar de Dios, que nos esperaba en aquellos lugares”.

Las misiones han sido ocasión para que estos futuros sacerdotes salgan a los confines de nuestra Arquidiócesis a conocer y compartir su fe con los fieles, y que la experiencia de evangelización los ayude a seguir madurando en su vocación sacerdotal. De esta manera han hecho concreta la invitación que Monseñor Eguren hiciera a sus sacerdotes: “Salgamos a buscar a las personas allí donde viven, donde sufren, donde esperan, para llevarles el bálsamo del amor y hacerles presente que el Señor las ama con un amor incondicional y fiel. Hagamos realidad el pedido del Papa Francisco de ser una «Iglesia en salida»que va hacia las periferias geográficas y existenciales”.

 

Jueves 3 Agosto, 2017