SEMANA SANTA 2020 EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS Y CUARENTENA

Muy queridos sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, seminaristas, y fieles cristianos de Piura y Tumbes:

Les escribo una vez más, en primer lugar, para reiterarles que pienso diariamente en todos ustedes y que los tengo muy presentes en mis oraciones y en la celebración privada de la Santa Misa. Quiero también agradecerles las muestras de afecto, preocupación y cariño que he recibido de muchísimos de ustedes en estos días. ¡Gracias por sus oraciones!

Asimismo, quiero agradecerles por todo lo que vienen haciendo desde sus Parroquias y Comunidades. A lo largo de estos días he recibido muchas noticias de lo que vienen realizando con gran creatividad y celo evangelizador, por difundir la Palabra de Dios, llevar el consuelo de los Sacramentos a todos los que lo necesitan, y socorrer a los hermanos necesitados. Gracias por su “fantasía de la caridad y de la misericordia” en este tiempo, fruto de nuestra vocación de servicio al hombre, porque la persona humana es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión, camino trazado por el mismo Cristo desde la Encarnación y consumado por Él en el misterio de la Cruz y de la Resurrección que pronto celebraremos en la Semana Santa.   

Precisamente les escribo para darles a conocer las indicaciones generales de cómo se va a celebrar este año la Semana Santa, ante la decisión del Gobierno Peruano de prolongar el aislamiento y la inmovilización social obligatoria por la pandemia del “Coronavirus” (Covid-19) hasta el próximo domingo 12 de abril, Solemnidad de la Pascua del Señor Jesús. Debido a la prohibición de reuniones y a las restricciones sobre la movilidad de las personas, las celebraciones de la Semana Santa y del Triduo Pascual se realizarán este año sin la presencia física del Pueblo de Dios.

Sé que es una decisión dolorosa para todos nosotros, porque somos un pueblo profundamente creyente y católico, hambriento de la presencia eucarística de Dios en sus vidas, que siempre busca testimoniar públicamente su fe, pero es necesaria para preservar en estos momentos el bien de la salud de todos, especialmente de los adultos mayores, los niños, los enfermos y los más vulnerables. Esta situación, nunca antes imaginada, nos convoca a una creatividad pastoral, que sólo el Espíritu Santo es capaz de concedernos, para ayudarnos unos a otros a vivir el Triduo Pascual de una manera nueva pero llena de frutos de santidad.

La Semana Santa 2020 será ocasión para abrazar a Cristo crucificado y resucitado, pero desde lo esencial de la fe, con un espíritu muy intenso y profundo de oración personal y familiar, y desde la comunión en el Espíritu Santo, para de esta manera vencer el “virus del miedo”, obra del diablo, por medio de la certeza que nos da la fe, de que en esta prueba no estamos solos, que Cristo nunca abandona a Su Iglesia y a la humanidad, y que además nos tenemos los unos a los otros. Al final el amor siempre vence, y por tanto esta pandemia será derrotada. El cristiano sabe que la muerte, el dolor y la enfermedad no tienen la última palabra. La última palabra la tiene el Señor resucitado. ¡Cristo resucitado es nuestra gran esperanza!  

La Semana Santa 2020, es tiempo de gracia y salvación para desde lo más profundo de nuestros corazones clamar a Dios con insistencia: “Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti” (Sal 102, 2). Sólo en Dios, el ser humano encuentra su significado y la plenitud de su verdad. Sin Él cae en la desesperación y en el sin sentido. Sin su Señor, la Iglesia se convierte en una ONG más, y el Evangelio de salvación, en una retórica vacía y moralista. Como bien nos dice el Papa Francisco: “No somos autosuficientes. Solos, nos hundimos. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Con Él no se naufraga” (ver Lc 8, 22-25).

Dicho esto, paso a compartir con ustedes las disposiciones que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha indicado para la correcta celebración de la Semana Santa de este año en sus Decretos, Prot. N. 153/2020 y Prot. N. 154/2020, publicados el 19 y 25 de marzo pasado respectivamente.

I. NORMAS GENERALES

  1. La Pascua es el corazón del año litúrgico, y por ello no puede ser trasladada. No es una fiesta como las demás, sino que se celebra durante tres días: el Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Vigilia Pascual). El Triduo Pascual está precedido por la Cuaresma y está coronado por Pentecostés.   
  1. Reiteramos que las celebraciones se realizarán sin la presencia física del Pueblo de Dios, lo cual hay que hacer de conocimiento de nuestro Pueblo fiel.
  1. Se pide que ahí donde los medios y condiciones lo permitan, las celebraciones de Semana Santa y especialmente las del Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo, y Vigilia Pascual), sean transmitidas por las redes sociales o la radio, pero siempre en directo, no mediante un video o audio grabado. Aliento especialmente a los párrocos a que hagan el máximo esfuerzo posible por transmitir las celebraciones de Semana Santa y avisen oportunamente a sus fieles los horarios de transmisión.
  1. Como sabemos, están suspendidas este año TODAS las expresiones de piedad y religiosidad popular públicas, como la tradicional “Semana Santa de Catacaos”, las procesiones, el Via Crucis, etc. Éstas podrán ser trasladadas al 14 y 15 de septiembre de este año, Fiesta de la Exaltación de la Cruz, y de Nuestra Señora de los Dolores.
  1. El Seminario Arquidiocesano, los monasterios de clausura y las comunidades de vida consagrada, deberán atenerse también a las indicaciones dadas en este documento.

En Semana Santa y durante el Triduo Pascual, movamos a todas las personas a la oración incesante de súplica por el fin de la pandemia; transmitamos a nuestro Pueblo la fe y la esperanza en Dios, es decir, la certeza que el Señor nunca nos abandona, y que es en la prueba y en el dolor cuando precisamente Él está más cerca de nosotros. La Pascua, es la victoria de Cristo resucitado sobre el pecado y la muerte, por tanto es la certeza que el bien vence al mal, y la vida vence a la muerte.     

II. NORMAS PARA LOS DÍAS DE LA SEMANA SANTA

Y EL TRIDUO PASCUAL

  1. DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

La conmemoración de la entrada del Señor Jesús en la ciudad santa de Jerusalén se celebrará en el interior del edificio sagrado. En las iglesias parroquiales se adoptará la tercera forma prevista en el Misal Romano, es decir, la Entrada simple.

En el momento de la Comunión Eucarística se invitará a los fieles cristianos a que realicen un acto de Comunión Espiritual, hermosa práctica devocional que es fuente verdadera de gracia en comunión con nuestro Señor. Para ello se les propone la siguiente oración: 

Mi Jesús.
Creo que estás presente en el Santísimo Sacramento.
Te amo por encima de todas las cosas y deseo recibirte en mi alma.
Como no puedo recibirte en este momento sacramentalmente,
entra al menos espiritualmente en mi corazón.
Te abrazo como si ya estuvieras allí y me uno completamente a Ti.
Nunca permitas que me separe de Ti.
Amén.

  1. MISA CRISMAL

Según las facultades otorgadas por la Santa Sede, la Misa Crismal queda pospuesta hasta una nueva fecha, la cual será oportunamente comunicada al Presbiterio de la Arquidiócesis.

  1. JUEVES SANTO

MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR.

La Santa Misa de este día, que conmemora grandes misterios como la institución del sacerdocio ministerial, el don de la Eucaristía, y el mandamiento nuevo del amor, se celebrará omitiendo el lavatorio de los pies. También habrá de omitirse la procesión eucarística, y el Santísimo Sacramento se reservará en el Sagrario. Este año no habrá Monumento Eucarístico en las iglesias.  

En el momento de la Comunión Eucarística se invitará a los fieles cristianos a que realicen un acto de Comunión Espiritual según la oración ya propuesta.

Se recomienda vivamente a los párrocos y sacerdotes que concluida la Misa tengan una Hora Santa, sin la exposición solemne del Santísimo Sacramento, pero con la puerta del Sagrario abierta, la cual deberá cerrarse concluido este ejercicio de piedad eucarística. Procuren que este especial momento sea también transmitido, ya que los fieles cristianos de Piura y Tumbes no podrán este año hacer la tradicional “Visita a las Siete Iglesias”, devoción de gran arraigo entre nosotros.

  1. VIERNES SANTO

CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.

Hay que recordar oportunamente a nuestros fieles que el Viernes Santo es día de penitencia obligatoria para toda la Iglesia y por tanto hay que guardar en este día la abstinencia y el ayuno, los cuales obligan desde los 18 hasta los 59 años. La Iglesia define esto como una comida más dos comidas pequeñas que sumadas no sobrepasen la comida principal en cantidad: “Ayunamos y rogamos a Dios por todo esto, y Él escuchó nuestra súplica” (Esdras 8, 23).

Además de los mayores de 60 años, quedan excluidos del ayuno y la abstinencia, aquellos que sufren alguna discapacidad, los enfermos, los vulnerables, las mujeres-madres que llevan un niño por nacer en su vientre o aquellas madres que están dando de lactar a sus hijos, y los que en estos días trabajan y nos cuidan para darnos seguridad y ayudarnos a mantenernos sanos.

En la parte correspondiente a la Oración Universal habrá que incluir la siguiente petición al final de todas las previstas en el Misal Romano:

XI. Oremos, hermanos por el fin de la pandemia del Coronavirus, por aquellos que han fallecido a causa de esta enfermedad en el mundo entero y en nuestra Patria; por los que están contagiados por este mal; por todos los que en estos días trabajan para darnos seguridad y para que estemos sanos, así como por aquellos que viven este tiempo con mucha incertidumbre, miedo y soledad. Pidamos también por aquellos a los cuales no les llegan los alimentos de manera regular por causa de que no pueden salir a trabajar.

Oración en silencio. Prosigue el celebrante:

Dios todopoderoso y eterno, con confianza te pedimos que el Coronavirus no haga más daño, que pueda controlarse pronto la pandemia, que devuelvas la salud a los afectados y la paz a los lugares a los que ha llegado. Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad y conforta a sus familias. Da pan a los que pasan hambre estos días. Sostén y protege al personal sanitario, militar y policial que la combate, e inspira y bendice a los científicos que trabajan por encontrar una cura.
R/. Amén.

La Adoración de la Cruz, con el beso a la misma, deberá limitarse sólo al celebrante.

En el momento de la Comunión Eucarística se invitará a los fieles cristianos a que realicen un acto de Comunión Espiritual según la oración ya propuesta.

Se recomienda a los párrocos y rectores de iglesias, que antes de la celebración de los Oficios del Viernes Santo en la Celebración de la Pasión del Señor, se transmita el piadoso ejercicio de las “Siete Palabras de Cristo en la Cruz”, y en otro horario oportuno el “Via Crucis”.  

  1. SÁBADO SANTO

Durante este día, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración la hora de su gloriosa Resurrección.

Se recomienda este día transmitir la celebración del Oficio de Lectura y/o de las Laudes.

Igualmente en este día será oportuno tener la transmisión de una liturgia mariana para acompañar a Santa María, la Madre de Jesús y nuestra, que vela junto a la tumba de su Hijo, manteniendo intactas la fe y la esperanza. Lo podemos hacer con el rezo del “Stabat Mater” o del “Santo Rosario” (los misterios dolorosos).

  1. LA VIGILIA PASCUAL

Sólo se celebrará en la Catedral y en las sedes parroquiales, siempre sin la asistencia de público.

Al inicio de la Vigilia Pascual, o Lucernario, se omite la bendición del fuego y la preparación del Cirio, el cual ya preparado se encenderá directamente de un cirio más pequeño, y omitida la procesión, se proclamará el Pregón Pascual. Sigue la Liturgia de la Palabra.

Para la Liturgia Bautismal solamente se renuevan las promesas bautismales. No habrá pues bendición del agua, ni bautismos de catecúmenos, ni rito de aspersión con el agua bendita. Sigue a continuación la Liturgia Eucarística.     

En el momento de la Comunión Eucarística se invitará a los fieles cristianos a que realicen un acto de Comunión Espiritual según la oración ya propuesta.

  1. DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

La Misa se celebrará en las sedes parroquiales conforme a lo que indica el Misal Romano, sin la asistencia del Pueblo de Dios.  

En el momento de la Comunión Eucarística se invitará a los fieles cristianos a que realicen un acto de Comunión Espiritual según la oración ya propuesta. Se cantará el Regina Coeli al final de la Misa.    

III. SUGERENCIAS Y RECOMENDACIONES FINALES

  1. Se reitera a los sacerdotes que durante la Semana Santa pongan el máximo celo en el Bautismo y la Confirmación en peligro de muerte, la distribución del Viático, y la administración de la Unción de los Enfermos, observando todas las medidas sanitarias y de seguridad pertinentes, como el uso de mascarillas y del alcohol en gel, el cual deberá aplicarse en las manos antes y después de cada acción sacramental, debiendo mantenerse la distancia de un metro y medio durante el rito y sólo acercarse en el momento de la administración del Sacramento correspondiente. Nunca hay que olvidar que los cristianos siempre hemos cuidado a los enfermos y consolado a los afligidos.
  1. A todo aquel que individualmente se los solicite, procuren los sacerdotes administrarle el sacramento de la Penitencia. Para ello también deberán tomarse todas las medidas sanitarias que se indican en el número anterior, a lo que hay que añadir que la confesión deberá hacerse en un ambiente abierto y ventilado y cuidando de modo absoluto el secreto de la confesión.
  1. Animen los párrocos que sus fieles les hagan llegar las intenciones particulares por las cuales desean que se rece y ofrezcan las misas de Semana Santa y Pascua.
  1. Promuevan los párrocos, sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, así como los laicos, el rezo cotidiano del Santo Rosario en familia que, por rezarse comunitariamente, tiene la gracia de obtener el don de la Indulgencia Plenaria. El Rosario ha sido siempre la oración de los pobres y sencillos, arma espiritual poderosa para atraer de Dios, por la eficaz intercesión de la Santísima Virgen María, las gracias y bendiciones que necesitamos: “Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales…Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario…Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia…En la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos” (De las promesas de Nuestra Señora para quienes recen frecuentemente y con devoción el Rosario). 
  1. Abiertos al Espíritu Santo, de quien sólo viene la auténtica creatividad, realicen en la medida de sus posibilidades y capacidades, acciones de solidaridad y asistencia caritativa a los más pobres y necesitados. “Pienso en una persona enferma, en un anciano, en un emigrante, en un pobre, en un desempleado. Cuando nos ocupamos de los demás nos complicamos menos la vida que cuando estamos centrados solamente en nosotros mismos…La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras” (Papa Francisco).

Queridos hijos y hermanos: Que en este tiempo de prueba, contemplemos en compañía de Santa María el rostro luminoso de Cristo resucitado, para que Él disipe junto con el pecado, las tinieblas del contagio y de la muerte.

El Día de Pascua cantemos con alegría el ¡Aleluya! porque resucitó de verdad nuestro amor y nuestra esperanza, y con los cristianos de todos los tiempos digamos:

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
¡Amén! ¡Aleluya!
(Secuencia del Domingo de Pascua)

Los bendice de corazón y reza siempre por ustedes.

San Miguel de Piura, 29 de marzo de 2020
V Domingo de Cuaresma

Puede descargar el íntegro de este documento desde AQUÍ

domingo 29 marzo, 2020