SEAN UNA GRAN FUERZA AL SERVICIO DEL EVANGELIO Y DE LA IGLESIA EN LA ALEGRÍA DEL ESPÍRITU

Misa por las Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica

11 de junio de 2017 (Oficina de Prensa).- En un ambiente de comunión y cercanía con su Pastor, gran número de miembros del movimiento Renovación Carismática Católica (RCC) de nuestra ciudad tuvieron hoy en los ambientes del Colegio San Miguel de Piura un importante y significativo Encuentro con nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., quien presidió la Santa Misa con ocasión de celebrarse el Jubileo de Oro de esta Comunidad. Estuvieron también presentes el Sr. Jimmy Omar Pizarro Rodríguez, Coordinador General de la comunidad en Piura junto a los responsables y delegaciones de la RCC venidos desde cada una de las vicarías foráneas de nuestra Arquidiócesis.

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor saludó y felicitó a los integrantes de la RCC por el Jubileo que vienen celebrando y los invitó a que, bajo la dirección del Espíritu Santo, continúen con sus palabras y obras mostrando a Dios en el mundo para que ningún hombre se olvide de Él: “En este día domingo en que celebramos a la Santísima Trinidad, al misterio de los misterios, al misterio central de nuestra fe y de nuestra vida cristiana, al misterio de Dios en sí mismo, que Jesús nos ha revelado como trinidad de personas, Padre, el Hijo y Espíritu Santo, unidas en la perfección del amor, quiero traerles mi saludo y mi afecto de Pastor por estas Bodas de Oro que están celebrando y pedirles que sean siempre una gran fuerza al servicio del Evangelio y de la Iglesia en la alegría del Espíritu Santo”.

“Si para algo ha nacido la Renovación Carismática Católica es para adorar a Dios Uno y Trino. Nada ha hecho más daño a la humanidad que el olvido de Dios Amor. El olvido de Dios destruye al hombre. En cambio cuando Dios tiene el primado, el hombre se afirma, su verdad resplandece y la persona humana es capaz de encontrar el camino para su auténtica libertad, felicidad y salvación. Queridos hermanos y hermanas de la Renovación Carismática Católica: no se cansen de adorar a Dios Trinidad: al Padre que tanto amó al mundo que le entregó a su Único Hijo. A Jesús, el Hijo amado del Padre que es nuestro Señor y Salvador. Al Espíritu Santo que es el amor que procede del Padre y del Hijo. Que por vuestras palabras y obras el mundo sepa que Dios en su vida más íntima no es soledad, sino amor trinitario”.

“Quiero además pedirles -continuó Monseñor Eguren- que busquen incansablemente la santidad en la nueva vida del Espíritu Santo. La santidad, exigencia de nuestro bautismo, no es otra cosa que alcanzar la plena configuración con Jesús gracias a la activa cooperación con la acción del Espíritu en nuestras vidas. Lo que el mundo de hoy necesita son santos, es decir hombres y mujeres cristianos que animados por el Espíritu Santo se tomen en serio su condición de discípulos de Cristo y lo sigan con generosidad de corazón, le entreguen la vida, sean en todo semejantes a Él, y den testimonio convincente de que Cristo es el camino la verdad y la vida, y que Él está vivo, resucitado y actuante en Su Iglesia”, acotó nuestro Arzobispo.  

“Asimismo les hago esta mañana un pedido, un pedido que no es mío sino del Papa Francisco: salgan a evangelizar. Acuérdense que la Iglesia nació en salida la mañana de Pentecostés. Que el Espíritu Santo infle aún más las velas evangelizadoras de vuestro movimiento y los impulse con ardor y entusiasmo a ir adelante, anunciando con valor a Jesús como el único salvador del mundo ayer, hoy y siempre, porque no hay otro nombre bajo el cielo que se nos haya dado para salvarnos sino el nombre de Jesús (ver Hch 4, 12). Y en la fascinante obra de la evangelización sean misericordiosos como el Padre, derramen la caridad del Espíritu sobre los que más sufren, sobre los pobres y necesitados. Toquen en ellos la carne herida de Jesús, ahora más que nunca en nuestra querida Piura, donde todavía hay tanto dolor y sufrimiento en miles de damnificados a causa de las recientes lluvias e inundaciones”, acotó nuestro Arzobispo.

“Finalmente sean siempre un movimiento muy mariano. Vivir en compañía de María, profesarle un gran amor filial como Jesús, es la garantía y el camino más seguro para siempre atraer la presencia y la fuerza renovadora del Espíritu Santo sobre nuestras vidas. Que como los Apóstoles, siempre estén reunidos en oración en torno a Ella, que es la Madre de Dios y la Madre de la Iglesia”, concluyó Monseñor Eguren.

 

 

 

domingo 11 junio, 2017