“SEAN TESTIGOS INCANSABLES DE LA MISERICORDIA DE DIOS”

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23 de febrero de 2016 (Oficina de Prensa).- Acompañados de sus catequistas, familiares y amigos, 180 jóvenes de la pastoral juvenil del Santuario de “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro” de nuestra ciudad, recibieron el sacramento de la Confirmación de manos de Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V. Concelebró la santa Misa el R.P. Percy Yarlequé, C.SS.R., responsable de la catequesis.

1Al iniciar su homilía, Monseñor Eguren reflexionó sobre el don que significa recibir este sacramento en el tiempo de Cuaresma y en el Año de la Misericordia: “La cuaresma es un tiempo de conversión y penitencia, de manera especial en el marco del Jubileo extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco y que toda la Iglesia se encuentra viviendo, pues se trata de un tiempo para abrirnos con mayor generosidad a la misericordia de Dios que nos busca, que quiere darnos su perdón, que quiere hacer de nosotros personas nuevas. Y es experimentando la misericordia de Dios en nosotros que podremos ser testigos de esa misericordia en la vida de los demás”.

3“Al recibir el sacramento de la confirmación – continuó nuestro Pastor – el Espíritu Santo viene con sus siete dones para perfeccionar en ustedes la gracia bautismal y ayudarlos a ser testigos de Cristo en la Iglesia y en el mundo. Son siete dones, unos más orientados hacia el entendimiento para iluminarlo con la verdad, otros más orientados hacia la voluntad para fortalecerlos y darles constancia y firmeza en la vivencia y el testimonio de su fe. Los siete dones que ahora reciben tienen implicancias sociales, pues no solamente son para ustedes, sino que han de ponerlos al servicio de los demás y ser instrumentos del Espíritu Santo para atraer a otros al encuentro con Jesús”.

4“Queridos jóvenes, les pido en nombre de la Iglesia, en este Año de la Misericordia en el cual ustedes se confirman, que con estos siete dones sean testigos incansables de la misericordia  de Dios, y sean misericordiosos en la vida de muchos. Una forma muy concreta para vivir la misericordia con los demás es justamente querer despertarles al amor de Dios, pues hay muchos que viven en la indiferencia y el olvido del amor de Dios, o que habiendo recibido los sacramentos se han alejado de la Iglesia. A ustedes los llama el Señor a despertar esas mentes y esos corazones que están dormidos frente al amor de Dios, a despertar en ellos la conciencia y la experiencia de ese gran amor, como en su momento lo hicieron con ustedes sus padres, sacerdotes, catequistas y amigos. Denles a conocer a Jesús, la misericordia encarnada, que es el verdadero y único camino que llena la vida de sentido, nos da felicidad y colma cada una de las aspiraciones del corazón humano. Recuerden que no hay mejor apóstol para un joven que otro joven, y es a ellos en particular a quienes el Señor los envía como testigos de su amor misericordioso”, concluyó nuestro Arzobispo.

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miércoles 24 febrero, 2016