SEAMOS VALIENTES A LA HORA DE ANUNCIAR A JESÚS

Domingo IV de Tiempo Ordinario

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31 de enero de 2016 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al IV Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura.

domingo-9Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio Monseñor Eguren resaltó que: “Sorprende ver el cambio de actitud en la muchedumbre que escuchaba a Jesús: del asombro y la admiración, pasan al escepticismo y al rechazo, al punto que arrojaron a Jesús fuera de la ciudad de Nazaret, con el deseo inconfesable de despeñarlo, es decir matarlo. ¿Qué pasó? ¿Por qué se produjo este cambio entre las personas? Una explicación la podemos encontrar en la envidia, esta pasión humana tan antigua como Caín y Abel, que ciega a las personas, impidiéndoles creer en Jesús y aceptarlo como el Salvador. Otra explicación la podemos encontrar en el hecho que la palabra de Jesús primero fascina pero cuando se la examina más profundamente uno cae en cuenta que ella nos va a exigir morir a nuestro pecado, a nuestra vida hecha a la medida de nuestro egoísmo y comodidades, y como no estamos dispuestos a morir a nosotros mismos preferimos descalificar al Señor, relativizar su enseñanza diciendo: «es el hijo del carpintero»; o incluso rechazarlo y acabar con Él, porque la verdad nos incomoda. ¿Es Jesús para nosotros una amenaza al punto que también queremos acabar con Él como pretendieron hacerlo los nazarenos? ¿Preferimos permanecer en la esclavitud de nuestra mentira a acogerle y dejarnos liberar por la verdad que es Él mismo?”.

domingo-3“Como con Jesús – continuó nuestro Pastor – la predicación de la Iglesia muchas veces no resulta popular ni aceptada sino más bien rechazada y perseguida por un mundo que prefiere las tinieblas a la luz. Como con Jesús, se pretende acabar con su Iglesia, con sus pastores y misioneros que predican en su nombre, con su autoridad, porque el Evangelio es visto como una amenaza para los intereses de los poderosos de este mundo”.

domingo-1Finalmente nuestro Arzobispo, exhortó a todos los presentes a ser valientes testigos del Señor aún cuando podamos encontrar la oposición del mundo o nuestro propio entorno: “El final del Evangelio de hoy no deja de sorprendernos: «Y todos retrocedieron y nadie se atrevió a tocarlo». Ello nos revela que a pesar de la expulsión de la ciudad, los empujones y el intento de matarlo, Jesús mantiene su majestad y queda dueño de la situación: «Él pasando por en medio de ellos, se marchó». Así Jesús nos da el valor, a nosotros, sus pastores y discípulos a no tener miedo en nuestra misión de anunciarlo. Como Él, seremos muchas veces profetas no bien recibidos en nuestra propia casa, barrio, trabajo, o lugar de estudios. Como Él sufriremos incomprensión y hasta desprecio, burla y persecución, pero ello no debe desanimarnos y menos darnos miedo, porque somos portadores de una Palabra de Vida que es eterna y eficaz, capaz de abrirse paso en medio de las más tremendas y difíciles situaciones. Sólo se necesita que creamos y que con convicción digamos como Jesús: ¡Basta! Por ello a la hora del testimonio y del anuncio del Señor Jesús seamos valientes”.

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domingo 31 enero, 2016