SE INICIÓ LA SEMANA NACIONAL DE LA FAMILIA

Recemos juntos por la institución de la Familia que es decisiva para el futuro de la humanidad

04 de septiembre de 2018 (Oficina de prensa).- Acogiendo la invitación del Papa Francisco a que las familias sean “alegría para el mundo e irradien el amor de Cristo”, del 02 al 09 de septiembre se viene celebrando en todo el Perú la Semana Nacional de la Familia y la XIX Jornada por la Vida, que son promovidas por la Comisión Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Peruana. Durante estos días, la Iglesia Católica en nuestro país alienta a padres e hijos a reflexionar juntos sobre esta importante institución y su fundamental misión, todo ello con miras a celebrar este segundo domingo de septiembre el “Día de la Familia”.

La Familia como “célula primera y vital de la sociedad” es una realidad que va estrechamente unida a la vida, en tanto el hombre y la mujer, unidos por el amor y con el vínculo indisoluble del matrimonio, son quienes dan vida a un nuevo ser para amarlo, cuidarlo y formarlo. Según el Mensaje de la Comisión Familia, Infancia y Vida, esta XIX Jornada por la Vida será ocasión para reflexionar sobre “el don que significa la familia y que actualmente quiere ser oscurecido por agresivas campañas promovidas por corrientes ideológicas que buscan imponernos una “cultura” que atenta contra la persona. Difunden mentiras sobre la familia y relativizan los valores que encarna, llevando a la confusión a no pocos de nosotros, cristianos, que corremos así el riesgo de ceder ante las presiones”.

Nuestro Arzobispo ha invitado a que en el “Día de la Familia”, los padres recen junto a sus hijos y refuercen sus lazos y unidad, ya que las familias son la esperanza de la Iglesia y del mundo, y por ello debemos promoverlas y defenderlas. El Papa Francisco también lo señaló así durante el Encuentro Mundial de las Familias que se realizó del 21 al 25 de agosto pasado en Dublín, Irlanda: “Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, crearon a la humanidad a su imagen para hacerla partícipe de su amor, para que fuera una familia de familias y gozara de esa paz que solo él puede dar. Dios quiere que cada familia sea un faro que irradie la alegría de su amor en el mundo. ¿Qué significa esto? Significa que, después de haber encontrado el amor de Dios que salva, intentemos, con palabras o sin ellas, manifestarlo a través de pequeños gestos de bondad en la rutina cotidiana y en los momentos más sencillos del día. Esto es santidad”.

A continuación, el texto completo del Mensaje por la XIX Jornada por la Vida:

“El Evangelio de la Familia sea la alegría del mundo”

Con ocasión de celebrar la Semana Nacional de la Familia, queremos invitar a cada familia a hacer el ejercicio de mirarse con los ojos de Dios.

La familia es una institución humana, pero no es una creación humana sino un don de Dios, que la ha hecho portadora -en sí misma- de una fundamental misión. Cuando la familia es lo que está llamada a ser por Dios, entonces se constituye en la auténtica generadora de una nueva cultura, aquella que anhela nuestro Perú: cultura de la vida, vida que genera siempre esperanza, esperanza que genera la auténtica alegría, aquella que siempre nace y renace con Jesucristo[1].

Uno de los primeros valores que encarna y testimonia el matrimonio es el compromiso de por vida en “un proyecto común que hay que llevar adelante juntos”[2], y que se llama “familia”. Cuando los hijos “ven” eso en sus padres y lo vieron en su hogar, inician su formación como ciudadanos de bien, porque aprenden paciencia, comprensión, tolerancia y generosidad, siendo fieles en las buenas y en las malas; a hacerse cargo el uno del otro, a construir la unión entre todos; a poner la felicidad del otro por encima de los propios intereses, a dialogar el proyecto común, que mira al bien de todos, con la esperanza que permite ver más allá de los conflictos. Todo esto que puede parecer tan cotidiano en la familia, es sencillamente “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”[3], a la que el Papa Francisco nos exhorta, y que hemos de experimentar también en  nuestros hogares.

¿Por qué hoy se ve este mensaje cristiano con desconfianza, como “enemigo de la felicidad humana”? Actualmente, el don que significa la familia quiere ser oscurecido por agresivas campañas promovidas por corrientes ideológicas que buscan imponernos una “cultura” que atenta contra la persona. Difunden mentiras sobre la familia y relativizan los valores que encarna, llevando a la confusión a no pocos de nosotros, cristianos, que corremos así el riesgo de ceder ante las presiones.

Hermanos, recordemos la verdad que no cambia: el matrimonio solo es entre varón y mujer; el derecho y deber de formar a los hijos en valores humanos y educarlos para vivir en sociedad civil es de los padres, sin que nadie esté sobre ellos; los hijos tienen derecho a recibir el amor y cuidados en el hogar con presencia del padre y de la madre; la expresión sexual del amor es propia y exclusiva de los esposos unidos en matrimonio; la unión de los esposos ha de estar siempre abierta a la vida, y todo hijo llamado a la existencia ha de ser acogido; así como todo miembro de la familia ha de ser amado y cuidado hasta el fin natural de su vida terrena.

Como todo don de Dios, la familia es un bien para la humanidad toda, incluso para aquellos que no creen en Dios o se declaren sus enemigos, porque Dios padre hace salir su sol para todos (cf. Mt 5,45). Que Santa María, nuestra Madre, nos ayude a resplandecer en nuestro testimonio como familia, “para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la atierra y ninguna periferia se prive de su luz”[4].

Sin título-1

[1] Cf. Evangelii Gaudium, 1.

[2] Amoris Laetitia, 218

[3] Cf. Evangelli Gaudium, 9-13

[4] Evangelii Gaudium, 288.

martes 4 septiembre, 2018