“SANTIFIQUEMOS CON LA ORACIÓN CADA UNO DE LOS PASOS DE NUESTRO HACER”

Domingo XVI del Tiempo Ordinario

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17 de julio de 2016 (Oficina de Prensa).- Ante una gran cantidad de fieles congregados, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa correspondiente al XVI Domingo del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Piura.

domingo-XVI-TO-3Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio nuestro Pastor resaltó que: “Hoy en día vivimos inmersos en la agitación y el desasosiego. Pareciera que estar «muy ocupado» y «disponer de poco tiempo» porque tenemos mucho que hacer, es la característica del hombre de hoy. No hay tiempo para Dios y los demás. Vivimos en el permanente desenfreno del hacer. Por eso qué bien nos viene el Evangelio de este domingo (ver Lc 10, 38-42) porque como Jesús le dice a la agitada Marta, en la vida sólo hay necesidad de una cosa: Detenerse a escuchar la Palabra de Jesús y acogerla como Palabra de Dios que es, capaz de darnos la vida eterna. La respuesta de Jesús a Marta, muestra la prioridad que debemos darle en nuestra vida y corazón al Señor, así como a nuestra relación con Él en la oración, tanto personal como comunitaria. Sin la capacidad de pararnos a escuchar al Señor, de dialogar con Él, se corre el riesgo de agitarse y preocuparse inútilmente por los problemas y las dificultades, incluidas las eclesiales y pastorales”.

domingo-XVI-TO-6“Marta que se afana y fatiga por muchas cosas del servicio doméstico acoge a Jesús como huésped, pero María que se pone a los pies de Jesús como discípula para escuchar su palabra lo acoge como al Señor y al Maestro que es, y le obsequia lo que a Jesús le gusta más: La atención y la adhesión total a su Palabra. ¿Le das a Jesús en tu vida esta atención y escucha? O ¿andas tan inquieto y ocupado en mil cosas que no tienes tiempo para orar, para meditar su Palabra e incluso ni siquiera para venir a Misa todos los domingos? Atareados en tantas cosas hay veces olvidamos que lo más importante es escucharlo a Él y acogerlo con fe. Sin la oración corremos el riesgo de ahogarnos en medio de las mil cosas de todos los días. Y lo que es a veces peor: Dedicamos horas a la televisión, a la internet, a las redes sociales y al teléfono, y no dedicamos ni 15 minutos para detenernos a los pies de Jesús para escucharlo y orar”, acotó Monseñor Eguren.

domingo-XVI-TO-7Al concluir su homilía, nuestro Arzobispo exhortó a los fieles presentes a llevar una correcta vida cristiana basada siempre en la oración permanente: “María, sentada a los pies de Jesús, también comprendía muy bien esa otra enseñanza del Señor Jesús: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn 15, 5). La vida cristiana no supone la inacción, la pasividad o la holgazanería. La vida cristiana es también acción, pero para poder actuar bien y para que ese actuar sea fecundo tiene que estar enraizado en Cristo, tiene que partir de Cristo en quien la verdad y el amor se identifican. Si no, nuestro actuar se convierte en puro activismo. Sin la oración diaria, nuestro obrar se vacía, el corazón pierde profundidad, y todo se reduce a un simple activismo que nos deja insatisfechos. Por eso, todos los pasos de nuestra vida, todas nuestras acciones, deben ser hechas delante del Señor, en la oración, a la luz de su Palabra. Santifiquemos con la oración cada uno de los pasos de nuestro hacer cotidiano Oración para la vida y el apostolado, vida y apostolado hechos oración.”

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domingo 17 julio, 2016