SANTA MISA POR EL DÍA DEL DEFENSOR PÚBLICO

03 de marzo de 2017 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa ofrecida en acción de gracias por el Día del Defensor Público. La eucaristía se celebró en la Basílica Catedral de Piura y contó con la presencia del Doctor César Augusto Ráez Roca, Director de la Dirección Distrital de Defensa Pública y Acceso a la Justicia de Piura,  quien estuvo acompañado del personal que labora en esta institución.

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor, luego de saludar y felicitar a los directivos y trabajadores de la Dirección General de Defensa Pública de Piura por su día les dijo: “Queridos hermanos, la función que ustedes realizan es muy noble y el Señor la ve con agrado. Su trabajo es servir a la justicia, defendiendo la dignidad de la persona humana; ayudando a quienes más lo necesitan y que están en busca de justicia a que la alcancen. Vean siempre en su trabajo una ocasión para renovarse en su vocación y en su profesión, en esos ideales que los llevaron a hacerse servidores de la ley y defensores de la justicia”.

“Es muy importante -continuó Monseñor Eguren- que en la tarea que ustedes realizan recurran al Espíritu Santo, que le recen invocando su asistencia. El Espíritu Santo nos asiste de dos maneras: primero iluminándonos porque es el Espíritu de la Verdad, y en segundo lugar fortaleciéndonos porque es el Espíritu del Amor. Jesús le da al Espíritu Santo el nombre de Paráclito, que significa defensor, abogado. Él es quien asiste a los necesitados de justicia, aboga por nosotros, está a nuestro lado para ayudarnos, como ustedes lo hacen en el día a día cuando están junto a quienes defienden. Él tiene que ser para ustedes su gran aliado”.

“Hemos comenzado el tiempo de Cuaresma y la Palabra de Dios hoy resalta el hecho de que el Señor nos ha creado con libertad. Y la verdadera libertad es siempre aquella que me lleva a optar por el bien, por lo bueno, por lo que me va a llevar a ser mejor persona, realizándome y dignificándome en mi realidad humana. En este tiempo de Cuaresma el Señor te invita a que hagas buen uso de tu libertad acogiendo siempre el bien en tu vida y rechazando el mal que te hace daño y, a través tuyo, a los demás. No caigamos en la tentación de juzgar a otros, tengamos la humildad de juzgarnos a nosotros mismos y de reconocernos pecadores, conscientes de que cometemos errores y algunas veces hacemos cosas malas. Pongámonos delante del Señor en el sacramento de la confesión para reconocer las veces que no hemos hecho buen uso de nuestra libertad, para decirle que queremos cambiar y por ello pedimos su perdón y la gracia de poder ser personas nuevas en su amor”, concluyó nuestro Arzobispo. 

viernes 3 marzo, 2017