SAN JUAN PABLO II VISITÓ Y BENDIJO A PIURA, UN DÍA COMO HOY, HACE 35 AÑOS

04 de febrero de 2020 (Oficina de Prensa).- Un 4 de febrero de 1985, nuestro querido y siempre recordado San Juan Pablo II arribó a Piura, como parte de su primera visita a nuestro país, cuando el Perú vivía una de sus peores épocas; por el terrorismo, la destrucción provocada por el Fenómeno El Niño y la crisis económica. Esta grata visita fue posible gracias a la iniciativa y las intensas gestiones que realizó Monseñor Oscar Cantuarias Pastor, en ese entonces Arzobispo Metropolitano de Piura. Nuestra ciudad aún no se recuperaba de los estragos de las fuertes lluvias e inundaciones de 1983, pero ello no fue impedimento para que más de 500 mil fieles, en medio de un ambiente de mucha esperanza, se reunieran para escuchar el mensaje que el “Papa Peregrino” nos trajo. Los médanos del desierto piurano en el distrito de Castilla, se convirtieron en el Campo Papal donde miles ovacionaban y gritaban ¡Peregrino de Paz, Piura te quiere más! Sin duda el clamor en medio de aquel escenario era particularmente conmovedor y emotivo.

Hoy, 35 años después, tenemos la gran dicha de poder pedir a Dios Padre nos conceda alguna gracia por intercesión de San Juan Pablo II, ya sea visitando la hermosa imagen que tenemos de él y que se encuentra frente al Arzobispado de Piura, o también la reliquia de primer grado de sangre del Papa Santo, la cual se encuentra entronizada en la Catedral de nuestra ciudad, y que llegó proveniente de Polonia gracias a las gestiones que se realizaron con el Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo Emérito de Cracovia y antiguo secretario personal del Papa Santo.

La reunión de un pueblo entero en el desierto

En todos los lugares visitados por Karol Wojtyla una multitud de feligreses colmaba las plazas, calles y avenidas, con el fin de estar cerca de quien ha sido quizás el Papa más querido de la historia. Piura no podía ser la excepción a pesar del sol abrasador y el calor sofocante, así que aquel día, bajo un cielo azul y despejado, como un oasis encantado, un cerrito de verde intenso se convirtió en el estrado para el Vicario de Cristo. La imaginación de quienes tuvieron a su cargo el decorado de ese montaje de estructuras metálicas, consiguió compensar con un sinfín de detalles de cariño, lo árido del entorno. Mil cajas de almácigos de arroz fueron sembrados y tapizaron por los cuatro lados el montículo que, en trapecio piramidal, soportaba la plataforma del estrado. Se subía por 22 escalones cuidadosamente alfombrados en rojo, bordeados de flores blancas y amarillas. Fueron más de 300 plantas ornamentales e igual número de arreglos florales los que se utilizaron ese día, y todo lucía como un milagro en medio del desierto. En la parte más alta, en el borde del toldo, estaba hermosamente decorado el lema del Papa: Totus Tuus. Entre el medio millón de personas que estuvieron presentes ese día, se encontraban miles de peregrinos venidos desde Tumbes, Talara, Sullana, Paita, Bajo Piura, Morropón, Ayabaca y Huancabamba, que acamparon en el lugar desde la noche anterior, unidos a los pescadores de las caletas, agricultores, ganaderos, artesanos y campesinos venidos de toda la Región.

Cuando el Papa subió las gradas del estrado, miró aquella multitud agitando sus manos y sonrió, como quien se lleva una gratísima sorpresa, alzó los brazos y con un gesto muy significativo caminó aplaudiendo. A pesar del sol, la fatiga por las largas horas de pie, y la sed, nada hacía decaer el ánimo de la gente, que escuchaba con reverencia y en medio de un silencio imponente las palabras del Vicario de Cristo. Durante su mensaje, Su Santidad señaló los aspectos propios de la evangelización en nuestro país y su relación con la promoción humana. Precisando el sentido de la opción preferencial por los pobres que hace la Iglesia. San Juan Pablo II dijo también: “Vengo en peregrinación de fe a las fuentes de la gesta evangelizadora en el Perú, ya que de estas tierras, bajo la protección del Arcángel San Miguel, partieron los pioneros del anuncio de Jesucristo, de su Buena Nueva y de su Iglesia, hacia el vasto territorio del antiguo Imperio Inca”. Los fieles con una gran ovación lo aclamaron ¡Juan Pablo amigo, Piura está contigo!, a lo que él contestó sonriente y afable: “Gracias a Dios que no solamente Lima, no solamente Arequipa, Cusco, no solamente Ayacucho, Callao… también Piura está con el Papa. ¡Piura amigo, el Papa está contigo!

La “Mechita” fue homenajeada por el Papa

San Juan Pablo II reconoció a Piura ese día como “la puerta de la fe” para todo el Perú, pero también rindió un especial homenaje y proclamó a Nuestra Señora de las Mercedes de Paita, con los títulos de “Reina de la Fe” y “Estrella de la Evangelización” y le impuso una medalla de oro en signo de su especial devoción y su filial afecto. Nuestra querida “Mechita” presidió el estrado principal, vistiendo sus galas de Mariscala de los Ejércitos del Perú y llevando la banda con los colores de nuestra Patria. Ella llegó acompañada de más de 40 mil peregrinos.

Finalmente, el Santo Padre animó también a todos los piuranos a aprender a levantarse y seguir siendo solidarios en medio del desastre: “Mi visita quiere ser ante todo un signo de solidaridad y aliento, a no dejaros abatir en la desgracia, sino a sacar de ella razones de esperanza, de mutuo apoyo y voluntad de reconstruir lo perdido”.

San Juan Pablo II dijo además: “Pido a Dios que las aguas que produjeron destrucción y muerte hayan servido para fecundar vuestros campos, y que os alegre la esperanza de más abundantes cosechas para continuar vuestra vida”.

Sin lugar a dudas esta visita de San Juan Pablo II a nuestro País fue motivo de gran alegría, pero especialmente es memorable para todos los piuranos y tumbesinos que lo recibieron aquel 4 de febrero de 1985. Una fecha que quedará grabada en las mentes y corazones de todos los que tuvieron la dicha estar presentes ahí esa mañana, pero también para todos nosotros, que gracias a las imágenes fotográficas de esos días podemos hacernos una idea de la inmensa fiesta que se vivió aquel día y la gran gracia que recibió nuestra tierra, al haber podido tener entre nosotros a un Papa Santo que nos dejó su cariño y bendición, y que ahora desde el cielo intercede por todos nosotros y nuestras intenciones. 

martes 4 febrero, 2020