SAN FRANCISCO ENSÉÑANOS A SEGUIR A JESÚS Y AMAR A LOS POBRES, RECEMOS POR EL SÍNODO DE LA FAMILIA

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4 de Octubre de 2015 (Oficina de Prensa).- Hoy, durante la Solemnidad de San Francisco de Asís, Mons. José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa en la Iglesia del Convento San Francisco. La Eucaristía estuvo concelebrada por el R.P. Jorge Christopherson, O.F.M., el R.P. Juan Carlos Guerrero, O.F.M y el R.P. Eduardo Rios P.E.S. Participaron en la celebración, las Religiosas Franciscanas de Piura, la Orden Franciscana Seglar, la Asociación de San Judas Tadeo y miembros de la comunidad de fieles devotos de San Francisco.

2Durante su homilía, nuestro Arzobispo, destacó la grandeza de San Francisco que nos invita a recorrer el camino de la conversión: “La santidad de San Francisco no ha perdido vigencia a pesar de los siglos transcurridos. Todo lo contrario mantiene su permanente actualidad y novedad para los tiempos que nos han tocado vivir. Lo primero que San Francisco nos enseña es que ser cristiano implica una relación viva con la Persona de Jesús. Él se encontró con Jesús y como fruto de ese encuentro no tuvo miedo de desnudarse y despojarse de una vida cómoda y llena de placeres para abrazar a la hermana pobreza y por medio de ella lanzarse a la apasionante aventura de seguir a Jesús, el hombre nuevo y perfecto. Cuán fundamental es este mensaje en un mundo como el nuestro que busca equivocadamente en el tener, el poder y el placer, la felicidad que sólo Jesús puede dar al corazón humano”.

5“Ahora bien – continuó Monseñor Eguren – ese encuentro del “pobre de Asís” se dio mirando a la Cruz o mejor dicho dejándose mirar por Cristo crucificado, de modo particular en la iglesia de San Damián. En el crucifijo de dicha iglesia, Jesús no está muerto, sino vivo. De sus llagas y de su costado abierto mana su sangre, pero una sangre que da vida. Ahí San Francisco comprendió la enseñanza de San Pablo: “lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gal 6, 14). Ahí comprendió que la cruz es el camino a la vida verdadera, que no hay cristianismo sin cruz, que sólo muriendo se puede vivir verdaderamente, que el amor no muere, sino todo lo contrario vence al mal y a la muerte”.

“¿Que más nos enseña la santidad de San Francisco? Que el seguimiento de Jesús nos da la verdadera paz. Que la verdadera paz surge de cargar con el yugo de Jesús, es decir, de vivir su mandamiento: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 13, 34), porque sólo amando como Cristo crucificado tendremos paz y seremos instrumentos de paz en un mundo como el de hoy tan necesitado de ella”.

4Nuestro Pastor resaltó más enseñanzas que nos deja el Santo de Asís: “Finalmente la santidad de San Francisco no enseña que quien ama al Señor y le sigue tiene que amar a la creación, porque ella lleva la huella de lo santo, es decir, las noticias de su Autor, de su Creador que es Dios-Amor. Así lo expresa en su Cántico de las criaturas: “Altísimo, omnipotente, buen Señor… Loado seas con todas tus criaturas”. Parte integrante de nuestro seguimiento de Jesús nos pide ser custodios respetuosos de la creación y no ser instrumentos de su destrucción. Pero cuidado con separar el amor a la creación del amor a la persona humana y la defensa de su dignidad desde su concepción hasta su fin natural. Ello desvirtúa al Evangelio. Ser cristiano nos exige cuidar y amar al hombre, la criatura más excelsa salida de las manos de Dios, la única a quien Dios ha amado por sí misma y a quien ha constituido “señor de la creación” y ha hecha capaz de Él. De ahí el amor de San Francisco por toda persona humana, especialmente de los más pobres, indefensos y vulnerables. Hoy en que hay un cierto ecologismo radical, donde se niega a Dios y al ser humano como “señor de la creación”, qué bien nos viene el testimonio de San Francisco”.

Recemos por el Sínodo de la Familia

3Finalmente Nuestro Arzobispo, invitó a todos los presentes a poner como intención de sus oraciones el mayor fruto del Sínodo de la Familia que se ha iniciado en el Vaticano: “Ante el inicio del Sínodo de la Familia en Roma, los invito a todos a rezar por él. Pidamos para que el Espíritu Santo ilumine al Papa Francisco y a los padres sinodales. Que los trabajos de estas semanas contribuyan a redescubrir la belleza de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, en un consorcio para toda la vida, y abierta al don de la vida: los hijos. La familia no necesita una reingeniería sino lo que necesita hoy en día es ser fortalecida y protegida de tantas amenazas y peligros que la asechan. Como ha dicho el Papa Francisco, la Iglesia está llamada a vivir su misión en la fidelidad, en la verdad y en la caridad. Por ello recemos para que el Sínodo defienda el amor fiel de los esposos y anime a las numerosas familias que viven su matrimonio como un cenáculo de amor. Oremos para que el Sínodo proteja la sacralidad de la vida humana y de toda vida desde la concepción, así como la unidad e indisolubilidad del vínculo conyugal, y nos provea de orientaciones pastorales que ayuden a curar a las parejas heridas con la acogida y la misericordia”.

domingo 4 octubre, 2015