¡SALGAMOS DE LA TUMBA DE NUESTROS PECADOS!

Arzobispo celebra V Domingo de Cuaresma

07 de abril de 2019 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, ante una gran cantidad de fieles congregados en la Basílica Catedral de Piura, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., celebró la Santa Misa correspondiente al V Domingo de Cuaresma, llamado también “Domingo de Pasión”. En este último domingo de Cuaresma, nuestros hermanos catecúmenos que vienen preparándose para recibir los sacramentos de la Iniciación Cristiana realizaron sus terceros escrutinios y luego les fueron entregadas por Monseñor Eguren la oración del Credo con las verdades de fe que serán el fundamento de su vida cristiana y la oración del Padre Nuestro que recitarán sobre todo en cada Eucaristía. También durante la Santa Misa los fieles agradecieron especialmente a Dios por el Décimo Séptimo Aniversario de Ordenación Episcopal de nuestro querido Arzobispo y Pastor, Monseñor José Antonio, pidiendo al Señor le bendiga y le permita seguir anunciando el amor y la misericordia de Dios que nos sana y nos salva.

Jesús es Dios y hombre verdadero

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor reflexionó en torno al mensaje del Evangelio del día, y dijo a los presentes: “Unidos a nuestros catecúmenos meditamos hoy en el Evangelio en que Jesús le devuelve la vida a Lázaro (ver Jn 11, 1-45). Como en los domingos pasados, es un texto largo pero profundo y hermoso donde Jesús se revela como el Señor de la vida y por tanto como Dios: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre». Pero también el Evangelio de hoy nos muestra unos bellos rasgos de la humanidad de Jesús: la amistad que le unía al hogar de Betania; el amor que le tenía a Lázaro: «Aquel que tú amas está enfermo»; su compasión por su amigo muerto que lo lleva a conmoverse profundamente en su tumba, a llorar y después a devolverlo a la vida; y su coraje y valor en ir a despertar a Lázaro de su sueño de muerte, porque como nos dice San Juan, los judíos de Jerusalén querían matar a Jesús y Betania estaba cerca de la Ciudad Santa. Jesús es en verdad Dios y Hombre verdadero”.

La fe en Jesús nos da la vida verdadera

“El milagro de devolverle la vida a Lázaro -continuó Monseñor Eguren- tiene además una finalidad muy concreta de parte de Jesús para con sus discípulos de todos los tiempos y no sólo para los que presenciaron el signo prodigioso: ayudarnos a creer que Él es la única fuente de vida verdadera y eterna. Por eso la pregunta que le dirigió a Marta nos la dirige también hoy a todos nosotros: «¿Crees esto?». Que nuestra respuesta sea la de ella: «Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Si queremos tener vida verdadera y no vivir caricaturas de existencia, el camino es la fe en Jesús. Sólo así nuestra vida se llenará de sentido y seremos capaces de vencer a la muerte, porque la fe en Jesús ya nos da la vida eterna”.

Escuchemos la voz de Jesús que nos ordena salir de la tumba

“Así como a Lázaro, Jesús hoy nos llama insistentemente, más aún nos ordena a que salgamos de la tumba oscura y fría, de la prisión degradante y deshonrosa en la cual nos encontramos por culpa de nuestros pecados. Nos pide que salgamos de nuestros egoísmos y mediocridades, de nuestras mentiras y odios, de nuestras injusticias y atropellos. El grito de Jesús es un grito de amor, porque es la voz de Aquel que siendo el Señor de la Vida quiere que todos la tengamos en abundancia. Es la voz de Aquel que no se resigna a que nos perdamos eternamente. Es la voz de Aquel que no se da por vencido a que sigamos en los sepulcros que nos hemos construidos con nuestros errores y pecados. ¡Él no se resigna a esto! Hermanos: nuestra felicidad, libertad y resurrección comienza aquí, comienza hoy escuchando la voz de Jesús y haciéndole caso. ¡Salgamos a la luz, salgamos a la vida! El milagro o signo de Jesús, que devuelve la vida a Lázaro, muestra hasta dónde puede llegar la fuerza de la gracia de Dios cuando ésta es acogida por un corazón humilde que se arrepiente de sus pecados. No olvidemos que no hay límite para la misericordia del Señor, no hay pecado que Él no pueda perdonar, no hay vida que Él no pueda transformar. Basta que, escuchando su voz, yo me convierta y crea. Que María Santísima, Madre de Aquel que es la Vida, nos ayude en este tramo final de la Cuaresma a escuchar la voz de su Hijo como Ella siempre lo hizo”, concluyó nuestro Arzobispo. 

Al finalizar la Santa Misa, Monseñor Eguren hizo una cordial invitación a todos los fieles a participar activa y devotamente de las celebraciones de Semana Santa que se iniciarán el próximo domingo 14 de abril, a las 8:00 am, con la celebración del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor que se realizará en el atrio de la Basílica Catedral de Piura.

domingo 7 abril, 2019