“SACIEMOS NUESTRA SED EN JESÚS EL AGUA VIVA”

Arzobispo bendijo a Madres gestantes con ocasión del Día del Niño por Nacer

24 de marzo de 2019 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, ante una multitud de fieles reunidos, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa correspondiente al III domingo de Cuaresma en la Basílica Catedral de nuestra ciudad. Durante la celebración se llevó a cabo el rito de los Primeros Escrutinios con nuestros hermanos catecúmenos que se vienen preparando para recibir los sacramentos de la Iniciación Cristiana en la gran noche de la Vigilia Pascual. Asimismo, participaron también de la Santa Misa más de un centenar y medio de mujeres que se encuentran en estado de dulce espera, ellas recibieron emocionadas una bendición especial de manos de Monseñor Eguren, en las vísperas de celebrarse el “Día del Niño por Nacer”. 

Acompañando a nuestros hermanos catecúmenos 

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor dijo: “Nuestros hermanos catecúmenos vienen acompañándonos estos domingos en la Catedral. Ellos se vienen preparando a través de sus escrutinios para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana el día de Pascua. Por eso a partir de hoy y en los restantes domingos de Cuaresma, seguiremos el Ciclo A de lecturas de este tiempo de misericordia y penitencia, lo cual les permitirá a ellos vivir mejor esta etapa de purificación e iluminación que es su catecumenado. Asimismo, nos permitirá a nosotros renovarnos espiritualmente, encontrarnos con Jesús en la Eucaristía, renovar la gracia de nuestro Bautismo y saciarnos en la fuente viva de la Palabra de Dios para ser instrumentos de paz, de misericordia y de justicia en la vida cotidiana”.

El encuentro entre dos sedientos 

En otro momento y reflexionando en el mensaje del Evangelio, Monseñor Eguren destacó que: “Hoy reflexionaremos en el encuentro de Cristo con la Samaritana (ver Jn 4, 5-42). Es el encuentro entre dos sedientos: Por un lado, el Señor Jesús, quien además de su sed física, producto de su arduo caminar proclamando el Reino de Dios, tiene sobre todo sed de la salvación del pecador: «Contemplen los campos, que están ya dorados para la siega». Y del otro, la Samaritana, una mujer pecadora e insatisfecha que tiene sed de encontrar la paz del corazón y el verdadero sentido de su vida: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed». Jesús la llevará poco a poco a que vaya descubriendo el misterio de quién es Él y a que comprenda que sólo Él puede darle el perdón, la paz del corazón y el sentido verdadero a su vida”.

“Es interesante el itinerario de fe que recorre la Samaritana. En el encuentro, Jesús le va mostrando poco a poco el misterio de su Persona y así aviva en ella su nostalgia de infinito. Primero la Samaritana reconoce a Jesús como un judío, después como un profeta, más adelante lo confiesa como el Mesías esperado y finalmente como el Salvador. Queridos catecúmenos: La Cuaresma es un tiempo hermoso para conocer más y mejor a Jesús, y comprender que Él y sólo Él, es el «agua viva», capaz de saciar nuestra sed de felicidad y de eternidad. Ahora ustedes creen en Él y esa fe los llevará a beber de Él el día su bautismo y así recibir un agua que se convertirá en un surtidor que salta hasta la vida eterna”.    

Renovemos nuestro encuentro con Jesús, el agua viva 

Nuestro Arzobispo exhortó a los presentes a que en esta Cuaresma busquemos encontrarnos más con el Señor Jesús: “Queridos hermanos y hermanas: de repente nosotros a pesar de ser creyentes y estar ya bautizados, es decir tener ya en nuestro corazón el agua que nos da la vida eterna, seducidos por los sucedáneos de este mundo (el consumismo y la diversión), hemos estado buscando en otros pozos aquella agua que no es capaz de saciarnos. Por lo tanto, este Evangelio es también para nosotros. Jesús hoy nos habla como habló a aquella Samaritana y les habla también a nuestros catecúmenos. Ciertamente, ya lo conocemos, pero quizás hemos perdido con el tiempo la capacidad del encuentro personal con Él y por tanto se ha desvanecido en nosotros la certeza de saber que Él es nuestro Salvador. Que la Cuaresma sea ocasión preciosa para un encuentro personal con Jesús quien se hace el encontradizo con nosotros, quien nos pide de beber para que tomemos conciencia que en verdad somos nosotros los sedientos de un agua que sólo Él es capaz de dar. Curiosamente será en la Cruz donde el Señor volverá a manifestar la sed que tiene de nuestra fe y de nuestra salvación: «Tengo sed» (ver Jn 19, 23)”.

Día del Niño por Nacer: ¡Alégrate mujer-madre, hay un hijo en tu vientre! 

Finalmente, Monseñor Eguren dirigiéndose a las mamás en estado de dulce espera les dijo: “Al celebrarse el día de mañana, 25 de marzo, junto con la solemnidad de La Anunciación del Señor, el Día del Niño por Nacer, hago llegar mi saludo a todas las mujeres que llevan en sus vientres a sus hijos y que por tanto ya son mamás, aunque no hayan dado a luz. Al final de la misa daremos la bendición a las madres gestantes presentes. La Iglesia proclama con valentía que TODA vida humana, desde que es concebida hasta su ocaso natural, y a lo largo de todas sus etapas, tiene un carácter sagrado e inviolable que se lo da su dignidad de persona humana creada a imagen y semejanza de Dios. Custodiar el sagrado tesoro de toda vida humana es el mejor modo de prevenir cualquier forma de violencia, es el camino más seguro para construir una genuina cultura de paz. No hay que cansarse en decirlo: El primer derecho de una persona es su vida. Desde el primer instante con la concepción, la vida del ser humano se caracteriza por ser vida humana, y por este motivo posee una dignidad propia y el derecho inviolable e inalienable a existir. Nada, absolutamente nada justifica la eliminación deliberada de un ser humano inocente. El aborto nunca ha sido ni será un derecho humano. Quiero informarles a todos que el próximo 4 de mayo celebraremos el II Corso y XII Festival y Marcha por la Vida”, con el lema «Defender a tu bebé es más que una cuestión de fe»”. 

domingo 24 marzo, 2019