SABER MIRAR, SABER CAMINAR Y SABER ADORAR

Las grandes lecciones de Epifanía

06 de enero de 2019 (Oficina de Prensa). – La mañana de hoy, ante una gran cantidad de fieles reunidos. Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, al celebrarse la Fiesta de la Epifanía del Señor o Pascua de los Reyes Magos. 

Al iniciar su homilía nuestro Pastor reflexionó en torno al significado de esta importante fiesta: “Hoy celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor Jesús (ver Mt 2, 1-11), es decir de su manifestación como Salvador de todos los pueblos de la tierra en la persona de los Reyes Magos venidos de Oriente. Este es uno de los aspectos más maravillosos del misterio de la Navidad: Su carácter universal. La Encarnación no solo es un misterio de salvación para el pueblo judío, el pueblo de la elección, sino para toda la humanidad; para los hombres de todas las razas, lenguas y culturas de todos los tiempos. Jesús es el único Salvador ayer, hoy y siempre de quien Simeón profetizó: «Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2, 32)”.

“Los protagonistas de esta fiesta -continuó Monseñor Eguren- son unos sabios o magos que vienen de lejos. Ellos sabían mirar, es decir sabían alzar su mirada al cielo, y por eso descubren la estrella y lo que ella anuncia: El nacimiento del Salvador. A diferencia de los Reyes Magos, y a semejanza de ayer, hoy en día la mayoría de las personas viven mirando al suelo, y se contentan con las cosas de aquí abajo: Con un poco de salud, de dinero y de diversión.  Los Magos nos enseñan a levantar la vista al cielo, a desear a Dios, a esperar su novedad, porque sabían que, sin el Señor, la vida no encuentra su sentido y realización. Para vivir realmente, se necesita una meta alta y por eso hay que mirar siempre hacia arriba”.

“Pero los Reyes Magos nos enseñan también a saber caminar. Como bien nos lo recuerda el Papa Francisco: «La estrella nos invita a ponernos en camino, y nos muestra que Jesús se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse, salir. No esperar, hay que arriesgar. No hay que quedarse quieto; hay que avanzar. Jesús es exigente. A quien lo busca, le propone que deje el sillón de las comodidades mundanas y el calor agradable de sus estufas»: Ven y Sígueme”, acotó nuestro Pastor.

“Finalmente el misterio de Epifanía nos enseña a saber adorar: «Cuando entraron en la casa, vieron al Niño con su Madre María y, postrándose ante él, lo adoraron. Luego, abrieron sus tesoros y le ofrecieron oro, incienso y mirra» (Mt 2, 11). Como bien decía el escritor católico inglés, Gilbert Chesterton: «Nunca es más grande el hombre que cuando está de rodillas delante de Dios». Por eso, así como los Magos, pongámonos hoy de rodillas para adorar al Niño Jesús ofreciéndole el homenaje de nuestra fe, la entrega de nuestra propia existencia. Entreguémosle el oro de nuestra libertad, el incienso de nuestra oración y fe, y la mirra de los afectos más nobles y puros de nuestro corazón”.

Al concluir, Monseñor Eguren exhortó a los presentes a anunciar con ardor en todo momento, el Evangelio de Cristo: “Los Padres de la Iglesia como San Agustín, San León Magno, y San Gregorio, meditaban mucho en la Epifanía como la fiesta de la vocación de todos los hombres a Cristo. «Pronto el Señor quiere ser conocido por todos, Él que por todos se ha dignado nacer» (San León Magno). Hoy en día hay muchas personas, hermanos y hermanas nuestras que están esperando el anuncio del Evangelio, el anuncio de Jesús. Así como los Reyes Magos le llevaron regalos al Señor, llevémosle a ellos el regalo de la fe en Cristo”.  

domingo 6 enero, 2019