“QUE SUS CORAZONES ARDAN DE AMOR POR SU MISIÓN Y POR LOS IDEALES POLICIALES”

Santa Misa con ocasión del XXX Aniversario de la Policía Nacional del Perú

06 de diciembre de 2018 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo de Piura presidió en la Basílica Catedral de nuestra ciudad la Santa Misa ofrecida en acción de gracias por el XXX Aniversario de creación de la Policía Nacional del Perú. Concelebró la Eucaristía el R.P. Felizardo Arrascue, Capellán de la Institución. Participó de esta celebración el General César Augusto Cervantes Cárdenas, Jefe de la I Macro Región Policial Piura – Tumbes, quien estuvo acompañado de las principales autoridades políticas, civiles y militares de nuestra Región, así como de los oficiales superiores, personal subalterno, y personal civil de la Policía Nacional del Perú.

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor agradeció a los miembros de nuestra Policía Nacional por su entregada labor al servicio de nuestra Región: “Ser policía es una vocación que nace del corazón y se ve plasmada en la entrega permanente al servicio de la sociedad. Esa vocación tan hermosa y digna hace que cada policía se convierta en custodio del prójimo, los lleva a proteger a los demás, especialmente a los más indefensos y sus derechos inalienables. Hoy queremos reconocer los enormes sacrificios que ustedes realizan cada día con patriotismo y dedicación, buscando hacer realidad su lema institucional: Dios, Patria y Ley. El mal ejemplo de algunos malos policías para nada opaca el abnegado trabajo que la inmensa mayoría de ustedes realiza con tanto amor y entrega”.

“Queridos policías -continuó Monseñor Eguren-, a pesar de las carencias, problemas y dificultades, ustedes están llamados a nunca darse por vencidos, a jamás desmoralizarse. Recuerden siempre que nuestra esperanza más firme descansa en Cristo Jesús, nuestro Señor, que ha vencido al maligno y al mal, a ese mal que ustedes a diario tienen que combatir y que hoy se manifiesta de diversas formas como la delincuencia común, el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo. Que en vuestra lucha diaria contra el mal los sostenga la certeza de que Cristo ya lo ha vencido y que los remanentes del mal que aún nos golpean serán totalmente derrotados en su última y definitiva venida, esa venida que el adviento nos hace anhelar e invocar. Por lo tanto, no hay nada que pueda renovar más vuestro compromiso que el saber que ustedes están del lado de Cristo y que combaten al enemigo bajo su guía y la de su Madre Santísima. Que esto los sostenga en su diaria lucha por hacer que el bien triunfe sobre el mal”.

 

“Asimismo los invoco a ser intachables e incorruptibles. Vuestra verdadera fortaleza reside en que sean hombres y mujeres de probada virtud y de esta manera ser factores activos que colaboren en la construcción de una sociedad digna de la persona humana. No se olviden que cuentan ustedes con la constante intercesión de Santa Rosa de Lima, vuestra Patrona, quien era pobre en recursos pero muy rica en fervor. Que ella les enseñe a mantener vivos en sus corazones el ardor por la misión y la fidelidad a los ideales policiales. Que ella les enseñe siempre a vivir los valores humanos y valores cristianos como son entre otros el honor, la lealtad, la honestidad, el servicio, la camaradería, el sacrificio hasta el extremo, la honradez, la fe y el amor. Estos valores humanos y cristianos son los que se convierten en las bases que les permitirán cumplir a cabalidad con vuestra misión. Que todos los que se acerquen a ustedes experimenten su ayuda, su protección y su amabilidad. No se olviden jamás que un policía con valores es un instrumento muy importante en la formación de nuestro amor por la Patria y el respeto por los derechos de los demás”, concluyó nuestro Arzobispo.

jueves 6 diciembre, 2018