“QUE MARÍA NOS LLEVE A JESÚS, EL MONTE DE NUESTRA SALVACIÓN”

Arzobispo preside Santa Misa con ocasión de la fiesta a Nuestra Señora del Carmen

16 de julio de 2018 (Oficina de Prensa).- Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, presidió la Santa Misa como parte de las celebraciones que se viene realizando en honor a Nuestra Señora del Monte Carmelo, en la iglesia El Carmen de nuestra ciudad. La Eucaristía fue concelebrada por el R.P. José Sandoval Purizaca y el R.P. Cristhiam Calderón Queravalú. Una gran cantidad de devotos, junto a los miembros de la Hermandad de la Virgen del Carmen, estuvieron presentes.

En su homilía, nuestro Pastor dijo: “A Nuestra Señora del Carmen también se le conoce con el título de «Nuestra Señora del Monte Carmelo». En la Sagrada Escritura el monte o la montaña es el lugar del encuentro con Dios, el lugar donde el Señor se manifiesta y se da a conocer. Que la sincera devoción filial a María Santísima sea ese medio precioso a través del cual Ella nos conduzca siempre al monte de salvación que es Jesús. Sólo así podremos ser en todo semejantes a Cristo, pensar, sentir y actuar como Él lo haría si estuviera en nuestro lugar, y así ser felices, hacer felices a los demás  y llegar al Cielo. Pidámosle a nuestra Señora del Monte Carmelo que nos lleve a su Hijo, para así salvarnos, porque sólo Jesús es el camino, la verdad y la vida. La devoción a la Virgen del Carmen a través de su color marrón, nos recuerda que somos pecadores y que necesitamos convertirnos. En este proceso de conversión Ella se nos presenta como auxilio y como refugio de pecadores, como signo claro de la misericordia de Dios en nuestras vidas y nos alienta a no desmayar ni a perder la esperanza en nuestro camino de santidad”.

“Distintivo de esta hermosa devoción -continuó Monseñor Eguren- es el santo escapulario. Su color marrón representa la penitencia, y su tela nos recuerda nuestra pertenencia a María y que nuestra Madre nos cubre y protege hoy y siempre desde el Cielo con su manto maternal. Vestir el santo Escapulario debe ser para todos nosotros un recuerdo de la promesa que la Virgen nos ha hecho, de que todos aquellos que llevemos su santo escapulario y a través de él le profesemos filial devoción a Ella, no moriremos sin la gracia de los sacramentos; y si nuestra alma el día que muramos va al purgatorio, Ella misma se ha comprometido, como Madre nuestra que es, en ir a buscarnos el sábado siguiente al día de nuestra muerte para conducirnos y llevarnos a la plena comunión de amor y de vida con su Hijo Jesucristo en el cielo”.

“Que esta gran fiesta de Nuestra Señora del Carmen sea una ocasión hermosísima para que podamos ponernos bajo la guía de María, renovándole nuestra amor filial, y como hijos suyos nos acojamos a su amor maternal. Nadie como María sabe conducirnos a Jesús, nadie como nuestra Madre puede protegernos de los peligros de la vida”, concluyó nuestro Arzobispo.

martes 16 julio, 2019