«QUE EL SEÑOR TENGA PIEDAD Y NOS BENDIGA»

Santa Misa y Te Deum de fin de Año – Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

01 de enero (Oficina de Prensa).- La noche de ayer, 31 de diciembre, una gran cantidad de fieles se congregaron en la Basílica Catedral de Piura para participar de la Santa Misa y Te Deum de fin de año, presidida por nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., con la finalidad de dar gracias a Dios por todos los dones recibidos durante el año que terminó, así como para implorar su bendición durante el nuevo año que ha comenzado.

En su homilía Monseñor Eguren exhortó a agradecer a Dios, porque todo en nuestra vida proviene de Él: “Es bueno agradecer siempre a Dios, pero especialmente en esta noche hemos de darle gracias al Señor en nuestro corazón por todo el bien que nos ha hecho durante el año 2014, incluso por las pruebas que hemos vivido y que nos han hecho madurar en la fe y nos han dado mayor fortaleza interior como Iglesia y como familia. Y junto con esta actitud de gratitud con la cual venimos esta noche a Misa – continuó nuestro Pastor – debemos orar a Dios con las palabras del salmo 66 que hoy hemos cantado: «Que el Señor tenga piedad y nos bendiga». En primer lugar le pedimos que tenga piedad de nosotros, es decir, que se apiade con amor de cada uno de nosotros y que su gracia nos acompañe a lo largo de todo este nuevo año. Y también imploramos de Él su bendición, conscientes de que sin Él es nada lo que podemos hacer, por ello hoy ponemos en sus manos nuestra vida y nuestro corazón, nuestras alegrías y dolores, y le ofrecemos nuestros sueños y proyectos, pidiéndole que Él les dé crecimiento”.

 “Hermanos, como bien sabemos el año nuevo que vamos a comenzar tendrá momentos de mucha felicidad, pero ciertamente también viviremos algunos momentos que estarán marcados por la cruz, por el dolor y por los desafíos. Pidámosle al Señor que en esos momentos nos de su luz para tomar las decisiones correctas, y que su gracia no nos falte para que no vacilemos y nos mantengamos firmes y serenos al saber que Él es el amigo que nunca falla y está siempre con nosotros. Justamente el misterio de la Navidad nos recuerda que Él se ha hecho uno de nosotros, solidario con nosotros, en todo semejante a nosotros menos en el pecado, para caminar con nosotros hasta el final de nuestra vida terrenal y hasta el final de la historia. Eso es lo hermoso de nuestra fe cristiana, Jesucristo el Hijo de María es el Emanuel, Dios con nosotros, que nos acompaña siempre y camina a nuestro lado. Ya no estamos solos, es Cristo quien nos ayuda a cargar nuestra cruz. Qué reconfortante es saber que Dios no nos abandonará jamás, que Él siempre estará a nuestro lado para cuidarnos, guiarnos y acompañarnos por el camino de la santidad y la salvación”.

 Finalmente nuestro Arzobispo exhortó a los presentes: “El primer día del año celebramos la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Que sea Ella quien nos enseñe a guardar en nuestro corazón la Palabra de su Hijo. Al iniciar este nuevo año pongamos también nuestra vida en manos de su Madre, y así no tendremos nada que temer. Que junto a Ella no permitamos que el mundo nos arrebate nuestra fe, nuestro amor a Jesucristo y nuestra adhesión a la Iglesia que Él fundó”.

 

jueves 1 enero, 2015