“QUE COMO SAN JUAN SEAMOS ALEGRES, HUMILDES Y TENGAMOS ARDOR POR LA MISIÓN”

Arzobispo saluda a los campesinos en su día

24 de junio de 2018 (Oficina de Prensa).- Gran cantidad de fieles se reunieron la mañana de hoy en la Basílica Catedral de Piura para participar de la Santa Misa que fue presidida por nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., en el día en que la Iglesia celebra la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, llamado también Profeta del Altísimo y Precursor de Jesús. La Eucaristía fue también ofrecida por todos los campesinos en su día, especialmente por todos aquellos trabajadores y trabajadoras del campo en nuestra Región.

Al iniciar su homilía nuestro Pastor destacó la importancia de esta fecha y lo que ella representa: “Al celebrar hoy el nacimiento de San Juan el Bautista, celebramos el nacimiento del precursor del Señor, de aquel que estuvo llamado a prepararle los caminos a Jesús, nuestro Salvador. Su personalidad religiosa es muy rica y apelante para cada uno de nosotros, que estamos llamados a vivir nuestra vida cristiana en plenitud. Veamos. En primer lugar San Juan aparece ante todo, como el hombre que exulta de alegría por la presencia de Dios Salvador. Todavía estaba en el seno de su madre Santa Isabel cuando “saltó de gozo”, al sentir la presencia de Jesús presente todavía en las entrañas virginales y purísimas de María en la escena de la Visitación (ver Lc 1, 41). Cómo el Bautista, ¿mi vida está también marcada por la alegría cristiana que brota por tener a Jesús en mi corazón por la fe y el bautismo?”.  

“En segundo lugar, es el profeta que da valiente testimonio de Jesús para que todos crean en el Señor (ver Jn 1, 7). ¿Cómo San Juan el Bautista, doy hoy valiente testimonio de Jesús, con mi vida y mis palabras, ante los demás? Como él, ¿despierto a los hombres de hoy apartados de las cosas de Dios para suscitar en ellos nuevas inquietudes, nuevos ideales y hacerlos sensibles al amor del Señor? ¿Me esfuerzo por sacudir a los demás de su indiferencia religiosa, que es el gran mal y pecado de nuestros tiempos, para llevar a los demás al encuentro de vida con Jesús? Toda la misión de Juan es señalar a Jesús como la verdadera alegría de la vida. La alegría, la felicidad, no la da el dinero, el poder o el placer efímero. La verdadera alegría sola la da Jesús, o mejor dicho es Jesús”, acotó Monseñor Eguren.

En otro momento de su homilía nuestro Arzobispo recalcó que: “De otro lado el hablar del Bautista es un hablar sin medias tintas. Él no busca agradar auditorios para ganarse una adhesión fácil. Su prédica estará siempre comprometida con la verdad de Dios y del hombre. Así como anuncia claramente la cercanía y el gozo de los tiempos mesiánicos, también denunciará el pecado y las inmoralidades de su época y la necesidad de la conversión y el cambio de vida. Lo hará con valor aunque ello lo lleve al martirio, porque la fidelidad a la Verdad debe ser siempre el gran valor que guíe nuestra vida”.

“Finalmente hay un tercer rasgo de San Juan que nos ayuda mucho a vivir nuestra vida cristiana auténticamente: su humildad. En el momento que su fama está en el punto más alto, en el momento en que incluso las autoridades religiosas de Israel se cuestionan si será o no el Mesías, él claramente dirá que no lo es y señalará a Jesús como el esperado de los tiempos: “Detrás de mí viene uno que es más que yo; yo bautizo con agua Él los bautizará con fuego y Espíritu Santo; no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias; es necesario que Él crezca y que yo disminuya; y a sus discípulos les señalará a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y los enviará con Él. ¡Qué gran enseñanza de humildad! Él sabe que sólo es la voz que clama en el desierto; el llamado a preparar los caminos al Señor. Nunca se creyó lo que no era, o más de lo que era. Gran lección para nosotros para no caer en vanidad ni en protagonismo que tanto daño le hacen a la Iglesia y a la sociedad. Que surjan hoy muchos cristianos con la espiritualidad y misión de San Juan el Bautista: alegres, humildes y llenos de ardor por la misión”, concluyó Monseñor Eguren.

Saludo a los campesinos

Al finalizar, nuestro Pastor saludó y felicitó además a todos los hombres y mujeres campesinos que hoy celebran su día: “Hoy elevemos nuestras oraciones de manera especial por nuestros campesinos y agricultores quienes con su trabajo contribuyen a alimentarnos y al desarrollo del país. Que por la intercesión de San Juan el Bautista, el Señor les conceda buen tiempo y cosechas abundantes”.

domingo 24 junio, 2018