PRONUNCIAMIENTO DEL SEÑOR ARZOBISPO DE PIURA SOBRE LA ACTUAL EMERGENCIA CLIMÁTICA

  1. El próximo 27 de marzo se cumplirán dos años de las terribles inundaciones que afectaron la vida de miles de piuranos. La tragedia que sufrimos el año 2017 con el Fenómeno del Niño Costero, no se limitó a simples pérdidas materiales o de infraestructura, sino que tuvo rostros y nombres concretos, historias de sufrimientos de familias y de personas, de compatriotas y conciudadanos.
  1. Ante la actual intensificación de las lluvias en Piura y Tumbes, asistimos hoy preocupados a la posibilidad de que se vuelva a producir entre nosotros una desgracia similar. Lamentablemente, por culpa de la indolencia del Estado, es poco o nada lo que se ha hecho en estos dos años por la reconstrucción de nuestra Región y por ejecutar las obras de prevención necesarias lo cual hace que enfrentemos el actual fenómeno natural en una situación de extrema vulnerabilidad. ¡No bastan las visitas protocolares de las autoridades sino una acción decidida y eficaz!
  1. En repetidas oportunidades he reclamado una acción más decidida del Gobierno Central. La última fue el pasado 28 de julio, cuando en mi Oración Patriótica por el aniversario de nuestra Independencia dije: “La ansiada y ofrecida reconstrucción se siente muy poco y avanza con pies de plomo. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, sobre todo los pobres y los que menos tienen? Sepamos exigir con serenidad y paz, pero con firmeza y unidad, lo que Piura en justicia necesita y se merece”.  
  1. No es menos cierto que también parte de la culpa la tenemos nosotros por nuestra desunión, conformismo, y hasta indiferencia en la defensa y promoción de aquellos proyectos y obras que nos son absolutamente necesarios para el desarrollo integral de nuestra Región y que año tras año nos son prometidos y no se realizan.
  1. Frente a este panorama, ¿qué hacer? En primer lugar, elevar nuestra oración al Señor nuestro Dios, creador del cielo y de la tierra, para que nos auxilie en esta hora, nos conceda buen tiempo y aleje de nosotros todo peligro y mal. Oración que debemos elevar apoyados en la intercesión de Nuestra Señora de las Mercedes, nuestra querida “Mechita”, Aquella a quien Jesús nada le niega (ver Jn 2, 1-11). Pidamos especialmente por los damnificados y para que nuestros hermanos del Bajo Piura no revivan una tragedia similar a la del año 2017.
  1. Pero también en las actuales circunstancias debemos exigir al Gobierno Central que asigne a Piura y Tumbes los recursos necesarios para enfrentar esta posible emergencia en las áreas de salud, educación, vivienda, saneamiento, transporte, defensas ribereñas, limpieza de drenes y canales, etc.
  1. De la actual situación debemos aprender de una vez por todas a edificar entre nosotros una “cultura de la prevención”. Sabemos de sobra que vivimos expuestos de manera periódica a las lluvias e inundaciones, así como a epidemias recurrentes como el dengue, y constatamos que es muy poco lo que se hace cada año para prevenir éstos y otros males. Ha llegado la hora de vivir en una “cultura de la prevención” entendida como la actitud proactiva de todos los ciudadanos, del gobierno, las familias, las escuelas, las instituciones, las empresas y las comunidades, para emprender acciones de previsión, independientemente de que exista o no el peligro del desastre inminente. “Cultura de la prevención” que es el compromiso por la seguridad, la promoción de la salud y la salvaguarda de la vida humana que es el valor más importante. Para ello, hace falta que anualmente el Gobierno Central asigne un presupuesto establecido, sin esperar a que la emergencia se declare para recién autorizar los fondos necesarios, y nuestro Gobierno Regional y las Municipalidades aprendan la manera correcta y honesta de usarlos cabalmente en favor de los más pobres y vulnerables.  
  1. En los actuales momentos, hago un llamado a la solidaridad cristiana en donde todos debemos sentirnos responsables de todos, porque el otro es un don para mí. Abramos la puerta de nuestro corazón a cualquier necesitado reconociendo en él o en ella el rostro de Jesús, porque ya hay hermanos damnificados en Tambogrande, Malingas, Lancones, Sullana, Chulucanas, Huancabamba, Ayabaca, Morropón, en Tumbes y en muchos caseríos y centros poblados.
  1. Caritas Piura y Tumbes” vienen trabajando estos días en un diagnóstico de la situación para llevar ayuda ahí donde se necesite.
  1. A los sacerdotes, consagrados, consagradas, agentes pastorales y laicos de nuestra Iglesia arquidiocesana les pido su máximo esfuerzo de cercanía afectiva y efectiva así como su compromiso solidario ahí donde haya necesidad y sufrimiento.
  1. Finalmente, que en estos momentos la esperanza nos sostenga y levante nuestro espíritu, y la caridad cristiana nos anime a trabajar unidos para superar cualquier mal y contratiempo.

San Miguel de Piura, 26 de febrero de 2019.

Los bendice con afecto y reza por todos ustedes,

martes 26 febrero, 2019