“PROCURA HACER SIEMPRE DE TU PARROQUIA UNA COMUNIDAD DE FE, DE CULTO A DIOS Y DE AMOR”

Toma de posesión del nuevo Párroco de “San Francisco Javier” en Querecotillo

22 de junio de 2017 (Oficina de Prensa).- En medio de sentidas muestras de alegría, la comunidad parroquial de “San Francisco Javier en Querecotillo, acogió a su nuevo párroco el R.P. Dergi Facundo Facundo. La Santa Misa de toma de posesión fue presidida por nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., y estuvo concelebrada por el R.P. Clever Santur Rivera, párroco de “Santo Toribio de Mogrovejo” de Lancones. Ante una gran cantidad de fieles reunidos, el Padre Dergi hizo su Profesión de Fe y el Juramento de Fidelidad, y se comprometió a esforzarse por hacer de su Parroquia una auténtica comunidad cristiana de fe, de culto y de amor.  

Durante su homilía, nuestro Arzobispo dijo: “Puedo asegurarles, porque conozco al Padre Dergi y el trabajo que ha realizado en Sullana estos años, que Querecotillo tiene a un buen sacerdote, un párroco abnegado y trabajador, que no solo continuará el trabajo del Padre José Eddy sino que le añadirá un dinamismo pastoral según sus propias características. La comunidad parroquial tiene que ser testimonio elocuente de unidad en la fe y en el amor entre su pastor propio, que es el párroco, y su rebaño que lo conforman todos y cada uno de ustedes.

Más adelante Monseñor Eguren añadió: “Que no le falte a esta comunidad parroquial la entrega generosa de su párroco, una entrega que tiene que ser sobre todo en este triple servicio: la enseñanza de la fe a través de la catequesis, el trabajo por santificar al pueblo de Dios presidiendo la celebración de la Santa Misa y de los demás sacramentos, y el esfuerzo infatigable para que esta parroquia sea una comunidad de amor, donde ese amor que se tengan entre ustedes sea manifestación y testimonio de aquel amor que tiene un rostro y un nombre: Jesús. Pero también es importante que al pastor no le falte la solicitud, el cariño y la obediencia de su rebaño. Y es que el párroco que pone el Obispo en su representación hace las veces de Cristo y a Él se le ama, se le obedece, se le presta una cooperación activa expresada en esa realidad que vivimos todos en la Iglesia que es la obediencia. Obediencia que implica cooperar con la autoridad, que es entendida como servicio. Porque cuando se ejerce autoridad es para servir, en este caso al pueblo de Dios, para guiarlo en el camino verdadero y que así sea feliz y alcance después de esta vida la salvación”.

“Quienes hemos recibido el llamado de Dios para servirlo en el camino del sacerdocio lo hemos dejado todo, pero no nos hemos quedado sin nada, sino que hemos seguido ese llamado a ser como Cristo, totalmente entregados al servicio de los demás. Para eso hemos renunciado a todo, para que a ejemplo de Jesús pasemos por el mundo haciendo el bien a los demás, para librar a quienes están bajo el dominio del mal y del pecado devolviéndoles su dignidad de hijos de Dios. Les pido que trabajen muy de la mano con su párroco para que esta parroquia destelle por su profunda fe, por su capacidad de adoración y culto a Dios así como también por su amor fraternal”, concluyó nuestro Arzobispo.

jueves 22 junio, 2017