“PRIVADOS DE SU LIBERTAD, PERO NO DE SU DIGNIDAD”

Arzobispo celebra Misa para los Internos de los Centros Penitenciarios

17 de julio de 2020 (Oficina de Prensa).- Con ocasión de la Semana de Resocialización de los Internos, nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., celebró la Santa Misa de forma privada desde la Capilla Arzobispal “Nuestra Señora de las Mercedes”, la misma que fue transmitida en vivo a través de las redes sociales del Arzobispado y fue ofrecida especialmente por nuestros hermanos y hermanas encarcelados que se encuentran en el Centro Penitenciario de Varones “Ex Rio Seco” y el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación “Miguel Grau” de Piura, así como en el Centro Penitenciario de Mujeres “Virgen de las Mercedes” de Sullana, quienes participaron de la Eucaristía de manera virtual.

Durante su homilía, nuestro Pastor les dijo: “«Ustedes están privados de su libertad, pero no de su dignidad ni de su esperanza». Con estas palabras del Papa Francisco quiero comenzar esta homilía en esta Misa que ofrezco por todos y cada uno de ustedes, muy queridos hermanos y hermanas de los tres centros penitenciarios de Piura y Sullana. Efectivamente no están privados de su dignidad, aquella que les viene por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios y por haber sido redimidos por la Cruz de Cristo. Tampoco están privados de su esperanza en un presente y futuro mejor para ustedes y sus familias. La Iglesia está siempre cerca de ustedes con su oración y solidaridad, trabajando para que tengan mejores condiciones de vida y sus procesos judiciales no sufran retrasos innecesarios. En estos tiempos de pandemia, hemos estado trabajando por ustedes, abogando para que no les falte alimento, medicinas, oxígeno, útiles de aseo y atención espiritual. Los estamos acompañando en estos difíciles momentos y rezamos por aquellos compañeros suyos que han fallecido. Agradezco a Caritas Piura, a la Diaconía para la Justicia y la Paz, y a la Pastoral Carcelaria, por todo el esforzado trabajo que vienen haciendo en favor de nuestros hermanos encarcelados, haciendo así realidad el pedido de Jesús: «Estuve en la cárcel y me visitaron» (Mt 25, 36)”.

En otro momento de su homilía, Monseñor Eguren invitó a nuestros hermanos y hermanas internos a ser humildes y unidos: “Hoy en la primera lectura, tomada de la carta de San Pablo a los Efesios (ver Ef. 4, 1-6), el Apóstol se solidariza con todos ustedes diciéndoles que él mismo ha sufrido prisión, en su caso por Cristo. Por ello conociendo de cerca lo que significa estar privado de la libertad, él les pide en nombre de Jesús, algunas cosas muy concretas: primero que sean humildes es decir que no haya entre ustedes personas soberbias, dominantes, altaneras, que busquen imponerse sobre los demás para someterlos, sino que más bien ustedes sean amables y comprensivos, serviciales y solícitos los unos con los otros. También San Pablo les ha dicho que aprendan a sobrellevarse los unos a los otros, esto significa saber cargar al hermano sobre sí, y ayudarlo a llevar sus sufrimientos y necesidades, y todo esto hacerlo con amor, según el ejemplo que nos ha dado Jesús: «Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado» (Jn 13, 34). Si así lo hacen, la pesada carga que significa vivir privado de la libertad se hace más ligera y llevadera. Finalmente, San Pablo les ha pedido conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Es decir que no haya riñas, peleas, venganzas, envidias y discordias entre ustedes, sino que más bien vivan en todo momento la amistad, la misericordia y la fraternidad”.

Finalmente, reflexionando en el Evangelio del día, nuestro Arzobispo los exhortó a que acojan a Jesús y su Palabra de salvación en sus corazones: “En el Evangelio de hoy, Jesús nos ha dicho que Él ha sido Ungido para dar la libertad a los cautivos (ver Lc 4, 18). Los exhorto entonces a que acojan a Jesús y su Palabra de salvación en sus corazones. Quien acoge a Jesús con fe y amor encuentra en Él la verdadera libertad: la libertad del pecado que nos hace hombres nuevos. Mi deseo para todos ustedes es que en este tiempo difícil y de prueba, que se ha agravado por la pandemia, sea un tiempo para encontrar a Jesús y en Él la fuerza de su gracia y de su amor. Queridos hermanos y hermanas: tengan la seguridad que siempre estoy cerca de ustedes con mi oración y afecto. Desde aquí les envío mi bendición extensiva a sus familiares. Ellos también sufren con ustedes y por eso rezamos también por ellos. Que Nuestra Señora de la Mercedes, Patrona de Piura y de los reclusos, a quien veneramos en esta capilla del Arzobispado de Piura, los cubra con su manto maternal, los proteja de todo mal y les alcance de su Hijo el don de la libertad. Nunca duden del amor de Dios porque su misericordia nos abraza a todos sin excepción”.

viernes 17 julio, 2020