“PONGAN A JESÚS EN EL CENTRO DE SU VIDA FAMILIAR”

Gran encuentro con familias en Tambogrande

22 de septiembre de 2019 (Oficina de Prensa).- La mañana de hoy, en medio de un clima de profunda alegría, una multitud de familias pertenecientes a las 27 comunidades del programa Catequesis en Familia de Tambogrande (Sullana) se encontraron con nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., quien celebró la Santa Misa de Clausura del Mes de la Familia que han venido viviendo los fieles de la Parroquia “San Andrés” de este distrito. La Eucaristía se realizó en el Coliseo Municipal “José Aguilar Santisteban” y fue concelebrada por el R.P. José Chero More, Párroco del lugar y el R.P. Luis Augusto Ramírez, Vicario Parroquial. Cabe destacar que las familias participantes provenían de los más de 30 caseríos de la zonas Margen Izquierda, Valle de los Incas, Pedregal y Malingas, quienes se reunieron para este encuentro bajo el lema: “Sin Mí nada pueden hacer” (Jn. 15, 5). Durante todo un mes, las familias participantes han tenido especiales momentos de catequesis, de oración, y apostolado. Pero también han vivido su misión evangelizadora visitando a otras familias de los caseríos más alejados de Tambogrande.

Al iniciar su homilía, nuestro Pastor felicitó a todos los presentes por este tiempo dedicado a la familia que han venido celebrando: “Me alegra muchísimo estar esta mañana con ustedes celebrando esta Misa que clausura el mes que la Parroquia de San Andrés de Tambogrande ha dedicado a la familia. Me alegra aún más el saber que ha sido iniciativa de ustedes, que han venido incluso de lugares muy distantes para estar aquí está mañana participando de la Eucaristía. La familia es lo más importante que hay. Ella es reflejo de la Santísima Trinidad y está llamada a vivir el amor trinitario. Los invito a poner cada vez más a Jesús en el centro de sus familias. Poner a Jesús en el centro del hogar, es poner al Amor en el centro de la vida familiar, lo cual hace que los esposos se amen con un amor tierno y fiel, que los padres eduquen humana y cristianamente a sus hijos, y que los hijos respeten, obedezcan y amen a sus padres. A Jesús se le pone en el centro del hogar a través de la oración, de la meditación de la Palabra de Dios, de la catequesis en familia, rezando juntos el Santo Rosario y sobre todo participando unidos los domingos en la Eucaristía. Así podrán amase los unos a los otros y también a los demás». 

En otro momento, y dirigiéndose a las familias participantes, Monseñor Eguren les dijo: “Quiero dejarles alguna tareas muy concretas. Primero, las parejas que lo necesiten, pidan prepararse para recibir el sacramento del matrimonio, lo mismo les digo a los jóvenes que sienten que el Señor los llama a ser santos en la vida matrimonial. Segundo, bauticen a sus pequeños niños durante el primer mes de nacidos y no esperen mucho tiempo para procurarles la gracia de ser hijos de Dios en Cristo, lo cual les da la vida eterna. Tercero, hagan del rezo del Santo Rosario la gran oración en familia, porque la familia que con María reza unida, permanece unida. Cuarto, siguiendo la enseñanza de Jesús en el Evangelio de hoy, cuídense del afán de tener, de hacer del dinero un ídolo. Más bien, sepan compartir lo mucho o poco que tengan, con aquellos que son más pobres que nosotros. Jesús nos ha enseñado que la gran riqueza del cristiano es saber compartir la propia vida y los bienes con los hermanos”.

Finalmente, nuestro Arzobispo destacó: “Hoy en que iniciamos la Semana del Migrante y del Refugiado, sepamos acogerlos con amor. Porque «fui forastero y me acogieron» (Mt. 25,35). Hermanos no se olviden que el futuro de Tambogrande, de Piura y del Perú depende de que familias como las de ustedes sean siempre cristianas y católicas, sean cenáculos de fe y amor, y santuarios donde la vida sea acogida y protegida desde la concepción hasta su fin natural con la muerte”.

domingo 22 septiembre, 2019