CON MULTITUDINARIA MUESTRA DE FE, PIURA LE ABRIÓ SU CORAZÓN A JESÚS SACRAMENTADO

Solemne Santa Misa y Procesión del Corpus Christi 2016

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29 de mayo de 2016 (Oficina de Prensa).-En el Año de la Misericordia, una vez más el pueblo piurano demostró su gran fe y amor a Jesús Eucaristía. Esta tarde una multitud de fieles se congregó en el atrio de la Basílica Catedral de nuestra ciudad, para participar con devoción de la Santa Misa en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la misma que fue presidida por nuestro Arzobispo Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., concelebrada por numerosos sacerdotes de nuestra Arquidiócesis, y ofrecida por nuestra patria el Perú.

cc-7Al culminar la Santa Misa miles de fieles participaron de la tradicional procesión del Corpus Christi, colmando la Av. Grau de nuestra ciudad hasta la parroquia Santísimo Sacramento, dando testimonio público de su fe en la presencia real del Señor Jesús en la Eucaristía. En medio de vivas y emotivos aplausos, homenajes y una lluvia de papel picado, los fieles de las parroquias, los sacerdotes, religiosas, miembros de movimientos y hermandades, así como las autoridades de la Región se unieron como una sola comunidad de fe, que guiados por nuestro Arzobispo acompañaron el recorrido procesional adorando la Hostia Santa con cánticos festivos, oraciones y muestras de recogimiento y agradecimiento. A su paso en el carro eucarístico Jesús Eucaristía fue derramando su abundante bendición sobre las familias, niños y jóvenes, ancianos y enfermos mientras recorría las calles hermosamente adornadas con alfombras de flores especialmente preparadas para la ocasión. Finalizada la procesión Monseñor Eguren impartió la bendición solemne con el Santísimo Sacramento a todos los presentes.

A continuación compartimos con ustedes la homilía de nuestro Arzobispo en esta Solemnidad del Corpus Christi 2016:

SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI

cc-8Celebramos hoy una fiesta entrañable para nosotros los católicos piuranos, una fiesta que hace que Piura sea llamada con toda justicia“Ciudad Eucarística”. Celebramos la gran fiesta del Corpus Christi. “Junto con toda la tradición de la Iglesia, nosotros creemos que bajo las especies eucarísticas está realmente presente Jesús. Por esto la fe nos pide que, ante la Eucaristía, seamos conscientes de que estamos ante Cristo mismo. La Eucaristía es misterio de presencia, a través del que se realiza de modo supremo la promesa de Jesús de estar con nosotros hasta el fin del mundo”.[1]

La Eucaristía es un misterio grande, que supera y pone a prueba la capacidad de nuestra mente de ir más allá de las apariencias. Por ello hoy y siempre debemos rezar así: “Oh Señor, haz que mi fe sea humilde, que no presuma basarse en la experiencia de mi pensar y sentir, sino que se rinda ante el testimonio del Espíritu Santo, y no tenga otra garantía mejor que la docilidad a la autoridad del Magisterio de la Santa Iglesia”.[2]

En el Evangelio de hoy (ver Lc 9, 11-17) apreciamos la preocupación y la generosidad amorosa del Señor Jesús. Es mucha la gente que le ha seguido para escuchar sus palabras y pedirle que cure a sus enfermos. El día comienza a declinar y la gente como es natural comienza a tener hambre.

cc-11Los apóstoles optan por sugerirle a Jesús una solución realista: Que el Señor despida a la muchedumbre para que ésta vaya a los pueblos de alrededor en busca de alimentos y de un lugar donde pasar la noche. Sin embargo Jesús les propone una solución distinta, una solución desconcertante que desafía su fe: “Denle ustedes de comer”. Los discípulos le dicen a Jesús que es imposible dar de comer a semejante multitud calculada sólo en hombres en más de cinco mil. Sólo tienen cinco panes y dos peces que con desprendimiento,entrega un joven previsor. Con este pobre y escaso alimento que le proporcionan, el Señor levantando los ojos al cielo, ora a su Padre, y pronunciando la bendición, parte los cinco panes, se los da a los discípulos para que se los den a la gente; y todos pudieron comer hasta saciarse. Incluso sobraron doce cestas repletas de alimento las cuales fueron cuidadosamente guardadas, enseñándonos así Jesús a no derrochar los bienes con que somos bendecidos. El milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, manifiesta el poder y la generosidad de Cristo. Manifiesta su preocupación y amor por sus discípulos. Él siempre está atento a nuestras necesidades.

Sin embargo este milagro, que causó una profundaconmoción en todos y por ello lo narran unánimemente los cuatro evangelistas, es un episodio profético que anuncia otra multiplicaciónaún más milagrosa y portentosa: La del pan eucarístico. La multiplicación eucarística que ocurre en cada misa que celebramos como ésta que hoy nos reúne, constituye una manifestación mucho más importante del poder y de la generosidad del Corazón de Jesús.

cc-10Al decir en la Última Cena a sus apóstoles: “Hagan esto en memoria mía” (ver Lc 22, 19 y 1 Cor 11, 24), Jesús abrió el camino para la multiplicación del pan eucarístico, pan que sacia el hambre que de Dios tiene nuestro corazón, porque además del hambre físico, cada persona, cada uno de nosotros, lleva en sí mismo otra hambre, un hambre más importante, que no puede ser saciada con un alimento ordinario. Se trata del hambre de vida, de felicidad, de plenitud, del hambre de eternidad y de infinito. Y esta hambre, sólo Jesús Eucaristíala puede saciar, porque Él es “el Pan de Vida” (ver Jn 6, 35).[3] Por ello no debemos privarnos nunca de venir a Misa todos los domingos y de recibir la comunión,pero siempre con un corazón limpio de pecado.

De otro lado,recibir a Jesús en la Eucaristía llena nuestra vida, a menudo marcada por el dolor, las pruebas, el desaliento y el sufrimiento,degran consueloy esperanza.La Eucaristía nos da la fuerza para el peregrinar y sobre todo la fortaleza para construir un mundo más justo y reconciliado.

cc-9Jesús con el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, no elimina la preocupación por la búsqueda del alimento cotidiano. No elimina la preocupación por el trabajo detodo aquello que pueda hacer nuestra vida más solidaria y fraterna. Pero Jesús se queda en la Eucaristía para que a través de nuestro encuentro con Él en el misterio de su Cuerpo y Sangre,surja en nosotros el compromiso por la evangelización, el impulso de la solidaridad, el anhelo y el trabajo por construir una sociedad más digna de la persona humana donde se alcance el bien común. Sí hermanos: De la Eucaristía ha brotado a lo largo de la historia torrentes de amor, de justicia y de fraternidad. Por eso hoy podemos proclamar: ¡Sólo de la Eucaristía brotará la paz que tanto ansiamos! ¡Sólo de la Eucaristía brotará la Civilización del Amor!

cc-12En la segunda lectura, San Pablo no ha contado cómo fue la institución de la Eucaristía (ver 1 Cor 11, 23-26). Este año me ha llamado la atención el comienzo del pasaje paulino: “El Señor Jesús, en la noche en que fue entregado, tomó pan”. Jesús sabe que lo van a traicionar, abandonar y entregar. Sabe de los sufrimientos y humillaciones que tendrá quepadecer. Sabe de las mentiras, calumnias, intrigas y envidias que habrá de enfrentar. Sabe de la injusta y terrible muerte que le espera: La crucifixión. Y sabiendo todo eso y más aún, apoyándose en todo esto,es capaz de transformar lo bajo, lo vil, lo ruin en amor, y perpetuar este amor en el sacramento de la Eucaristía: “Tomad esto es mi cuerpo que por vosotros es entregado…Tomad esta es la copa de la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre…Haced esto en memoria mía”.

Nosotros también muchas veces a lo largo de nuestra vida, sufrimos injusticias, somos objeto de intrigas, recibimos ofensas, injurias, burlas, difamaciones y hasta persecuciones. ¿Dónde hallar la fuerza para vencer todo ello? En la Eucaristía.

La Eucaristía tiene la finalidad de introducirnos en el amor del Señor y así hacernos capaces de vencer cualquier circunstancia injusta, dolorosa y humillante, transformándolas en caridad, perdón, misericordia, alegría, generosidad, paciencia, mansedumbre, bondad, y entereza.

Los piuranos tenemos una deuda de gratitud con Jesús Eucaristía.

cc-13En agosto del año pasado con ocasión del X Congreso Nacional Eucarístico y Mariano le pedimos al Señor que alejara de nosotros el peligro de un Fenómeno el Niño extremadamente severo que pudiera sembrar destrucción y muerte. Más bien, le pedimos que nos concediera la gracia de un tiempo sereno con suficiente lluvia, tan necesaria para nuestra subsistencia y para la fecundidad de nuestros campos y sobrevivencia de nuestro ganado. El Señor escuchó nuestra oración y por eso hoy le damos las gracias adorándole en la Hostia Santa, y a la vez le renovamos nuestro ruego para que aleje de nuestra Región todo mal y cualquier desastre natural. Que más bien nos siga bendiciendo, cuidando y ayudando en todo momento.

cc-2Hermanos: Nunca hay que subestimar el poder de la oración y menos el poder de la oración hecha delante del Santísimo Sacramento.La oración unida con este divino misterio, tiene un poderimpresionante.Por ello fomentemos aún más en nuestras parroquias, comunidades y en nuestra vida cristiana, la adoración solemne del Santísimo Sacramento, el Ejercicio de la Hora Santa, la celebración de los Jueves Eucarísticos y del Primer Viernes de mes, junto con la Visita diaria a Jesús presente y hay veces muy olvidado en el Sagrario.

cc-3Finalmente la Providencia ha querido situar la Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo de este año, una semana antes de las elecciones presidenciales. Por ello hoy les pido a todos que “juntos oremos a Jesús Eucaristía por el Perú”. Que el Señor ilumine a los peruanos a la hora de elegir, pero sobre todo ilumine y fortalezca a los que serán elegidos, para que nos gobiernen con la mente y el corazón de Dios, única garantía para conducir al Perú por los caminos de la verdad y del amor que engendran justicia y fraternidad. Que nuestros nuevos gobernantes, protejan la vida, don de Dios y el primero de los derechos humanos, desde la concepción hasta su fin natural. Que apoyen a la familia fundada en el matrimonio entre un varón y una mujer, la familia que es la célula vital de la sociedady la primera responsable de la educación de los hijos; y que promuevan el bien común por sobre todos los intereses particulares y sectoriales.

Nos confiamos en este día y siempre a nuestra Madre Santísima. Que la Virgen Santa María nos sostenga en la búsqueda y en el seguimiento de su Hijo Jesús, el “pan verdadero”, el “pan vivo” que no se acaba y dura para la vida eterna.

Que así sea. Amén.

San Miguel de Piura, 29 de mayo de 2016
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

[1] San Juan Pablo II, Carta Apostólica Mane Nobiscum Domine, n.16.

[2] Beato Paulo VI, Oración por la Fe, 30-X-1968.

[3] S.S. Francisco, Angelus, 02-VIII-2005.

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domingo 29 mayo, 2016