“PIDAN MUCHO, Y TENGAN GRAN CONFIANZA EN QUE DIOS TODO LO PUEDE”

Arzobispo visita el Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados

26 de agosto de 2018 (Oficina de Prensa).- En la Capilla del Asilo de Ancianos de nuestra ciudad, nuestro Arzobispo, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa en acción de gracias por el 121º aniversario del tránsito al cielo de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, Patrona de la ancianidad y fundadora de la congregación religiosa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, y por celebrarse también hoy el Día del Adulto Mayor. Concelebró la Eucaristía el R.P. Juan Carlos Guerrero, O.F.M. Participaron también de la celebración gran parte de los 81 ancianitos que residen actualmente en el asilo, Sor Irma Calderón Pérez, Superiora de la comunidad de Piura, la Sra. Rosa López, Presidenta del Comité de Damas, los médicos voluntarios que prestan su servicio en el lugar, religiosas de varias congregaciones, así como los bienhechores de esta hermosa obra de Dios.

En su homilía, nuestro Pastor destacó algunos rasgos de la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars: “Vuestra santa Patrona se distinguió sobre todo por su servicio e inmolación por los demás, en particular por los más necesitados, sus amados ancianos desamparados. Esta será la faceta más distintiva de su santidad. Estuvo siempre muy entregada a la providencia y confiaba plenamente en Dios. El secreto de su dinamismo caritativo estaba en su unión con Dios vivida en su profunda e intensa vida de oración y de la Eucaristía. Gracias a esa unión con el Señor, ella supo guiar desde sus primeros pasos, con humildad pero también con dulzura y reciedumbre, al nuevo Instituto de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. En esta hermosa labor vuestra que nunca les falte la confianza en el Señor, como lo decía vuestra fundadora «no teman que todo marchará bien». Pidan mucho y tengan gran confianza que Dios todo lo puede”.  

“Que el ejemplo de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars nos mueva a querer a nuestros ancianos y abuelos, nos lleve a rechazar la cultura del descarte y más bien nos impulse a una cultura del encuentro donde nadie sea rechazado sino más bien incluido. Nuestros abuelos se merecen todo nuestro amor agradecido. En la actualidad, el Papa Francisco nos reitera una y otra vez que los niños y los ancianos construyen el futuro de los pueblos, y que un pueblo que no cuida a sus ancianos y que no se preocupa de sus jóvenes, es un pueblo sin futuro, un pueblo sin esperanza. Recuerden que en el servicio amoroso a los ancianos y en la fiel observancia de sus Constituciones está vuestra santificación. Santa Teresa de Jesús decía «Las Hermanas han de cuidar de los pobres ancianos por Dios y para salvar las almas de esos pobrecitos. Es menester que se esmeren en tratarlos bien y que nada les falte para su salud, alimento y vestido, y muy principalmente para su alma. Ánimo, hijas mías, el que contribuye a salvar las almas de sus prójimos, salva la suya»”.

“Quiero darles las gracias a ustedes queridas religiosas por los 67 años de labor abnegada y generosa en Piura en favor de nuestra ancianidad. Que la fiesta de hoy las renueve en su vocación y misión y las llene de alegría y amor en su servicio a nuestros ancianos. Miren siempre a vuestra santa Madre Fundadora. Sean como ella dóciles instrumentos del amor de Dios para que así sirvan a Cristo en el prójimo y manifiesten a todos que el amor es real, que salva y que es lo único que llena la vida de sentido y gozo”, concluyó nuestro Arzobispo.

Teresa Jornet e Ibars, la mujer que encontró la santidad en el cuidado de los ancianos

Cabe recordar que Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars nació el 9 de enero de 1843, en Lérida, Cataluña. En 1872, fundó la primera casa en Barbastro, destinada a recoger ancianos sin familia y sin medios de subsistencia. El 27 de enero de 1873, tomó el hábito y fue nombrada superiora. Para poder recibir a más ancianos, compró el antiguo convento de los agustinos. Esta casa se convirtió más tarde, en la casa madre de la Congregación de Hermanitas de Ancianos Desamparados. Fue aprobada por la Santa Sede en 1887, y hasta ese año contaba ya con 58 filiales. La espiritualidad de esta Congregación es acoger a los ancianos más pobres en un ambiente de familia para poder atender todas sus necesidades tanto materiales como espirituales. En palabras de Santa Teresa Jornet: “Cuidar los cuerpos para salvar las almas”. Murió el 26 de agosto de 1897. Fundó 103 Asilos de Ancianos Desamparados y fue canonizada por el Papa Pablo VI, el 27 de enero de 1973. Actualmente las Hermanitas de los Ancianos Desamparados tienen 204 hogares en 19 países.

domingo 26 agosto, 2018