“PERDERLO TODO POR JESÚS ES GANARLO TODO EN ÉL”

Santa Misa Dominical

02 de julio de 2017 (Oficina de Prensa).- Una gran cantidad de fieles se reunieron en la Basílica Catedral de nuestra ciudad, para dar gracias a Dios por los dones recibidos y participar de la Santa Misa correspondiente al XIII Domingo del Tiempo Ordinario. La eucaristía fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura.

Al iniciar su homilía y reflexionando en el mensaje del evangelio, nuestro Pastor resaltó que: “Hoy en el Evangelio (ver Mt 10, 37-42), el Señor nos precisa en qué consiste el amor que nos hace dignos de Él y de su amistad. Consiste en amarlo más que al padre y a la madre, o al hijo y a la hija, y en estar dispuesto a tomar su cruz y seguirlo, es decir estar dispuesto a amarlo más que a la propia vida, a las comodidades y a los propios bienes materiales. Esta enseñanza de Jesús, dicha por cualquier otra persona nos resultaría intolerable, pero no es este el caso porque quien nos la dirige es nuestro Señor, Dios y Hombre verdadero”.

“Hay circunstancias en la vida, sobre todo en la vocación, en el llamado del Señor a una vida sacerdotal o consagrada, donde pueden surgir conflictos entre el amor paternal o filial y el amor a Cristo. Por ejemplo cuando un padre o una madre se oponen a la vocación sacerdotal de su hijo o religiosa de su hija. O cuando un hijo o una hija están tan apegados a sus padres que ante el llamado del Señor se cierran. Es justo que los padres quieran tener cierta seguridad de la autenticidad del llamado vocacional de sus hijos, pero lo que no es correcto es que se opongan a este llamado o traten de obstaculizarlo. Los padres deben respetar la llamada del Señor en la vida de sus hijos y apoyar la respuesta de ellos para seguir al Maestro. Es preciso convencerse que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús (ver Catecismo de la Iglesia n. 2232). De la misma manera si bien los hijos tienen el deber natural de amar a sus padres, este amor nunca debe desplazar o ponerse por encima del amor al Señor que es el primero, el cual ordena y eleva los demás amores de la vida. Tengan la seguridad los padres de familia de que si Jesús nos ha dicho hoy que cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua, solamente porque es su discípulo, no quedará sin recompensa, grande será el premio que ustedes recibirán en esta vida y en la eterna, si supieron apoyar y alentar el llamado del Señor en la vida de sus hijos”, acotó Monseñor Eguren.

Nuestro Arzobispo exhortó a los fieles presentes a que no debemos temer seguir a Cristo y entregarlo todo por Él: “Finalmente hay una última enseñanza de Jesús en el Evangelio de hoy que no podemos dejar de considerar y es aquella de «el que halla su vida, la perderá y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará». Creo que el Señor se refiere a que estemos dispuestos a seguirlo decidida y radicalmente, aunque ello signifique «perder» al estilo del mundo; perder dinero, honores, comodidades, tranquilidad, etc., por serle fiel. En el fondo el seguimiento incondicional de Cristo es lo que nos hace «ganar», porque sólo Él es la fuente de la felicidad que no pasa y el único que nos da la vida eterna. Sólo Jesús es capaz de saciar los anhelos más profundos del corazón humano. Perderlo todo por Él es ganarlo todo en Él”.

“Que María Santísima, la Mujer del todo y para siempre, Aquella que no se aferró a su Divino Hijo sino que más bien se ofreció con Él en el altar de la Cruz por nuestra salvación, nos enseñe a todos, pero especialmente a los padres en unión de sus hijos, a dárselo todo a Jesús para en Jesús encontrarlo todo”, concluyó  Monseñor Eguren.    

Domingo 2 Julio, 2017