“PARA SAN JOSEMARÍA TODO ERA CUESTIÓN DE FE”

Sentido homenaje al R.P. Vicente Pazos González

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26 de junio (Oficina de Prensa).- Hoy, en la Ermita de la Universidad de Piura (UDEP) se celebró la Santa Misa por la Fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei y Primer Gran Canciller de esta casa de estudios, la cual fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura y concelebrada por los capellanes de la Universidad.

5En su homilía, Monseñor Eguren resaltó las virtudes de San Josemaría Escrivá que lo llevaron a ser un santo en la vida cotidiana: “Para el fundador del Opus Dei nada le fue ahorrado. Al poco tiempo de haber fundado la Obra, comenzó a experimentar numerosas contradicciones y dificultades. El Señor supo confortarlo y en la oración escuchó claramente la voz de Dios que le decía que el Opus Dei saldría adelante y le puso en su mente aquellas palabras de la Sagrada Escritura: “A través de los montes las aguas pasarán” (Salmo 103, 11), es decir, a pesar de los problemas y obstáculos la Obra de Dios se extenderá por todas partes como efectivamente ha sucedido. Por eso cuando él descubría en los demás una presencia de pesimismo o una visión demasiado humana de las cosas respondía siempre: “Es cuestión de fe”. En el fondo lo que decía era: No hay que dejarse amedrentar por las fuerzas del mal y hay que tener una fe profunda y vital, una confianza firme y total en la Providencia Divina que nos lleve a actuar cotidianamente con optimismo y generosidad, según el máximo de nuestras posibilidades y capacidades. Dios hará el resto”.

2“Por eso a San Josemaría – continuó diciendo nuestro Arzobispo – podemos definirlo como un soñador de sueños imposibles, pero de sueños humanamente imposibles que se hicieron realidad, y esos sueños se hicieron realidad porque era un hombre de profunda fe en el Señor y en sus promesas. Por ser un hombre de fe siempre se lanzaba confiado a la gran aventura de seguir lo que Jesús les pedía, siempre se sometía a lo inseguro e incluso a lo doloroso, con la tranquilidad de saber que Dios no falla, que la esperanza no defrauda (ver Rom 5, 5), y con la conciencia clara que no hay horizonte más pleno, liberador y hermoso en la vida que el cumplimiento de la voluntad de Dios, es decir del designio divino. Por eso los sueños imposibles siempre le quedaron cortos”.

3Nuestro Pastor aprovechó también la ocasión para recordar la vida y obra del querido P.  Vicente Pazos tras su tránsito a la casa del Padre: “En esta noche quisiera recordar con afecto al muy querido por todos nosotros Padre Vicente Pazos González, a un mes de su partida. A lo largo de su fecundo ministerio sacerdotal fue un fiel y obediente colaborador de San Josemaría, quien le pidió que viniese a trabajar por el Opus Dei en tierras peruanas. Don Vicente fue Vicario Regional de la Obra desde 1962 hasta 1987. Tuvo la alegría de recibir a San Josemaría en el Perú en el mes de julio de 1974. Impulsó el crecimiento del Opus Dei en el Perú y en particular en Piura siendo uno de los principales promotores de la fundación de la Universidad de Piura, siendo su Vice Canciller primero, profesor después y finalmente su Capellán Mayor. Tuvo la bendición de encontrarse con San Juan Pablo II en su histórica visita a Piura de 1985. Pero quien sabe lo más hermoso de su vida sacerdotal fue que atendió sacerdotalmente a miles de mujeres y hombres, muchos de ellos sacerdotes, además de impartir numerosos medios de formación como convivencias y cursos de retiro. Destacó siempre por su servicio fiel al Opus Dei y a la Iglesia, por su filiación al Padre y por su dedicación a todos en la Obra. Si en una frase podemos sintetizar su vida es que fue “un sacerdote a fondo”. Que desde el Cielo interceda por todos nosotros”.

7Al final de la Santa Misa, Monseñor Eguren hizo una cordial invitación a todos los presentes, exhortándoles a que “participemos entusiasta y multitudinariamente en el X Congreso Nacional Eucarístico y Mariano. Con este Congreso queremos proclamar que el Señor Jesús no vino a este mundo para darnos algo, sino para darse Él a sí mismo, como alimento de vida eterna para quienes tienen fe en Él; y que esta comunión nuestra con el Señor nos compromete a nosotros, sus discípulos, a imitarlo, haciendo de nuestra vida, por medio de nuestras actitudes de amor fraterno, un pan partido para los demás, como el Maestro partió el pan que es realmente su carne”.

sábado 27 junio, 2015