ODEC SULLANA REALIZA SU XI SEMANA TEOLÓGICA

 “Santa Rosa de Lima, Perfume de Oración y Caridad”

24 de octubre de 2017 (Oficina de Prensa).- La Oficina Diocesana de Educación Católica de Sullana (ODEC- Sullana) ha organizado la XI Semana Teológica del 23 al 27 de octubre, cuyo tema es “Santa Rosa de Lima, Perfume de Oración y Caridad” en el marco del 400 aniversario de su fallecimiento e ingreso a la gloria del cielo, y que está dirigida a docentes de educación religiosa en los diferentes niveles educativos de los colegios públicos y privados, así como a sacerdotes, religiosas y miembros de los equipos de pastoral de las parroquias de esta Vicaría Foránea.

Entre los temas desarrollados en estos días se encuentran: “Santa Rosa en los escritos de su época y en las Tradiciones Peruanas”, a cargo de la Hna. Aracely Oblea D.E.I.C., “Santa Rosa y la ecología en el día de hoy”, a cargo del P. Roland Castro Juárez, “Legado de Santa Rosa de Lima a los laicos de hoy”, a cargo del Prof. Fernando Ismael Reyes Raygada y también habrá un Panel Fórum en donde se profundizará acerca del “Patronazgo de Santa Rosa de Lima” en las diferentes instituciones educativas, religiosas, políticas y policiales.

Por su parte, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura estuvo presente la tarde de hoy en la Semana Teológica y sostuvo un cálido encuentro con los asistentes al evento. Durante su exposición nuestro Arzobispo desarrolló el tema “La Santidad en Santa Rosa de Lima” donde destacó, entre otros puntos, los tres principales rasgos de la personalidad de nuestra Santa peruana: “Tres fueron las características principales de la santidad de Santa Rosa de Lima. En primer lugar, Rosa de Santa María se distinguía por su profunda vida de oración, oración entendida como un dirigirse interiormente al Señor y como un dejarse incendiar por el fuego santo de su amor. Esto la llevó a las cumbres más altas de la mística, es decir de la unión con Dios Uno y Trino. En segundo lugar Santa Rosa se distinguió por su amor preferencial por los pobres. Puesto que ella ama a Cristo, el despreciado, el doliente, Aquél que por nosotros se hizo pobre, ella también ama a los pobres que llegaron a ser sus hermanos más cercanos y queridos. Las penitencias que ella hacía no eran absolutamente una forma de masoquismo, sino de solidaridad con todos los pobres y los que sufren, solidaridad que brota de la comunión con el Cristo doliente y crucificado. Finalmente el tercer rasgo de su santidad fue su ardor por la misión. Santa Rosa ardía en deseos de ir por las calles de todo el mundo para conducir a todas las personas hacia el Señor Jesús, el Reconciliador. Siguiendo su ejemplo debemos ser cristianos de oración, de intensa vida de caridad para con los más pobres. Cristianos que hagamos penitencia por nuestros pecados y por un mundo que es impenitente. Cristianos llenos de ardor por la misión de anunciar a Jesús como el único Salvador del hombre ayer, hoy y siempre”.

Asimismo nuestro Arzobispo se refirió también a que nuestra querida Santa peruana tenía una profunda fe en Dios: “Creyendo en el Señor, Santa Rosa también creía en la Iglesia, se adhería firme y totalmente a las verdades de la fe y vivía con verdadero gozo espiritual los sacramentos, sobre todo la Eucaristía. Su profunda fe en el Señor se veía sobre todo manifestada en los momentos de cruz y de prueba. En esos momentos difíciles ella nunca dudaba de la presencia de Dios ni de su amor. Ella también realizaba su trabajo cotidiano con alegría y en actitud de ofrecimiento al Señor, ya sea en las labores cotidianas del hogar, en la cocina, el cuidado de sus hermanos menores, en la costura y el bordado, en la atención a sus padres cuando éstos envejecieron, y en el cuidado de los enfermos menesterosos y de los esclavos negros. No podemos dejar de mencionar su profunda piedad filial a Santa María. Prueba de ellos es que unió a su nombre de “Rosa” el de “Santa María”. Su profunda devoción a la Virgen del Rosario y su testimonio de que el Señor le hacía muchos favores a través de esta imagen y devoción de la Virgen María. Indudablemente fue en la escuela de María donde Santa Rosa aprendió a ser toda de su amado Jesús. Pero además tenemos su profunda alegría. Santa Rosa era una mujer y una santa muy alegre lo cual lo manifestaba en las poesías y en las canciones que componía y cantaba, como villancicos y otros cantos de alabanza al Señor, así como en los instrumentos musicales que tocaba con frecuencia Santa Rosa era una mujer alegre y de espíritu jovial, más extrovertida que introvertida. Finalmente debemos destacar su humildad y sencillez, la que vivía en su obediencia a sus padres, y entregando las ganancias de su trabajo a su familia, a la Iglesia y a sus pobres. Fue una mujer muy paciente, jamás hubo en ella rasgos de rebeldía alguna, y cuando la maltrataban no devolvía jamás el insulto. Buscaba no llamar la atención, fue modesta y austera y por ello Dios se enamoró de su corazón y a los 31 años de edad la llamó a gozar de la dicha del Cielo. Que la santidad de esta “rosa peruana”, la primera santa de América, nos perfume. Como ella, seamos santos, porque los santos son los verdaderos reformadores de la Iglesia y del mundo, porque sólo los santos son los genuinos artesanos de un mundo renovado en la verdad y el amor que es Cristo”.

Cabe señalar que la ODEC Talara, bajo el mismo tema, llevó a cabo una nueva edición de su Semana Teológica, del 25 al 29 de septiembre en el Auditorio de la Parroquia Santa Rosa de Lima de esta provincia.

martes 24 octubre, 2017