COMO NUEVOS CIRENEOS AYUDEMOS A CARGAR LA CRUZ DE JESÚS QUE HOY LLEVAN NUESTROS HERMANOS

Arzobispo celebró el Viernes Santo en Nuevo Catacaos

14 de abril de 2017 (Oficina de Prensa).- Ante una gran cantidad de fieles que colmaron la iglesia del “Niño Dios” en Nuevo Catacaos, y con el deseo de salir al encuentro de las personas ahí donde sufren y esperan, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., celebró lo oficios de la Pasión del Señor en este caserío que fue inundado por el Río Piura y al cual sus pobladores están regresando paulatinamente luego que las aguas han sido drenadas. De esta manera nuestro Pastor trajo una palabra de fe y de esperanza a los católicos moradores de esta zona quienes lo acogieron con mucha alegría.

Durante su homilía nuestro Arzobispo dijo: “Hoy nuestra mirada de fe se dirige a la Cruz y en ella a Jesús crucificado. En la liturgia de este día, la cruz es anunciada, invocada, adorada y comulgada. Jesús en la Cruz ha vencido al pecado, a la muerte y al mal. Por eso para nosotros la Cruz no es signo de derrota sino de victoria. El amor ha triunfado. Hoy debemos mirar el crucifijo con fe y amor, besar las llagas de Jesús y decir con confianza: «por mí y por mis pecados ha muerto el Señor. Él me ha amado hasta el extremo». Por eso en estos momentos difíciles y de dolor, la Cruz de Cristo es nuestra única esperanza porque en ella encontramos el amor infinito de Jesús por cada uno de nosotros que nos abraza y nos consuela, nos fortalece y nos levanta”.

En otro momento Monseñor José Antonio reflexionó en la necesidad de cargar con el sufrimiento de los hermanos: “A lo largo del relato de la Pasión del Señor han desfilado ante nosotros muchos personajes. Sólo quisiera esta tarde reflexionar con ustedes en dos de ellos. En primer lugar en el Cireneo, quien ayuda a Jesús a cargar el pesado madero de la Cruz, hasta el Calvario. Cada uno de nosotros pregúntese: En los actuales momentos: ¿Estoy ayudando a Cristo presente en el hermano damnificado a cargar con su cruz, con la cruz de su hambre y de su sed, con la cruz de haber perdido su casa, con la cruz de su enfermedad o soledad, con la cruz de la muerte de su ser querido? Todos estamos llamados en esta hora de sufrimiento a ser solidarios, ayudándonos los unos a los otros a cargar con el dolor del hermano. De otro lado está la Virgen María y con ella las santas mujeres, las únicas que junto con San Juan están al pie de la Cruz de Jesús acompañándolo hasta el final, con amor y ternura. Preguntémonos: En estas horas de dolor y prueba, ¿Tenemos la fortaleza y la serenidad de María, la Mujer fuerte en la fe? ¿Tenemos su invicta esperanza y su ardiente amor? Pidámosle a María que nos dé de su gran fe, aquella que le permitió ver que después del Viernes de la pasión y de la muerte estaba el Domingo de la gloria y de la vida. Que Ella nos ayude a tener esa profunda certeza que de esta prueba surgirá una Piura más justa y reconciliada donde se vivan a plenitud la Bienaventuranzas del Reino”.

¡Catacaos un pueblo que a pesar de todo mantiene viva su fe!

La celebración de hoy, ha sido una manifestación más de la profunda fe del pueblo piurano y en particular del pueblo creyente de Catacaos y Nuevo Catacaos. Un pueblo que a pesar de la dura prueba que está viviendo no ha perdido ni por un momento su fe cristiana, sino que ha sabido sacar de ella su fortaleza traduciéndola en gestos concretos de solidaridad y fraternidad como en el caso de los “Siete Potajes” que este año han sido preparados y distribuidos por el Depositario y el Doliente a miles de hermanos damnificados ahí donde se encuentran evacuados en albergues o viviendo en muy precarias situaciones en sus pueblos inundados. Esto manifiesta como las ricas tradiciones cristianas son algo más que simples prácticas o costumbres. Son más bien expresiones vivas de fe que se hacen vida en el hoy de nuestro pueblo.     

Viernes 14 Abril, 2017