“NO BASTA CURAR, HAY QUE CUIDAR”

Encuentro Arquidiocesano de Agentes de la Pastoral de Salud

17 de febrero de 2020 (Oficina de Prensa).- Más de un centenar de líderes parroquiales de la Pastoral de Salud, entre quienes se encontraban varios jóvenes, se reunieron con nuestro Arzobispo Metropolitano Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., durante el Encuentro Arquidiocesano de Agentes de la Pastoral de Salud que se realizó en el Centro Neocatecumenal Arquidiocesano de nuestra ciudad. Participaron de la actividad el Ing. Otón García Jave, Secretario Ejecutivo de la Diaconía para la Justicia y la Paz, el R.P. Juan Rebolledo Herrera, Asesor de la Pastoral Hospitalaria, así como los delegados provenientes de las diferentes parroquias de Piura, Tumbes, Talara, Sullana, Paita y Bajo Piura con quienes luego sostuvo un interesante diálogo, compartió su experiencia, escuchó sus testimonios y contestó las preguntas de los participantes.

Durante su participación, nuestro Arzobispo agradeció a los agentes de la pastoral de salud por todo el esfuerzo, empeño y entrega que realizan cada día. Asimismo y reflexionando en torno al Mensaje del Papa Francisco con ocasión de la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, les dijo: “Del lema que el Santo Padre ha elegido para esta Jornada Mundial del Enfermo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28), podemos destacar algunos puntos que deben marcar la actitud de un agente de la pastoral de salud. En primer lugar, estas palabras del Señor Jesús nos muestran su plena disponibilidad. Cristo no espera que la gente venga a Él, sino que los convoca, los llama y los anima a ir a su encuentro. Del mismo modo, un agente sanitario debe tener siempre una actitud proactiva y solidaria, una actitud en salida. En segundo lugar, hay que ser conscientes de que, si bien somos nosotros los que acogemos a nuestros hermanos enfermos, es en realidad Jesús mismo quien a través de nosotros les acoge, les da alivio, ternura, alegría, ánimo y esperanza. Por ello hay que hacerse siempre disponibles al Señor y ofrecerle nuestro tiempo y nuestro ser, para que sea Él quien sane y de esta manera, gracias a nuestra identificación con el Señor Jesús, nuestros hermanos enfermos puedan verlo a Él a través de nosotros y sentir su amor, consuelo y solidaridad”.

“Hay otra consideración -continuó Monseñor Eguren- que siempre debemos tener presente: las personas pueden sufrir tanto del cuerpo como del espíritu. Nosotros somos una unidad biopsicoespiritual. Por ello, cuando nos aproximemos a nuestro hermano enfermo, hagámoslo en su totalidad. A veces podremos encontrar a alguno cuyo cuerpo está destrozado por la enfermedad, pero su espíritu se encuentra firme y lleno de esperanza. Hay que personalizar nuestra forma de acercarnos a ellos, porque cada uno es distinto. Como nos lo dice el Papa Francisco «No basta curar, hay que cuidar». El agente de la pastoral de salud está llamado a cuidar, es decir, a dar humanidad, fe, esperanza y calidad de vida cristiana al hermano enfermo. Darle apoyo, ser solícitos y atentos, en definitiva prodigarles amor. Muchas veces esto es lo que el enfermo más necesita: sentirse amado y saber que Dios no lo ha olvidado. Esto les devuelve la esperanza y las ganas de vivir. Es tan importante atender al cuerpo como al espíritu. Porque si el espíritu está bien, la enfermedad se hace más sostenible y el cuerpo puede mejorar”.

Finamente, nuestro Arzobispo dijo: “Pero además, hay que darle sentido al sufrimiento. Cristo no ha cancelado el sufrimiento. Él se identifica con los enfermos. El Señor ha hecho de la cruz un signo positivo, Él ha hecho que el sufrimiento sea camino de gracia y salvación. Jesús asumió el sufrimiento y la muerte, y le dio un significado salvífico y redentor. Debemos hacer comprender esto a nuestros hermanos enfermos, para que su cruz se haga más ligera. Una persona enferma puede ser un apóstol muy efectivo, ya que al ofrecer su sufrimiento y unirse a la cruz de Jesús, consigue traer muchísimas gracias tanto para sí misma, como para los demás. Enseñémosles a nuestros hermanos enfermos que abrazar la cruz, da sentido al dolor y permite llevar la enfermedad como una forma de purificación y un medio de salvación”.

lunes 17 febrero, 2020