MISA EN LA UNIVERSIDAD DE PIURA POR LA FIESTA DE SAN JOSÉMARÍA

Al inicio de las Bodas de Oro de esta Casa de Estudios

28 de junio de 2018 (Oficina de Prensa).- Nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., presidió la Santa Misa en la Ermita de la Universidad de Piura con ocasión de celebrarse la Fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y Primer Canciller de la Universidad de Piura. Al inicio de la Eucaristía, Monseñor Eguren saludó al Rector Dr. Sergio Balarezo Saldaña y al Consejo Superior de esta casa de estudios, al R.P. Ricardo González Gatica, Capellán Mayor de la universidad y a los demás capellanes universitarios y sacerdotes del Opus Dei, al claustro de profesores, alumnos, trabajadores, a todos los numerarios y supernumerarios, a los amigos y bienhechores presentes.

Durante su homilía nuestro Pastor destacó que: “El Señor Jesús eligió a San Josemaría para anunciar la llamada universal a la santidad, exigencia de nuestro bautismo y vocación de todo hijo de la Iglesia sin distinción. En profética concordancia con el Concilio Vaticano II que enseña que, «todos los fieles de cualquier condición y estado, son llamados por el Señor, cada uno según su propio camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre celestial»; él exhortaba: «tienes obligación de santificarte. Tú también (…) A todos, sin excepción, dijo el Señor: ‘Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto’ (Mt 5, 48). Y añadía: Estas crisis mundiales son crisis de santos»”.

Santo de la vida ordinaria

“Para San Josemaría -continuó Monseñor Eguren- la vida diaria, las actividades cotidianas, son el ámbito donde forjamos nuestra santidad. Él estaba profundamente convencido de que si se posee una visión de fe, todo ofrece una maravillosa ocasión para un encuentro de vida con el Señor; todo se convierte en estímulo para la oración. Por ello la santidad se encuentra al alcance de todos sin excepción”. 

La unidad de vida y la santificación del trabajo

En otro momento de su homilía nuestro Arzobispo resaltó además que: “Dos consecuencias importantes de esta forma de entender la santidad son para San Josemaría, la unidad de vida y la santificación del trabajo. Él nos advierte de un gran peligro que suele asecharnos: los cristianos, hombres y mujeres que viven en medio del mundo, no deben «llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social». Este peligro sabiamente advertido por él, sigue presente en nuestros días. El contexto cultural en el que hoy vivimos tiende a privilegiar el activismo, la eficacia organizativa y la exclusión de la fe de la esfera pública. Por eso conviene tener presente lo que él enseñaba tan acertadamente: «hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser -en el alma y en el cuerpo- santa y llena de Dios»”. 

“Junto con la unidad de vida y como consecuencia de ella, está la santificación del trabajo, por eso enseñaba: «todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible, competencia profesional, y con perfección cristiana, por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres. Así, el trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales, a manifestar su dimensión divina y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creación y de la Redención del mundo. Se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios, operatio Dei, opus Dei»”.

“Sobre ésta visión de la santidad, San Juan Pablo II dijo lleno de emoción en una audiencia concedida a algunos fieles del Opus Dei: «realmente es un gran ideal el vuestro, que desde los comienzos se ha anticipado a la teología del laicado, que caracterizó después a la Iglesia del Concilio y del posconcilio. Tal es el mensaje y la espiritualidad del Opus Dei: vivir unidos a Dios en medio del mundo, en cualquier situación, cada uno luchando para ser mejor con la ayuda de la gracia, y dando a conocer a Jesucristo con el testimonio de la propia vida ¿Hay algo más bello y más apasionante que este ideal? Vosotros, insertos y mezclados en esta humanidad alegre y dolorosa, queréis amarla, iluminarla, salvarla. ¡Benditos seáis y siempre animosos en este vuestro intento!»”, acotó Monseñor Eguren.

Año Jubilar por los 50 años de la Universidad de Piura 

Al finalizar, nuestro Arzobispo hizo llegar su especial saludo a la gran familia que conforma la Universidad de Piura por el inicio del Año Jubilar por las Bodas de Oro institucionales. Asimismo les expresó su agradecimiento por todo el trabajo realizado a lo largo de este tiempo, invitándolos a mirar hacia atrás todo lo andado en estos años y a ver que todo es posible para quienes confían en el Señor y cooperan activamente con su gracia.

jueves 28 junio, 2018