“LOADO SEAS MI SEÑOR POR LA HERMANA AGUA”

Arzobispo exhorta a ser responsables y solidarios frente al Coronavirus (Covid-19)

14 de marzo de 2020 (Oficina de Prensa).- En su Misa Dominical Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura hizo un llamado a ser responsables frente al Coronavirus.

Valorar, cuidar y que no falte el Agua

Al iniciar su homilía nuestro Pastor exhortó a los presentes a tomar conciencia de la importancia del agua: “«Mujer: Dame de beber». Son las palabras de Jesús sediento a la mujer Samaritana del pueblo de Sicar, cuando fatigado tras su arduo caminar predicando el Evangelio, le pide agua para calmar su sed sentado en el pozo de Jacob. En estos tiempos de emergencia sanitaria por la pandemia del “Coronavirus” (Covid-19) este pasaje del Evangelio (ver Jn 4, 5-42), nos debe llevar a tomar conciencia de la importancia del agua, a quien San Francisco de Asís dedicaba uno de sus versos en su hermoso “Cántico de las Creaturas”: «Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta». Sabemos que una de las medidas más importantes para prevenir el contagio de este virus es el lavarse correcta y constantemente las manos, así como beber agua en infusiones para mantener la garganta hidratada. Que ello nos lleve a tomar conciencia de la importancia de este elemento sencillo y precioso que debemos cuidar. A usar al agua con responsabilidad, educando a las nuevas generaciones en su uso y cuidado, porque ella es un bien imprescindible para el equilibrio del medio ambiente y la supervivencia humana. Lamentablemente son muchos los piuranos y tumbesinos que todavía sufren por la falta de fuentes de agua apta para el consumo humano. Asimismo ella no debe faltar en nuestros centros de salud, colegios e instituciones, como lastimosamente sucede, por lo que es urgente y necesario comprometernos para acabar con esta injusticia y lograr que todos nuestros hermanos tengan acceso al agua que es un derecho humano».

Mantengamos la confianza en Dios y la calma

En otro momento, Monseñor Eguren destacó que: “Los actuales momentos que vivimos nos invitan a la fe y a la esperanza en Dios. No son momentos para sucumbir ante el virus del miedo y del pánico. Son momentos para acudir a la oración confiada al Señor, a la Virgen María, salud de los enfermos y a los Santos Peruanos. La oración debe ser siempre el primero de los recursos de cristiano, jamás el último. La oración no es evasión ni cruzarse de brazos, sino el mayor de los realismos. El Señor nunca nos abandona, por eso no perdamos jamás la esperanza y mantengamos la calma. Junto con la oración, los actuales momentos nos exigen responsabilidad, disciplina, y solidaridad, porque no son momentos de vacaciones y de fiesta. Por ello los exhorto a que cumplamos diligentemente las disposiciones dadas por el Gobierno y aquellas que he indicado en el reciente comunicado publicado por el Arzobispado de Piura. Venceremos esta prueba con la oración y la responsabilidad ciudadana”.

El encuentro entre dos sedientos

Reflexionando en el mensaje del Evangelio, nuestro Arzobispo resaltó que: “El encuentro de Cristo con la Samaritana que nos trae el Evangelio de hoy, es el encuentro entre dos sedientos: Por un lado el Señor Jesús, quien además de su sed física, producto de su arduo caminar proclamando el Reino de Dios, tiene sobre todo sed de la conversión y salvación del pecador. Y del otro, la Samaritana, una mujer pecadora e insatisfecha que tiene sed de encontrar la paz del corazón y el verdadero sentido de su vida: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed». Jesús la llevará poco a poco a que vaya descubriendo el misterio de quién es Él y a que comprenda que sólo Él puede darle el perdón, la paz del corazón y el sentido verdadero a su vida”. La Cuaresma es un tiempo hermoso para conocer más y mejor a Jesús, y comprender que Él y sólo Él, es el «agua viva», capaz de saciar nuestra sed de felicidad y de eternidad.  

Renovemos nuestro encuentro con Jesús, el agua viva

“Queridos hermanos: Que la Cuaresma sea ocasión preciosa para un encuentro personal con Jesús quien se hace el encontradizo con nosotros, quien nos pide de beber para que tomemos conciencia que somos nosotros los sedientos de un agua que sólo Él es capaz de darnos. Curiosamente será en la Cruz donde el Señor volverá a manifestar la sed que tiene de nuestra fe y de nuestra salvación: «Tengo sed» (ver Jn 19, 23)”, concluyó nuestro Pastor.

viernes 13 marzo, 2020