MARZO: MES DEDICADO A SAN JOSÉ, CASTO ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA Y PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL

03 de marzo de 2020 (Oficina de Prensa).-  El mes de marzo está tradicionalmente dedicado a honrar a San José, padre adoptivo de Jesús y castísimo esposo de la Santísima Virgen, a quien el Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San José como Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870.

Cuando Dios decidió fundar la familia divina en la tierra, eligió a San José para que sea el protector y custodio de su Hijo; para cuando se quiso que esta familia continuase en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San José se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como a hijo y a la Madre de Dios como a esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es cabeza y María es Madre.

Un Santo del Silencio

José era un “hombre justo”, como nos lo dice el evangelio, “Justo” viene a ser hombre bueno, que para los judíos implicaba, hombre querido por Dios. En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: ser el santo custodio de la Sagrada Familia, el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María. Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del Evangelio de Mateo y de Lucas. En los relatos no conocemos palabras expresadas por él, tan sólo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. Es, pues, el «Santo del silencio».

San Mateo llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas, su padre era Helí. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret. Según San Mateo y San Marcos San José era un «tekton», esto significa que era carpintero. San Justino lo confirma, y la tradición ha aceptado esta interpretación, ya que el Señor Jesús fue llamado Hijo de José, «el carpintero».

Su santidad se irradiaba desde antes de los desposorios. Es un «escogido» de Dios; desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor. No es que no haya pronunciado palabra alguna, sino que fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: «sean pocas tus palabras». Es decir, su vida sencilla y humilde se entrecruza con su silencio integral, que no significa mero mutismo, sino el mantener todo su ser encauzado a cumplir el Plan de Dios. San José, patrono de la vida interior, nos enseña con su propia vida a orar, a amar, a sufrir, a actuar rectamente y a dar gloria a Dios con toda nuestra vida.

Datos curiosos sobre San José

El Papa Francisco, es un ferviente devoto de San José y por ello eligió iniciar su pontificado en su Solemnidad. Apenas comenzar su Pontificado dijo: “En los Evangelios, San José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario”. “También el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de San José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad”.

En un momento, durante su viaje a Filipinas a inicios del 2015, el Santo Padre hizo una reflexión sobre las tres lecciones que da San José a las familias del mundo entero: éstas son el descansar en el Señor en la oración, crecer con Jesús y Santa María y ser una voz profética en la sociedad. Allí develó también uno de sus secretos mejor guardados: “Yo quiero mucho a San José porque es un hombre fuerte de silencio. En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, lo puede hacer, lo sabemos”. “Cuando tengo un problema, una dificultad escribo un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por este problema”. “Cada vez que le he pedido algo a San José, me lo ha concedido”.

San José protegió a la Inmaculada Madre de Dios y ayudó a criar al Señor Jesús. Sin embargo, no hay ninguna cita de él en los Evangelios. Más bien, fue un silencioso y humilde servidor de Dios que desempeñó su rol cabalmente. Se menciona a San José en Mateo, Lucas, una vez en Juan (alguien llama a Jesús «el hijo de José») y eso es todo. Él no es mencionado en Marcos o en el resto del Nuevo Testamento. Es una figura importante en los relatos de la Natividad del Señor en Mateo y Lucas, y es incluido en los pasajes que relatan el momento en que Jesús se perdió a los 12 años y fue encontrado en el templo. Pero eso es lo último que oímos de él. María aparece varias veces durante el ministerio de Jesús, pero José ya no. Uno de los primeros títulos que utilizaron para honrarlo fue “nutritor Domini”, que significa «guardián del Señor». La solemnidad de San José es el 19 de marzo y la fiesta de San José obrero (Día Internacional del trabajo) es el 1 de mayo. También está incluido en la Fiesta de la Sagrada Familia (30 de diciembre) y sin duda forma parte de la historia de la Navidad. Es el patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Es también el patrón de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.

La muerte de San José

No consta históricamente ni el momento ni las circunstancias de su muerte, pues la Escritura no hace referencia alguna a ello y falta una tradición cierta sobre el suceso. Sin embargo lo más acertado es que el santo Patriarca se durmió en el Señor antes de empezar Cristo su ministerio público, poco antes o después del bautismo; con toda certeza antes de las bodas de Caná, y por consiguiente, antes de la Pasión del Señor. Por el Evangelio de San Lucas (2, 40-52) se sabe cierto que José vivió hasta el año doce de Jesús, tiempo en el cual según refiere el evangelista, el Niño se perdió y después de tres días se le encontró en el templo sentado entre los doctores de la Ley.

Respecto a la muerte de San José, San Bernardino: nos dice que: “Piadosamente ha de creerse, por tanto, que en su muerte tuvo presentes a Jesucristo y a la Santísima Virgen, su esposa. Cuántas exhortaciones, consuelos, promesas, iluminaciones, inflamaciones y revelaciones de los bienes eternos recibiría en su tránsito de su Santísima Esposa y del dulcísimo Hijo de Dios, Jesús, lo dejó a la contemplación y consideración de la mente devota”.

Agradezcamos a Dios por el ejemplo callado y eficaz de quien, por su humildad y obediencia, fue digno de ser llamado padre de Jesús. Imitemos su ejemplo de docilidad y adhesión a la Voluntad de Dios. Pidamos a él su intercesión para que nuestra vida siga los mismos derroteros de fidelidad y entrega al Plan de Dios.

martes 3 marzo, 2020